El irlandés Conor McGregor es uno de esos luchadores que hacen especial a la UFC. Sin embargo, su trayectoria en el octágono parece estar llegando a su fin. Tras su precipitada derrota ante Max Holloway en el reciente UFC 329, el luchador ha roto su silencio en Instagram para anunciar que su despedida de las artes marciales mixtas será en la International Fight Week de 2027, en lo que él mismo ha bautizado como su particular "Last Dance".
Este anuncio llega casi tres semanas después de uno de los peores momentos de su carrera. Hace unas semanas se produjo el combate del año. The Notorious' regresaba a la competición tras cinco años de ausencia. No obstante, a los 69 segundos del primer asalto, el irlandés intentó una patada voladora, cayó mal y se rompió el ligamento cruzado anterior. El árbitro Mike Beltran detuvo el enfrentamiento, otorgando la victoria por KO técnico al americano.
Lejos de aceptar una retirada marcada por este accidente, el ex campeón ha publicado un vídeo de su entrenamiento previo junto a una declaración de intenciones: "Lo que iba a ser una paliza generacional ahora se reinicia. IFW 2027, el último baile". Con ello, la leyenda de la UFC deja claro que no quiere despedirse de la élite de una manera tan triste.
Un combate en el aire
Sin embargo, la materialización de este combate de despedida no está garantizada por la UFC. Dana White, presidente de la organización, advirtió recientemente que la lesión del irlandés requerirá aproximadamente un año de recuperación. Este plazo médico siembra serias dudas sobre la viabilidad de que pueda estar listo para competir en la fecha que él mismo ha fijado.
No es la primera lesión grave de un McGregor, que ya estuvo alejado de la competición desde 2021 por una grave fractura de tibia y peroné ante Dustin Poirier, y que arrastraba problemas previos en la rodilla sufridos, precisamente, en su primer cruce contra Holloway en 2013.