Actualizado hace 9 minutos
Hay una bolsa de pan que se ha quedado duro y un par de manzanas que llevan días perdiendo protagonismo en el frutero. Antes de pensar en tirarlos, podemos reunirlos en un mismo molde. El pudin de pan y manzana es una receta de aprovechamiento sencilla, de esas que se preparan con ingredientes habituales y dejan que el horno haga buena parte del trabajo.
El pan absorbe la mezcla de leche y huevo, mientras que la fruta aporta humedad y pequeños trozos tiernos en cada cucharada. El resultado tiene una textura entre el flan y un pastel, pero con más cuerpo. No necesitamos amasar, montar claras ni sacar la batidora: basta con un bol, un tenedor y un molde.
Ingredientes para seis raciones
- 150 gramos de pan del día anterior, sin moho.
- Dos manzanas medianas, aunque hayan perdido firmeza, siempre que estén en buen estado.
- 500 mililitros de leche.
- Tres huevos.
- 70 gramos de azúcar.
- Media cucharadita de canela molida.
- Un poco de mantequilla o aceite suave para engrasar el molde.
Pan del día anterior, manzanas, leche, huevos y azúcar para preparar un pudin casero de aprovechamiento.
Primero, ablandamos el pan
Precalentamos el horno a 180 grados, con calor arriba y abajo, y engrasamos un molde de unos 20 centímetros de diámetro. Si utilizamos uno desmontable, conviene forrarlo con papel de horno para evitar que la mezcla se escape por la base.
Troceamos el pan en un bol y vertemos la leche ligeramente templada. Dejamos reposar entre diez y quince minutos, hasta que la miga y la corteza se hayan ablandado. Si el pan es especialmente duro, lo cortamos en pedazos más pequeños y le damos algo más de tiempo. Mientras tanto, pelamos las manzanas, retiramos el corazón y las cortamos en dados pequeños para que se cocinen bien dentro del pudin.
Mezclamos y dejamos trabajar al horno
En otro recipiente, batimos los huevos con el azúcar y la canela. Aplastamos el pan remojado con un tenedor y añadimos la mezcla de huevo. Removemos hasta integrarlo todo e incorporamos la manzana. Podemos dejar algunos trocitos de pan para conseguir una textura más rústica o deshacerlos bien si preferimos un resultado más uniforme. No hace falta triturar la mezcla.
La vertemos en el molde y horneamos durante 45-55 minutos. El tiempo dependerá de la altura del pudin y del horno: estará listo cuando el centro haya cuajado y, al introducir una brocheta, esta salga sin mezcla líquida, aunque puede conservar algo de humedad por la manzana. Si la superficie se dora demasiado pronto, la cubrimos con papel de aluminio. Lo dejamos templar antes de desmoldar. Al enfriarse gana consistencia y resulta más fácil cortarlo en porciones.
Elaboración y resultado de un pudin de pan y manzana, una receta sencilla para aprovechar las sobras.
También en freidora de aire
Para preparar este pudin en freidora de aire, utilizamos un molde apto para horno que quepa en la cesta y deje espacio alrededor para que circule el aire. No lo llenamos más de dos tercios; si sobra mezcla, la cocinamos en otra tanda.
Precalentamos a 160 grados durante tres minutos y cocinamos a esa temperatura unos 30-40 minutos, según el tamaño del molde y el aparato. Comprobamos el punto a partir de los 25 minutos: el centro debe estar cuajado y una brocheta debe salir sin mezcla líquida.
Si la superficie se dora antes de que el interior esté hecho, cubrimos el molde con aluminio, bien sujeto a los bordes para que no se levante ni toque la resistencia, y continuamos la cocción. Dejamos templar antes de desmoldar.
El truco: que no le falte remojo
La clave está en ablandar bien el pan antes de añadir los huevos. Si quedan trozos secos, se notarán después en el pastel. La corteza también se aprovecha: solo necesita más tiempo de remojo cuando es gruesa o está muy dura. También podemos adaptar el aroma a lo que tengamos en casa. Un poco de ralladura de limón o de naranja sustituye a la canela, y un puñado de pasas combina bien con la manzana.
Un postre que gana con el reposo
Podemos servirlo templado, pero también prepararlo con antelación y tomarlo frío. Una vez enfriado, lo guardamos tapado en la nevera. Para acompañarlo basta una cucharada de yogur natural o un poco de canela por encima, aunque una bola de helado de vainilla y un hilo de caramelo le dan un toque más goloso, especialmente si el pudin todavía está templado.
Así, el pan que ya no apetece para una tostada y esas manzanas que han quedado olvidadas en el frutero encuentran una segunda oportunidad en un postre casero para compartir.