Si la crisis migratoria de Ceuta, por la mera naturaleza de los hechos allí acaecidos, había logrado poner en ebullición la caldera política en pleno mes de agosto, el choque de versiones contrapuestas que se ha producido en el seno del Gobierno español sobre la información previa a la entrada de unas 70.000 personas procedentes de Marruecos ha elevado aún más la temperatura y amenaza con hacerla estallar. En la Moncloa han tomado partido y lo han hecho a favor de Fernando Grande-Marlaska, quien en todo momento ha defendido que nunca hubo un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que advirtiera de una incursión de migrantes de tales dimensiones. Desde Presidencia se respalda esta tesis, en la que el ministro de Interior incidía muy poco después de que su compañera en el Consejo de Ministros, Margarita Robles, asegurara en una comparecencia en el Congreso que los servicios de inteligencia sí avisaron el 29 de julio a la Delegación del Gobierno en Ceuta de que había una convocatoria para realizar una entrada irregular a nado en territorio ceutí. La ministra de Defensa queda en una situación más que delicada tras este claro alineamiento del resto del Ejecutivo con la versión ofrecida por Interior, mientras en el PP se frotan las manos y hablan de una “guerra civil” en el seno del Gabinete liderado por Pedro Sánchez.
Robles empezó a ver cómo se quedaba sola en su defensa de la labor del CNI cuando el mismo martes, después de su intervención en la Comisión de Defensa del Congreso y de la de Grande-Marlaska tras el Consejo de Ministros, la Delegación del Gobierno en Ceuta emitía una nota para rebatir lo afirmado por la primera. “Esta Delegación del Gobierno no recibió, en ningún momento, informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el 30 de julio”, indicaba, matizando que lo único que se les transmitió por parte de los servicios de inteligencia fueron “los datos diarios sobre el aumento de entradas por vía marítima, comunicados a través de los canales correspondientes". Eso sí, aclaran desde la delegación ceutí que “ninguno de esos reportes permitía prever que fuera a producirse lo ocurrido el día 30”.
Tras este toque para Robles, Moncloa profundizaba en esta línea al asegurar que no hubo ni informes ni avisos orales por parte del CNI a ninguna persona u organismo vinculado al Gobierno de que fuera a suceder en Ceuta algo parecido a lo del 30 de julio. "Se reporta todos los días la situación. Había habido un aumento de unas 1.000 personas en siete días, pero en ningún caso hubo ninguna comunicación de que íbamos a tener una llegada de decenas de miles de personas a Ceuta", explicaba este miércoles el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, en una entrevista en la Cadena Ser. "Si hubiésemos tenido constancia de que se iba a producir una llegada de decenas de miles de personas, automáticamente la actuación tendría que haber sido otra", añadía a continuación, atribuyendo a una "reflexión propia" de Robles el que esta admitiera que las autoridades españolas "habían llegado tarde" para atajar la crisis.
Ante tanto revuelo, en el PSOE han intentado hacer malabarismos para no agrandar la brecha. Esa ardua labor le ha correspondido a Patxi López, quien ha defendido que las dos versiones contrapuestas sobre la información de los servicios de inteligencia “pueden ser verdad a la vez”. El portavoz socialista en el Congreso confesaba desconocer “las tripas” de lo ocurrido pero ha apuntado que "seguramente” el CNI avisó de que podía haber un paso de personas, aunque "quizás no se calibró o no se tenía información de la dimensión extraordinaria que iba a ser".
Mientras tanto, en el PP, la homóloga de Patxi López, Ester Muñoz le ha reprochado a Sánchez que tras haber regresado de vacaciones "25 días después", ha trabajado un día y ha generado "un caos mayor" en Ceuta y "una batalla entre ministros en el Gobierno de España", en el que se ha desatado una "guerra civil". Además, criticaba el que tras ello, se plantee ahora desplazarse a Andorra para alargar las vacaciones.
Por su parte, el presidente popular, Alberto Núñez Feijóo, solicitaba a través de un mensaje en X la “convocatoria inmediata de la Comisión de Secretos Oficiales” a fin de aclarar el “desbarajuste de versiones” sobre lo ocurrido en Ceuta. “Está tan claro que alguien miente como que ninguno ha cumplido con su responsabilidad”, remataba.
Y a todo este barullo se suma la figura de José María Aznar, que visitará este jueves Ceuta, según han confirmado desde la fundación que preside, FAES, quien recientemente criticaba al Gobierno español de haber dejado “literalmente abandonadas” a las ciudades autónomas enclavadas en territorio africano debido a una “política servil hacia Rabat”. Ante este anuncio, el ministro Torres le ha instado a "no generar más conflicto" ya que, en este momento, lo perentorio es "echar una mano" y no buscar un "rédito político".