En Debagoiena se cuecen buenos callos. Y no es solo una cuestión de olfato. El palmarés del Concurso de Callos de Gipuzkoa, celebrado este sábado en Arrasate, habla por sí solo: Otamendi, de la localidad cerrajera, se ha alzado con la txapela en la categoría de carnicerías, mientras que el bar Haizea, de Elgeta, ha revalidado su título en la de hostelería. Los dos galardones se quedan en Debagoiena, una comarca que también tuvo un peso destacado en el podio, con varios de sus representantes entre los premiados.
La cita albergó dos competiciones: la cuarta edición del certamen dirigido a carnicerías y la segunda entre bares y restaurantes. Dos categorías, dos txapelas y una misma receta para el éxito: buen producto, paciencia y ese toque personal que convierte un plato tradicional en algo propio.
Una txapela con 41 años de oficio
La victoria en la categoría de carnicerías tiene un significado especial para Joxe Ramon Otamendi. Al frente de Otamendi Harategia, en Arrasate, conquistó la txapela de Gipuzkoa tras 41 años de trayectoria profesional. Un reconocimiento que recibió con agradecimiento y que supone, a su vez, un premio a toda una vida dedicada al oficio.
El segundo puesto fue para Saburdi Harategia de Arrasate, y el tercero viajó hasta Ibarra, a la carnicería Tolosa.
Haizea repite: la txapela vuelve a Elgeta
Por su parte, el bar Haizea de Elgeta volvió a demostrar que su éxito no fue casualidad. Bittor Gallastegi volvió a proclamarse vencedor en el concurso abierto a la hostelería, revalidando por segundo año consecutivo el título conseguido en la edición anterior.
En segundo lugar se clasificó el bar Ezkiña, de Arrasate, y en tercero, Latz taberna, de Azkoitia.
Una fiesta que crece alrededor de la cazuela
El encuentro gastronómico sigue ganando espacio con una gran acogida y una creciente participación en el concurso, que tiene al frente de la organización al Ayuntamiento arrasatearra, la asociación de carniceros de Gipuzkoa Ederto-Harakel y Dendartean.
La fórmula es sencilla: reunir a profesionales, dar visibilidad a su trabajo y acercar sus habilidades culinarias al público. Y si, además, las y los asistentes pueden probar las elaboraciones gratis, el éxito de convocatoria resulta más fácil de entender.