Tras los últimos incidentes, en los que algunos grupos de vecinos formaron un cordón humano para impedir el paso de dos vehículos de Cruz Roja que pretendían repartir alimentos en la zona de la playa del Trampolín y después de que intentaran quemar asentamientos de migrantes para mostrar su rechazo ante la situación migratoria, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha comparecido este viernes ante la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, donde ha hecho un llamamiento a la "calma" y a un cese de cualquier tipo de violencia porque "la violencia no es el camino para resolver ningún problema con la complejidad y con la empatía absoluta con la ciudadanía de Ceuta".
Del mismo modo, ha anunciado que ha solicitado financiación europea para invertir 35,6 millones en la ciudad destinados al alargamiento de los espigones fronterizos de El Tarajal y Benzú, entre otras medidas estructurales "extraordinarias" que eviten futuras entradas masivas como la ocurrida el 30 de julio.
El plan incluye la instalación de un sistema permanente de contención marítima mediante boyas fondeadas y la construcción de un nuevo Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de carácter permanente para 800 personas. Marlaska también ha hablado de nuevas capacidades tecnológicas para reforzar la vigilancia y la protección de la frontera, entre ellas embarcaciones ligeras de intervención, dispositivos remotos de actuación subacuática y un sistema de vigilancia aérea con aeronaves no tripuladas.
El ministro ha aprovechado para recordar que desde 2018 este departamento "ha invertido ya en Ceuta 34,4 millones de euros destinados al fortalecimiento de la seguridad del perímetro fronterizo" y también ha citado la segunda fase del Plan de Infraestructuras de Seguridad del Estado (2026-2034), que destinará 66,6 millones de euros para la construcción de una nueva Jefatura Superior de la Policía y una nueva Comandancia de la Guardia Civil.
Por otro lado, el ministro ha puesto en valor la colaboración "eficaz" de Marruecos para que, "en apenas 24 horas", la mayoría de las 72.000 personas que accedieron a la ciudad española regresaran voluntariamente al país vecino, un retorno que continúa en la actualidad "a ritmo variable". Adicionalmente, ha ensalzado el "comportamiento ejemplar" de la mayoría de los ciudadanos ceutíes: "Frente a los discursos de odio y de crispación de algunos, la solidaridad, la sensibilidad y la colaboración de los ceutíes y las ceutíes evidencian los mejores valores de nuestro país".
En este sentido, el ministro ha condenado los discursos de odio de la derecha y la extrema derecha, que "buscan la crispación social y estigmatizar" a personas vulnerables hablando de "invasores" y llamando a la "caza del inmigrante". "Se necesita responsabilidad, serenidad y sentido de Estado", ha subrayado.
Aprender de esta crisis
El ministro ha defendido la necesidad de aprender de esta crisis para recuperar la normalidad. Además, ha respaldado las palabras del presidente Pedro Sánchez al calificar lo sucedido en Ceuta y Melilla como un "ataque a la integridad territorial", desmarcándolo por completo de los flujos de migración irregular habituales.
Del mismo modo, ha realizado una radiografía de la situación actual en la que el ministro ha cifrado en 5.000 los migrantes que continúan en Ceuta, siendo 1.500 menores de edad. De hecho, ha desvelado que las autoridades marroquíes han interceptado en lo que va de 2026 más de 2.700 salidas irregulares marítimas hacia las costas españolas.
"Hablamos de una situación extraordinaria que ha requerido una respuesta extraordinaria", ha enfatizado Marlaska, haciendo referencia a que todos los ministerios han realizado un trabajo "sin descanso desde el primer momento". Ha añadido, además, que dicha conducta ha sido "ordenada, coordinada y plenamente ajustada a la legalidad" para respetar los derechos humanos y garantizar la protección de la frontera y la atención a los ceutíes.
Refuerzo policial
Según Marlaska, estas medidas son acciones extraordinarias con vistas a largo plazo que complementan la "respuesta extraordinaria" que el Gobierno español dio desde el primer momento de la crisis, incluso anticipándose al 30 de julio. En concreto, ha indicado que las plantillas de Policía y Guardia Civil en Ceuta ya se habían incrementado un 16,3% con respecto a 2018, si bien ahora cuentan con más de 1.600 efectivos: 300 agentes adicionales de Policía y 250 de la Guardia Civil.
"Lo ocurrido en Ceuta entre los días 30 de julio y 1 de agosto constituye uno de los mayores desafíos recientes en materia de gestión fronteriza y migratoria a los que se ha enfrentado nuestro país", ha sostenido Marlaska, que se ha comprometido a tramitar "a la mayor brevedad" las solicitudes de asilo o de expulsión o retorno de los migrantes. "Este Gobierno y también el Ministerio del Interior ha estado, está y estará siempre en Ceuta", ha terciado.