Polideportivo

Orts extiende la alfombra naranja en Orduña

El ciclista del Euskaltel, muy superior durante toda la prueba, conquista el ciclocross de Orduña con otra exhibición, como sucediera en Amurrio
Felipe Orts celebra la victoria en Orduña. / Natalia G. Zamora

La incertidumbre, la brizna de cierto suspense, el parpadeo de la duda en el ciclocross de Orduña consistió en el conmovedor esfuerzo de Gonzalo Inguanzo, con los dientes apretados, cerca del bruxismo, en las dos primeras vueltas, apretando en la rampa, tratando de agrietar a Felipe Orts, granítico y escultórico vencedor de la cita vizcaina perteneciente a la Ipar Kopa.

Por ella brindó el alicantino, al que la resistencia de sus rivales apenas se sostuvo durante un par de giros antes de caminar con el mentón elevado, pose de general, por la pasarela de Orduña, segundo escenario vasco del fin de semana de Orts.

Sin necesidad de ofrecer lo mejor de su libro de estilo, el alicantino se hizo con el laurel del mismo modo que abrazó el triunfo la víspera en Amurrio, con el deje de una superioridad evidente.

El alicantino consumó el triunfo con el rictus de un entrenamiento de calidad. Del retrovisor de Orts colgó el tiempo, la distancia, y después, más lejos, los que pretendían seguirle.

El del Euskaltel finalizó la prueba con un registro de 1h03:32. Gonzalo Inguanzo fue segundo, a 22 segundos de Orts. La tercera plaza se la quedó Raúl Mira, que finalizó a 37 segundos del alicantino. El ciclista del Euskaltel gestionó de fábula la carrera, que dominó de punta a punta.

En el amanecer de la cita vizcaina, en el laberíntico comienzo, seco el trazado, perfecto para el pedaleo y la destreza técnica, fue cuando Inguanzo buscó un poro en Orts. El alicantino dejó hacer, sin alterarse lo más mínimo.

Se posó sobre el rebufo de Inguanzo, que supuraba ambición y pasión. Orts, sereno, compartía plano con Raúl Mira, a un palmo de Inguanzo. El límite del cántabro era el calentamiento de Orts, vigilante y contemplativo.

Tamborileaba los dedos el alicantino a la espera de su momento, en el que chasquear los dedos y pasar a los trallazos del rock&roll tras disfrutar de la melodía pop de su rival, en realidad una liebre que le marcaba el camino para el despegue posterior.

El entusiasmo de Inguanzo se elevaba con orgullo en la ascensión que proponía el circuito, una subida empinada que patear.

Orts decidió alterar el paso después de superar la empaliza que levantaba polvo a cada paso. Se cosió a él Inguanzo, con el rostro dibujando una mueca de padecimiento. Mira perdió el hilo.

El alicantino no tuvo rival en la cita vizcaina. Natalia G. Zamora

Despegue y fin

Con el anuncio de la tercera vuelta, el ciclista del Euskaltel encadenó varias aceleraciones y esprints que fueron asfixiando a Inguanzo. Rodaba en solitario. En el eslalon que promovía el circuito, el alicantino provocó un nudo a sus perseguidores.

Tomó Orts una renta de unos segundos. Siempre suficientes. Se escalonó la prueba. El alicantino intocable por delante. Detrás Inguanzo y a espaldas del cántabro, más aire. Después asomaba el valenciano Raúl Mira.

Victoria de Sofía Rodríguez

En categoría femenina, la victoria sonrió a Sofía Rodríguez, que pudo con Lucía González y Lea Stern. Las tres entraron en menos de diez segundos. La lucha de la carrera se formó entre ellas y Alexandra Valade. Después se destacaron Sofía Rodríguez y Lucía González, que se jugaron el triunfo, que al final se llevó Sofía Rodríguez.

El podio de la carrera defendía cada escalón, aislados los unos de los otros. Compartimentos estancos. El naranja del Euskaltel coloreaba cada metro del trazado orduñarra, bien protegido por el calor de los aficionados, que asistían a la exhibición de Orts en su periplo vasco.

La de Amurrio y Orduña serán, en principio, las dos únicas carreras que dispute en suelo vasco toda vez que el alicantino, ocho veces campeón de España de la especialidad, dirige la mirada a las pruebas valederas de la Copa del Mundo. Sus próximas pruebas le sitúan en Francia y Bélgica.

Imagen de la subida, la zona más dura del trazado. Natalia G. Zamora

La lógica, la superioridad formidable del ciclista que luce de naranja, neón del ciclocross estatal, se impuso en Orduña por pura inercia. Ningún otro final era posible salvo catástrofe o requiebro del destino.

En la normalidad, en el escenario del costumbrismo, a Orts solo le faltaba tararear la melodía de verano azul en otoño.

Silbaba su paseo mientras Inguanzo, Mira y el resto jadeaban. Esa era la diferencia que marcaba el alicantino, que observaba la carrera desde las alturas, a modo de la mirada cenital de un dron.

Orts es un gigante para el resto de Quijotes. Su gira por Euskadi contó dos victorias calcadas e indiscutibles que subrayan su supremacía en la disciplina. Orts extiende la alfombra naranja.

01/11/2026