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A Tadej Pogacar el curso, que era fantástico, vencedor del quinto Tour, la Milán-San Remo, Flandes y Lieja, entre otros logros estupendo, se lo quebró la dura caída de la Vuelta, que tiempo después, aflora como una situación que fue de mayor riesgo para la salud del esloveno de los explicitado.
Eso se desprende al menos de la entrevista que concedió en The Athletic, donde confesó sus miedos tras un accidente que le provocó la fractura de la clavícula izquierda, rotura de una vértebra cervical y una conmoción cerebral debido al duro impacto sufrido.
“La operación duró una hora y cuarenta minutos, muchísimo tiempo. Cuando salí de la anestesia el médico intentaba hacer bromas, pero yo no estaba para eso. Estaba realmente deprimido después de la operación. Durante las dos primeras semanas mentalmente no estaba bien. Estaba muy hundido. Estaba deprimido. No sentía nada”, aseguró el esloveno sobre las sensaciones que le acompañaron después de la intervención quirúrgica a la que fue sometido para restañar la rotura de clavícula.
Tadej Pogacar, en el hospital.
"Da un poco de miedo"
Lo preocupante, con todo, no era esa fractura sino la de la vértebra. “La gente se olvida de ello (fractura de vértebra). Quienes lo han vivido o conocen a alguien que se ha roto vértebras saben lo serio que es. Si ahora vuelvo a caerme en bicicleta, puede ser muy problemático. Cuanto más hablas con la gente, más descubres la gravedad de la lesión. Luego buscas información en internet y ves que es algo bastante serio y con lo que no se puede bromear. Da un poco de miedo, la verdad”, analizó Pogacar, que quiso disputar el Europeo que se celebraba en su país. Su equipo, el UAE, se lo impidió apelando a la precaución médica. Ahora se han conocido las razones de esa decisión.
“Hablaba con el equipo para ver si sería posible correr el Europeo si todo iba bien. Estaba a solo 10 kilómetros de la casa de mis padres. Había entrenado muchísimo en esas carreteras, conocía cada rincón. Además, tener ese objetivo ayudaba a la recuperación. Pero luego hicimos otra radiografía de la clavícula y apenas había consolidado después de tres semanas. Noté que no estaban convencidos de dejarme competir y la motivación bajó un poco”, deslizó el esloveno en la entrevista.
Imbatible para los rivales en los últimos curso, el mejor ciclista del mundo, sintió la fragilidad y la vulnerabilidad que le provocó la caída de la Vuelta. El miedo anida en Pogacar.