Gipuzkoa

¿Me quedo sin casa o sin mi gato?: la otra cara del alquiler

La problemática de encontrar pisos que acepten mascotas obliga cada año a decenas de propietarios a renunciar a sus felinos, una realidad que la Protectora de Animales de Gipuzkoa observa con creciente preocupación
En el caso de los gatos, a menudo aparecen en la vía pública o incluso dentro de contenedores. / Jorge Muñoz

Cada vez más gatos llegan a la Protectora de Animales de Gipuzkoa por una razón ajena al comportamiento de los animales o a problemas de convivencia: la imposibilidad de encontrar una vivienda de alquiler que los acepte. La entidad alerta de que las restricciones impuestas por muchos arrendadores están empujando a numerosas familias a separarse de sus mascotas y reclama abrir un debate sobre una situación que, asegura, está detrás de muchos abandonos silenciosos.

"El principal motivo de abandono relacionado con los cambios de domicilio son las cláusulas de muchos contratos de arrendamiento que prohíben la tenencia de animales de compañía", explican desde la Protectora. Este escenario se ha vuelto aún más complejo debido a las dificultades crecientes para encontrar pisos de alquiler que permitan la convivencia con animales, sobre todo tras la expiración de numerosos contratos de cinco años.

Desde la asociación consideran especialmente "injusta y dura" esta realidad porque, tal y como subrayan, los animales no son responsables de los posibles daños que puedan producirse en una vivienda. "La convivencia depende de la responsabilidad de los dueños, de la educación de los animales y del cuidado adecuado tanto de la mascota como del inmueble", recalcan.

Animales en la vía pública o en contenedores

Todo ello acaba teniendo reflejo en el refugio Zuhaitz-pe. La mayoría de los ingresos se producen mediante entregas voluntarias de familias que aseguran no poder trasladar al animal a su nuevo domicilio. Sin embargo, desde la Protectora advierten de que siguen registrándose casos de abandono directo. "En el caso de los gatos, con frecuencia aparecen animales en la vía pública o incluso dentro de contenedores. Su estado físico y su comportamiento evidencian que han vivido previamente en un hogar", detallan.

Para los felinos, la ruptura con su entorno familiar puede tener efectos especialmente graves. A diferencia de los perros, los gatos mantienen un fuerte vínculo con su territorio y sus rutinas. "Muchos sufren elevados niveles de estrés y ansiedad al verse de repente en un entorno desconocido, rodeados de otros gatos y de personas a las que nunca han visto", inciden. En algunos casos, las secuelas trascienden el plano emocional. "Algunos dejan de comer, enferman e incluso, pese a todos los esfuerzos por parte de la Protectora, no consiguen recuperarse", lamentan.

El panorama es muy diferente para los gatos nacidos en la calle. Aunque también afrontan dificultades, han crecido y aprendido a desenvolverse en ese hábitat y no padecen el impacto de perder de un día para otro un hogar ni el desarraigo que supone separarse de la familia con la que han convivido durante años.

Búsqueda de alternativas

Ante este escenario, la Protectora intenta evitar que los animales entren en el refugio siempre que sea posible. Cuando una persona comunica que no puede hacerse cargo de su gato por un cambio de casa, la primera medida suele ser buscar alternativas.

"Tratamos de difundir su caso a través de nuestras redes sociales para intentar encontrar una nueva familia, evitando así el paso por el refugio, una experiencia que suele resultar traumática para muchos gatos. Paralelamente, se estudian otras opciones junto a sus propietarios, como la posibilidad de que familiares, amistades o personas cercanas puedan hacerse cargo del animal de forma temporal o permanente", apuntan desde la entidad.

Más allá de la atención diaria a los animales afectados, la asociación considera que el problema requiere una reflexión de fondo. Reclama, de este modo, abrir un debate sobre la regulación de las cláusulas que vetan la tenencia de mascotas en viviendas de alquiler. "Los perros y los gatos forman parte de la unidad familiar, y permitir este tipo de restricciones contribuye a incrementar los abandonos y, con ello, el sufrimiento de miles de animales cada año", sentencian.

23/06/2026