Gipuzkoa

Ointxapeldunak: la otra canasta del baloncesto

La mirada íntima y premiada de Ángel Ayastuy al baloncesto inclusivo, inspirada en el proyecto del club Ointxe! de Arrasate, se exhibe en la muestra colectiva del concurso Argazkia Puntu Eus que acoge Aretxabaleta
Una de las imágenes que forman parte del proyecto fotográfico ‘Ointxapeldunak’ que firma el fotógrafo Ángel Ayastuy. / Ángel Ayastuy

En el polideportivo Iturripe de Arrasate, cuando el bote del balón se mezcla con los gritos de ánimo, ocurre algo que no siempre cabe en el marcador, pero sí en las imágenes que retratan lo que pasa más allá de la pista. Porque mientras muchas instantáneas deportivas buscan el momento decisivo en la canasta, el gesto técnico o la celebración, la mirada de Ángel Ayastuy se detiene en otro lugar: en las manos que ayudan a levantarse, en las miradas cómplices y en esa energía difícil de explicar que aparece cuando el deporte deja de competir para empezar a incluir. Este oñatiarra, residente en Aretxabaleta, ha convertido la cámara en una manera de contar historias humanas desde la banda.

Su trabajo 'Ointxapeldunak', que toma el nombre del proyecto de baloncesto inclusivo para personas con discapacidad intelectual impulsado por Ointxe! Saskibaloi KE, ha resultado ganador en la categoría local de la tercera edición de Argazkia Puntu Eus, el encuentro que reúne en Aretxabaleta a autores de todo Euskal Herria. Pero detrás de la colección premiada hay mucho más que buenas imágenes. Hay una mirada al basket inclusivo y a los vínculos que nacen alrededor de una iniciativa donde jugadores, ex jugadores, familias y entrenadores comparten vivencias fuera y dentro la cancha.

Ayastuy asegura que Ointxe! ha sido su “mejor escuela” de aprendizaje. Anabel Dominguez

Acompañando a sus hijas a los partidos

Ayastuy lleva ya tiempo con la cámara a cuestas, aunque su relación con la fotografía empezó mucho antes, en la época del carrete y las compactas. “Al principio hacía fotos un poco en plan ‘por aquí pasó María’”, recuerda entre risas. El verdadero punto de inflexión llegó con el 'boom' digital y, sobre todo, cuando sus hijas, Ane y Leire, comenzaron a jugar al baloncesto.

A partir de ahí, la cámara se convirtió en compañera habitual en los polideportivos. Entre partido y partido fue ampliando el encuadre más allá del juego. Poco a poco llegaron los campeonatos, la exigencia de las redes sociales y el reto de trabajar en pabellones donde “no se veía ni torta”. Aquello fue, en sus palabras, un aprendizaje constante. “Para mí Ointxe ha sido mi escuela”, resume. Desde entonces, fotografía a los distintos equipos y dinámicas del club, inmortalizando tanto la competición como todo lo que se mueve en torno a ella.

Desde 2024

La historia de Ointxapeldunak empieza a fraguarse durante la pandemia. Con la actividad paralizada, el club arrasatearra puso en marcha entrenamientos virtuales para seguir funcionando. En ese contexto, Ayastuy comienza a colaborar de forma natural, grabando y documentando las sesiones. Y en medio de aquella incertidumbre surge una idea que, impulsada por el entrenador Arri, fue cogiendo cuerpo hasta que en 2024 arrancó como proyecto social y deportivo.

Los primeros encuentros tuvieron un carácter casi formativo: aprender a botar, asimilar los pases… Ayastuy acompañó ese proceso desde dentro, construyendo un archivo que recoge la trayectoria del equipo. La experiencia también ha salido del entorno local, pasando por espacios como el Bilbao Arena, las instalaciones del Baskonia, Legazpi o incluso la prisión de Zaballa. “El único partido de baloncesto que he jugado en mi vida fue en la cárcel”, rememora el fotógrafo con una sonrisa.

Más allá del juego, las sesiones de entrenamiento y partidos son un cruce de risas y buenos momentos. Ángel Ayastuy.

"Es un subidón"

Si hay una frase que condensa el espíritu del proyecto, él mismo la repite como un hilo conductor: “Siempre acabamos diciendo lo mismo: no sé quién ayuda a quién”. Una reflexión que sitúa en el centro a sus verdaderos protagonistas, personas con discapacidad intelectual que dan sentido a cada sesión con su manera de vivir el juego. “Es un subidón. Lo que transmiten es increíble; las risas son constantes”, asegura Ayastuy.

Esa energía atraviesa, a su vez, su trabajo fotográfico. Utiliza la profundidad de campo para aislar emociones, mostrar escenas y poner el foco en esos gestos mínimos que sostienen cada instante. Porque, al final, lo esencial sucede en los rostros y en un vínculo de amistad que está por encima de todo.

Siempre acabamos diciendo lo mismo: no sé quién ayuda a quién.

Visibilidad al proyecto

El reconocimiento obtenido por su trabajo supone, para este artista visual, mucho más que un premio personal. Quiere que esto sirva para dar visibilidad al proyecto. “Que no sea solo algo de Arrasate. Que la gente de Oñati, Bergara..., todo Debagoiena vea que esto existe”, cuenta.

Once de las veinte fotos que presentó a Argazkia Puntu Eus forman parte de la exposición colectiva que puede visitarse este mes y el siguiente en Arkupe Kultur Etxea, en Aretxabaleta, junto al resto de obras premiadas. Ayastuy fotografía la vida que rodea a Ointxapeldunak. Por eso sus imágenes funcionan: porque no observan desde fuera, sino desde dentro.

10/05/2026