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Alrededor de 200 personas se manifestaron hoy por las calles del centro de Bilbao para mostrar su oposición al ERE anunciado por la planta de Vicinay en la localidad de Sestao. La marcha, convocada por el comité de empresa de la factoría, ha acabado ante la sede del Gobierno Vasco en la capital vizcaína.
En un comunicado, leído por el presidente del comité, Víctor Salinas, de UGT, la representación de los trabajadores de la fábrica, que cuenta con 120 empleados, rechazó las medidas de ajuste laboral planteadas por la dirección, a la que acusaron de “mala gestión”, y recalcaron que la empresa sigue siendo viable. El próximo 5 de noviembre se celebrará un encuentro entre el comité de empresa y el Departamento de Industria.
Además del ERE para 60 trabajadores, la dirección de Vicinay plantea un ERTE para el resto de la plantilla. “La plantilla lleva años soportando ERTE, largos períodos de inactividad y sacrificios económicos para contribuir al mantenimiento de la empresa y de su actividad industrial. Sin embargo, lejos de consolidarse una solución que garantice su futuro, la dirección vuelve a plantear medidas que amenazan el empleo y aumentan la incertidumbre sobre la continuidad de Vicinay”, proclamó el comité en su nota. En este sentido, la representación de los trabajadores subrayó que la entrada del empresario madrileño Dámaso Quintana en la empresa “estuvo garantizada de decisiones y compromisos que se justificaron por la necesidad de garantizar el futuro de Vicinay y evitar su liquidación”, pero que, si la finalidad era esta, “resulta difícil entender como se ha llegado, en tan poco tiempo, a plantear 60 despidos y un nuevo ERTE hasta agosto de 2027”.
A juicio del comité, la pérdida de un importante pedido por parte de British Petroleum a manos de un grupo chino, y que inicialmente garantizaba carga de trabajo para Vicinay durante tres meses, “no puede convertirse, sin una explicación más amplia y detallada de la situación productiva y comercial, en la justificación automática para despedir a 60 personas y aplicar un nuevo ERTE al resto”.“La empresa necesita carga de trabajo, inversión y un proyecto industrial que permita recuperar la actividad y ofrecer estabilidad a medio y largo plazo”, expuso el comité. Su portavoz, Víctor Salinas, consideró asimismo que “no es factible” la posible recolocación de trabajadores en la nueva sociedad de Dámaso Quinta en Gasteiz, ya que “está pendiente de montarse la empresa y, además, comenzaría a funcionar dentro de dos años”.