Hace ya 70 años, en 1956, la Organización Mundial de la Salud reconoció la adicción como una enfermedad crónica. De esta manera, refuerza que no se trata ni de un vicio, ni de falta de voluntad. Idea que defiende también Jon Mardaras, director terapéutico del centro de rehabilitación CREA en Bilbao, en Las Mañanas de Onda Vasca. Mardaras aclara que la patología no reside en la sustancia consumida, sino en la alteración cerebral que esta provoca. "La persona no es adicta a la cocaína o al alcohol, es adicta a lo que todo eso hace en su cabeza", explica. Además, al ser una dolencia que no se cura, sino que se mantiene latente, el experto es tajante sobre su persistencia. "El certificado de curación coincide con el certificado de defunción", añade el director terapéutico de CREA.
El impacto de esta patología es tan importante que trasciende al individuo, convirtiéndose en una "enfermedad familiar" que deteriora tanto al paciente, como a todo su entorno. Nina Marín, madre de un joven con patología dual, es decir, la coexistencia de un trastorno mental y una adicción, relata la dureza de un proceso marcado por constantes recaídas y la necesidad de aplicar el denominado "amor duro". Estrategia que busca establecer límites para no ser cómplices del consumo. Aseguran que uno de los mayores obstáculos para la recuperación es el estigma y la incomprensión social, por ello, desde Onda Vasca, buscamos arrojar luz sobre esta materia. Puedes escuchar la entrevista completa en este podcast.