Sucedió el pasado 4 de abril, aunque Taxi Bidasoa acaba de hacerlo público: un taxista sufrió una "salvaje agresión" por parte de un grupo de personas en la calle Pikoketa, en un ataque que "no es un hecho aislado", sino un "reflejo de una realidad cada vez más difícil de ocultar: la violencia que se abre paso en las calles", según revela el Consejo Rector de Taxi Bidasoa en un comunicado que ha emitido en las últimas horas.
La agresión, al parecer, se produjo el sábado 4 de abril de noche, cuando el taxista -que se encontraba de servicio- circulaba por la calle Pikoketa y un grupo de personas lanzó un vaso con un líquido contra el vehículo. Cuando el chófer se bajó del taxi para recriminarles lo sucedido, fue agredido con una "brutalidad estremecedora", Según relata en su nota el Consejo Rector de Taxi Bidasoa -asociación que agrupa a 59 profesionales de Irun y Hondarribia-, el ataque llegó por la espalda y le provocó "una lesión en el ojo izquierdo, con un importante derrame, además de la fractura de la mandíbula y otras heridas de consideración". Tras varios días de pruebas médicas, estas lesiones requirieron de una "intervención quirúrgica urgente".
"No es un hecho aislado"
La Policía Municipal de Irun tiene en marcha una investigación para esclarecer la agresión y para localizar a los atacantes. Sin embargo, el sector del taxi en el Bidasoa denuncia que no se trata de "un hecho aislado". Aseguran que refleja una tendencia al alza en la violencia, un "síntoma claro de degradación social" y "de la pérdida de valores básicos como el respeto hacia quien trabaja honradamente ofreciendo un servicio a la ciudad". Denuncian "la impunidad con la que algunos actúan, convencidos de que nada ocurrirá".
En este contexto, afirman que cada vez más taxistas rechazan trabajar en horario nocturno por miedo a que se produzcan nuevas agresiones. Consideran "inaceptable que quienes sostienen servicios esenciales tengan que elegir entre ganarse la vida o poner en riesgo su integridad física", y reclaman medidas que refuercen su seguridad. En este sentido, critican la "inacción, la falta de medidas contundentes y la ausencia de una respuesta firme que alimentan esta espiral de violencia".