Gipuzkoa

Manuel y Nemesio, dos azkoitiarras en el corazón de los debarras

Manuel Echaniz, médico, y Nemesio Echaniz, euskalzale, dinamizadór cultural y creador, dejaron una huella imborrable en la localidad costera
Manuel y Nemesio Echaniz, en las escaleras de acceso a la parroquia de Azkoitia en una reunión familiar. / Pablo

Azkoitia y Deba comparten cada mes de agosto la celebración casi simultánea de sus fiestas patronales, dedicadas a la Virgen y a San Roke, respectivamente.

Un merecido recuerdo

De hecho, en 2026 ambas localidades darán inicio a las fiestas el 14 de agosto.

Ese vínculo también queda reflejado en la trayectoria de los hermanos Manuel y Nemesio Echaniz Aranberri, nacidos en Azkoitia, pero muy ligados a Deba.

El historiador debarra Álex Turrillas Aranzeta ha recuperado su memoria en un artículo publicado en el programa de fiestas de Deba, en el que recoge su estrecha relación con la localidad costera.

Un médico entregado y afable

El vínculo entre Manuel Echaniz (1893-1956) y Deba comenzó cuando el Ayuntamiento convocó un concurso para cubrir la plaza de médico titular de Itziar.

Aunque competía con aspirantes de brillante expediente, el Consistorio valoró su dominio del euskera para atender a una población que mayoritariamente no hablaba castellano a la hora de concederle la plaza.

El tiempo confirmó el acierto de la decisión. Manuel se ganó el respeto y el cariño de los vecinos de Itziar y Deba por su profesionalidad y una cercanía, marcada por un humor que, tal y como afirma Turrillas, “fue más efectivo que las medicinas en más de una ocasión”.

Ese humor dio origen a numerosas anécdotas. Una de ellas tiene como protagonista a un baserritarra que le abordó en la calle para hablarle de sus dolencias. A falta de papel y lápiz, Manuel escribió con tiza en una puerta la medicina que le había recetado para que no la olvidara al pedírsela al farmacéutico.

"El baserritarra cumplió la recomendación del médico y se presentó con la puerta en la farmacia”, recuerda Turrillas.

Represaliado

La consulta de Manuel Echaniz estaba ubicada en su vivienda de la calle Puerto, donde residió junto a su esposa, Faustina Aizpuru.

Allí nacieron sus hijos José Luis y Manolo, así como su hija Gloria, fallecida a los quince años.

Como otros vecinos, Manuel sufrió las represalias de la Guerra Civil. Sus ideas nacionalistas motivaron que el Ayuntamiento franquista constituido en 1937 lo sancionara con doce meses de suspensión de empleo y medio sueldo.

Manuel Echaniz y su mujer, Faustina Aizpuru. Familia Echaniz

Sacerdote, creador y agente cultural

Su hermano Nemesio (1899-1992) fue una figura clave de la cultura vasca del siglo XX.

Poeta, dramaturgo, traductor y músico, destacó por su labor en favor del euskera, un compromiso que le acarreó la represión del régimen franquista durante la Guerra Civil y en los años posteriores.

La venganza del obispo franquista

En pleno conflicto fue sancionado «a divinis» por el obispo Francisco Javier Laucirica, administrador apostólico de Vitoria, por su desafección al régimen. También fue destinado al pueblo alavés de Andoin, pero desatendió la orden y se desvinculó de la diócesis para trasladarse a la casa de su hermano en Deba.

“Esa decisión no le libró de la venganza del obispo franquista, ya que fue castigado sin sueldo y obligado a vivir de la caridad. ¿Su pecado? Escribir y promocionar la cultura en euskera”.

Segunda etapa en Deba

Tras permanecer un breve tiempo en Deba, abandonó la localidad.

La ausencia duró poco, ya que regresó en 1940 para desempeñar la función de capellán del asilo de las Carmelitas Descalzas.

Así comenzó una estancia que se prolongó durante diez años en la casa Amillaga, junto a la playa y al asilo.

Según Turrillas, esa estancia pudo inspirar el seudónimo literario Amillaitz, tomado de una zona rocosa próxima a Amillaga.

Evolución ideológica y personal

Nemesio evolucionó desde el conservadurismo religioso inicial a posiciones más progresistas, tanto en el ámbito sociocultural como en cuestiones de moral sexual.

evolución lo llevó a mantener frecuentes enfrentamientos con las autoridades franquistas, sin perder nunca su compromiso con la cultura vasca.

Durante su estancia en Deba entre 1940 y 1950 impulsó el grupo de teatro Alostorrea, con el que estrenó la obra Gabon-Gabonetan, superando las dificultades la censura.

Ya instalado en Donostia, siguió vinculado a la localidad y en 1960 publicó el artículo Deba’ko Gazteak eta Euskera en el primer número de la revista Deva.

Homenaje en Deba

Ese vínculo volvió a ponerse de manifiesto en la década de 1970, cuando Deba le rindió un homenaje en el hotel Monreal.

Durante el acto, el grupo musical debarra Ezbai interpretó varias composiciones suyas, entre ellas la popular ‘Anttoni eta Antton’, como reconocimiento a una vida dedicada a la defensa y difusión de la cultura vasca.

11/08/2026