Marruecos ha multiplicado la presencia de fuerzas de seguridad en la frontera de Fnideq (Castillejos en su denominación castellana) con Ceuta, que hoy amaneció blindada para limitar el acceso ante los llamamientos a un nuevo cruce masivo tras la entrada multitudinaria del pasado día 30.
“La frontera de Ceuta estará abierta el día 15, festivo en España”, rezan algunos mensajes difundidos a través de Internet para animar a participar en una nueva irrupción masiva.
Como consecuencia, el aumento de las fuerzas de seguridad es evidente en carreteras y vías de acceso a Fnideq, y Marruecos ha desplegado cientos de policías y militares en la frontera.
En la carretera que une Tánger con Fnideq –unos 80 kilómetros de distancia– hay numerosos controles de la policía y de la Gendarmería para evitar la llegada de migrantes a Ceuta, aunque este viernes se pueden ver grupos reducidos caminando en dirección la frontera.
Algunos intentan llegar en transporte público o en vehículo privado, como el caso de varios jóvenes que se bajaron apresuradamente de un coche para esconderse entre la maleza unos cientos de metros antes de un control. "Son migrantes. El vehículo los esperará más adelante, una vez que haya superado el control policial", explicó una fuente.
Además, a unos ocho kilómetros de Ceuta hay un control de la Gendarmería con efectivos antidisturbios que revisan los vehículos para buscar a posibles migrantes.
La Zona de Actividades Económicas de Fnideq, que ocupa varias hectáreas en las afueras, se ha convertido en un punto de concentración de las fuerzas de seguridad.
No muy lejos de allí, una gasolinera se ha transformado en un aparcamiento para decenas de autobuses vacíos, utilizados habitualmente para trasladar a los migrantes a ciudades del centro y del sur de Marruecos.
Acceso cerrado a la prensa
Fnideq vive este viernes con normalidad. Los comercios han abierto sus puertas aunque la mitad de la playa urbana más próxima a Ceuta está cerrada al público, protegida con vallas metálicas y custodiada por vehículos de las Fuerzas Auxiliares. Mar adentro, pueden verse dos grandes embarcaciones de la Marina Real marroquí.
La carretera costera que une Castillejos con Ceuta permanece cerrada y se prohíbe el acceso a los periodistas. Solo se permite el paso a viajeros y trabajadores que se dirigen a la ciudad autónoma.
En el puesto fronterizo hay varios vehículos de las fuerzas de seguridad y un camión antidisturbios equipado con cañón de agua. Además, se han desplegado efectivos de seguridad en las colinas paralelas a la carretera y también en zonas boscosas.
El blindaje responde a los llamamientos a un nuevo cruce masivo a Ceuta reproducidos en redes sociales en los últimos días tras los incidentes del pasado día 30 de julio, cuando decenas de miles de personas cruzaron a pie y a nado la frontera con el territorio español.
Una tragedia que ha provocado al menos 141 muertos según organizaciones humanitarias y ha crispado las relaciones entre Madrid y Rabat.
Acelerar las expulsiones desde España
Mientras, España, que ha aumentado un 42% los policías y guardias civiles en la ciudad, centra sus esfuerzos en expulsar a los 5.000 migrantes irregulares que permanecen e incrementar la presencia de agentes en las calles. Ayer, el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció el envío a Ceuta de 45 policías más para velar por la seguridad ciudadana así como de 20 funcionarios para ayudar a agilizar los trámites de expulsión de los inmigrantes que han entrado ilegalmente en la ciudad autónoma.
Además, garantizó que continuarán desplegando los medios que sean necesarios para que la ciudad autónoma "recupere la normalidad lo antes posible". Así lo aseveró en una rueda de prensa en la sede de la Delegación del Gobierno en Ceuta, en la que fue su segunda visita a la ciudad desde el pasado 30 de julio, y durante la que se reunió con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas.