Vida y estilo

Morgan Matthews: “En el rodaje, nadie iba a parar nada por nosotros”

Inspirado por sus propias experiencias, el cineasta británico ha estrenado este 10 de julio una conmovedora historia sobre la hermandad y el duelo, donde equilibra con maestría la luminosidad del humor y la tragedia
‘A 500 millas de casa’ es el último filme de Morgan Matthews. / Cedida

Hace poco más de un día, las carteleras y las pantallas recibieron la nueva propuesta de Morgan Matthews, el cineasta británico que, conmovido por los temas que trata la novela de Mark Lowery (Charlie and me), da un paso firme hacia el cine de ficción con la tierna y profunda road movie A 500 millas de casa.

Galardonado con cuatro premios BAFTA a lo largo de su destacada trayectoria en el género documental, aborda el reto que ha supuesto rodar el filme en localizaciones absolutamente reales, así como su inquebrantable compromiso de usar al cine para dar luz a temas escabrosos de la humanidad.

Morgan Matthews es el director de la película. Cedida

Esta película está basada en la novela de Mark Lowery, Charlie and me. ¿Qué fue lo que más le conmovió como para llevar la historia de Finn y Charlie a la pantalla?

El libro me lo trajeron los productores. Yo ya había trabajado con ellos antes en mi primera película, y como la experiencia había sido muy buena, dije: ¿Por qué no? Entonces, leí la historia y conecté con ella por los temas, me conmovieron. Siempre pienso que si yo conecto con algo, otros también pueden conectar, y eso es lo que me interesó. También lo hizo mucho el humor, y el hecho de que tiene unos personajes absolutamente maravillosos; como Charlie, ese niño tan lleno de vida que no para, o su hermano Finn; mucho más introvertido, para quien quizá la vida sea más difícil, pero que se siente tan bien con su hermano pequeño y con su comportamiento disparatado... Ahora bien, el guion lo coescribimos Malcolm Campbell y yo, y aportamos muchos cambios a la novela a partir de nuestras propias experiencias. Yo prefiero participar en el desarrollo del guion de la película que voy a dirigir, quiero aportar algo mío. Por ejemplo, Malcolm tuvo una hija que nació de forma muy prematura, como Charlie, y eso es algo que él aportó. Yo aporté otras cosas a partir de los documentales que había hecho y la experiencia de filmar a personas reales. 

A 500 millas de casa aborda la dolorosa separación de unos padres y una tragedia familiar. ¿Cómo logró mantener ese tono ameno, incluso con esos toques de humor, sin caer en el drama absoluto?

Creo que eso se debe, como te he dicho antes, a mi experiencia propia. Empecé a hacer un documental sobre mi familia durante muchísimos años y mi padre, de hecho, murió mientras yo estaba rodando esa película. Mi hermana estaba rodando en ese momento, porque yo no podía. Ahora bien, ¿cómo voy a esperar que alguien vaya a ver un documental sobre mi familia y la muerte de mi padre si no hay unos toques de humor dentro de la historia? No puedes ponerle eso a la gente. Creo que siempre que nos encontramos en una situación difícil, incluso trágica, intentamos buscar humor. Quizá porque a muchos de nosotros no se nos da bien expresar el dolor. Eso también puede ser muy británico, el uso del humor en la tragedia. Pero, yo sí creo que usar el humor para enfrentarse al dolor está muy bien, es bueno. Y para volver a la película, hay que entender lo fantástico, la maravillosa experiencia de esta familia para poder entender luego su pérdida, y poder conectar con ellos.

Cartel de 'A 500 Millas Casa'. Cedida

Se trata de una road movie, donde se refleja un viaje visualmente muy luminoso, pero también una transición emocional. ¿Por qué era tan importante que las localizaciones fueran reales?

Para mí era muy, muy, muy importante. Fue tanto una decisión como una necesidad. No habría sabido hacer esta película en un estudio, en localizaciones creadas. También es verdad que no teníamos el dinero para hacerlo, el presupuesto no nos daba para eso. Pero, además, creo que rodar en el mundo real es muy importante, aunque te cree dificultades. Por ejemplo, con los modos de transporte: el tren, la estación de tren es de verdad, nadie la paró ni la cerró; con la estación de autobús lo mismo: ves a los pasajeros que van y vienen en Dublín, y el ferry que los lleva del País de Gales a Irlanda. Tienes ese trayecto para rodar y te apañas en ese momento. Nadie iba a detener nada por nosotros. Sí, te plantea dificultades, es verdad, pero aporta una calidad de realismo, de mundo real, con la que yo me siento muy cómodo. Tuvimos que rodar en barcas pequeñitas en noviembre en Irlanda, hacía un frío que pelaba. Y claro, ahí no hay nada de pantallas verdes ni efectos especiales... Ahora bien, reconozco que hubo un día en el que los productores me dijeron que casi no rodábamos fuera, que íbamos a poner pantallas verdes, por el tiempo y el estado del mar. Pero, es muy curioso que hables de la luminosidad de la película, porque tuvimos una suerte impresionante con el tiempo. Ya sabes, en Irlanda en noviembre hace frío, es gris y llueve mucho. Pues el sol salió y apareció para los flashbacks, por lo que cuando rodábamos fuera, era mucho más bonito y luminoso. Me siento más cómodo en el mundo real, y me imagino que eso se debe también a mi experiencia en los documentales.

Ha sido galardonado con 4 Premios BAFTA, no solo como director, sino también como productor. Al ganar el primero comentó que sentía la responsabilidad de usar al cine para dar luz a temas difíciles. ¿La sigue sintiendo a día de hoy?

Hoy y siempre. Siempre, sino, no tiene sentido, realmente. Cuentas una historia que se hace en cine para conectar con el público, para conectar con la gente... Por eso sigo haciendo películas, realmente no las haría si no.

11/07/2026