Leo Messi continúa esculpiendo su leyenda en el fútbol norteamericano. El astro argentino se ha proclamado oficialmente ganador de la Bota de Oro de la MLS, un galardón que le eleva por encima del resto al convertirse en el primer futbolista en la historia de la competición en conquistar este trofeo de manera consecutiva.
Consistencia letal
Tras dominar la tabla de goleadores en la campaña anterior, el capitán de Las Garzas refrendó su vigencia absoluta a lo largo de las 34 jornadas del campeonato regular. Messi acumuló 26 anotaciones en 31 partidos disputados, cifras que reflejan un promedio extraordinario y le permitieron sostener a su equipo en la parte alta de la clasificación. Con este registro, el rosarino superó al croata Petar Musa (Dallas), quien finalizó segundo con 22 dianas, y al inglés Sam Surridge (Nashville), tercero con 21.
Cabe recordar que el curso anterior, el atacante rosarino registró 29 goles en los 28 encuentros en los que participó, lo que le valió para proclamarse como máximo goleador de la liga estadounidense.
El cierre de la fase regular dejó emociones intensas para el Inter Miami, que firmó un empate 3-3 frente al Charlotte tras ceder una ventaja de tres goles en la primera mitad (con tantos de Ian Fray, Luis Suárez y Rodrigo de Paul). Pese a que el 10 no vio portería en este último encuentro, su colchón de goles obtenido a lo largo del año bastó para asegurar el cetro de máxima artillería.
Messi, tendido sobre el césped.
Un impacto que trasciende la red
Más allá de sus 26 tantos, la influencia de Messi en el esquema de Florida se tradujo en 17 asistencias, consolidándose una vez más como el pilar creativo indiscutible con 43 contribuciones de gol directas en el curso. A sus 39 años, sigue ejerciendo una influencia sobresaliente.
Con la fase regular concluida y el Inter Miami instalado firmemente en la segunda posición de la Conferencia Este, el conjunto de rosa se prepara para encarar los play-offs de la MLS Cup, donde se medirán en la primera ronda al Columbus Crew. Con la Bota de Oro ya asegurada en sus vitrinas, Messi apunta ahora hacia el gran objetivo colectivo: revalidar el título para redondear otra temporada de ensueño en Estados Unidos.