Sociedad

Los 'sabuesos' del coronavirus de la UPV/EHU

Iosu Méndez, instructor canino, con los perros que participarán en el proyecto, en Iruñea.

PUEDE que un día un border collie, un labrador o un pastor belga le olisquee mientras hace cola para asistir a un concierto multitudinario o a un partido de fútbol. Si se para a su lado, lagarto, lagarto. Quizá esté infectado de coronavirus. Hoy suena a ciencia ficción –lo de poder corear canciones o gritar goles aglomerados y lo de que un can se pasee por ahí detectando positivos–, pero un grupo de investigadores de la UPV/EHU ya trabaja para hacer esto último realidad. "Intentaremos determinar qué compuestos son característicos del sudor de una persona con covid para mostrárselo a los perros y que lo puedan identificar", explica Luis Bartolomé, técnico de los Servicios Generales de Investigación y uno de los responsables del estudio.

Hace año y medio ya habían desarrollado un cebo para entrenar a perros en la detección de "un explosivo peligroso". Cuando surgió la pandemia, vieron que en otros países estudiaban la viabilidad de utilizarlos para detectar positivos de covid y no lo dudaron. "Pensamos que podría ser un método barato y eficaz para esa nueva normalidad: grandes eventos sociales, deportivos e incluso aeropuertos o estaciones, donde todavía se necesitará cierto control y no puedes hacer PCR o antígenos a todo el mundo, pero sí tener una unidad canina que eche un vistazo rápido y detecte positivos", defiende el investigador.

Al inicio de este curso se pusieron manos a la obra. "Lo que hemos hecho hasta ahora ha sido poner a punto toda la metodología analítica necesaria para poder identificar esos compuestos en las muestras de sudor. En este momento nos encontramos en el proceso de captación de voluntarios", detalla Bartolomé.

El objetivo es que participen unas 200 personas, cien con covid y otras tantas sanas, diagnosticadas recientemente mediante una PCR o un test de antígenos. "Cuanto más amplio es el estudio, recoges muestras de una población más heterogénea y los resultados son más representativos. De esa forma, se puede obtener un método de carácter más universal", expone el investigador. En tres días recogieron el 15% de las muestras necesarias.

Para contribuir con la causa no hace falta hacer ejercicio y sudar la gota gorda. "Hemos hecho algún estudio previo para ver si podíamos visualizar ese aroma de sudor y simplemente depositando una gasa bajo la axila durante unos minutos y luego incorporándola en un vial sería suficiente", aclara Bartolomé. Los voluntarios reciben todo el material necesario en su domicilio y el proceso les lleva apenas 45 minutos. "Las instrucciones son sencillas. Deben tomar una muestra de sudor y rellenar un cuestionario on line. Nos llaman y recogemos el kit en su casa. Lo hemos intentado facilitar al máximo para que cualquiera pueda participar en el estudio", señala.

Una vez finalizada la recolecta de muestras, añade, "comenzaríamos con el análisis químico y si logramos identificar qué compuestos son los característicos de esta enfermedad, pasaríamos a chequear con entrenamiento de perros. Igual a finales de este año o principios del que viene podríamos tener algo sobre la mesa si todo va bien", estima.

Ha habido proyectos similares en Inglaterra, Alemania, Francia, algún país sudamericano e incluso en el Estado, pero el de la UPV/EHU pretende ir un paso más allá. "La diferencia es que ellos han utilizado directamente fluidos biológicos, como el sudor o la orina de positivos, o incluso aire exhalado, lo que son las propias mascarillas, para entrenar a los perros, mientras que nosotros queremos que sean entrenados con unos compuestos característicos concretos", matiza Bartolomé, que trabaja codo con codo con el investigador de Ikerbasque Ugo Mayor y otros de la UPV/EHU y Auziker.

La 'avanzadilla' canina

 

Desde el centro canino BeloAran, de Iruñea, al que pertenecen los cuatro ejemplares que participarán inicialmente en esta iniciativa, su codirector, Iosu Méndez, pone el foco en la investigación. "La parte importante es la de laboratorio, intentar descubrir un olor diana que esté presente en todas las muestras positivas de covid. Luego habrá que ver la posibilidad de que los perros lo memoricen, lo discriminen y lo generalicen, porque una cosa es que lo detecten en las muestras manipuladas en laboratorio y otra, que sean capaces de hacerlo en las personas. No lo sabremos hasta que no nos pongamos a ello", explica y advierte que llevará su tiempo. "Para esa tercera parte, que sería el entrenamiento general de perros para trabajar en espacios públicos, todavía queda mucho camino", afirma el instructor.

 

31/05/2021