Bizkaia

Los robos y la dejadez de los huertos urbanos de Etxebarri indigna a los usuarios: "El Ayuntamiento no hace nada"

El cierre perimetral defectuoso, la falta de vigilancia, el material y las herramientas comunes en mal estado y la falta de accesibilidad son los principales problemas que denuncian los adjudicatarios de parcelas
El mal estado del cierre perimetral facilita la entrada de ladrones al recinto / Gaizka Portillo

Material en mal estado, cierre perimetral defectuoso, falta de vigilancia, recinto sin accesibilidad y, lo peor, episodios de robos periódicos y recurrentes. La situación en la que se encuentra el recinto de huertos ecológicas urbanos de la localidad de Etxebarri está generando mucha frustración y malestar entre adjudicatarios de las 30 parcelas, de entre 30 y 50 m² de superficie, de propiedad y gestión municipal. “Llevamos ya cuatro años pidiendo cosas básicas, pero el Ayuntamiento no hace nada”, denuncia Iñigo Sancho que, junto a su hermana, ayuda a su aita a cultivar en un espacio que el propio Consistorio anuncia como “una oferta pedagógica, ecológica a disposición de los ciudadanos” y una alternativa “de ocio y de bienestar que permita la integración social de sectores sociales excluidos”.

La maleza crece sin control por la falta de mantenimiento Gaizka Portillo

La filosofía del proyecto es, a juicio de esta familia, “muy bonita y atractiva”, pero con el paso del tiempo se acaba imponiendo “la desilusión” hasta el punto de que “hay adjudicatarios que acaban dejando de trabajar en su parcela y la abandonan porque se te acaban quitando las ganas”, lamenta con pesar.

Falta de mantenimiento

Y todo se debe a una más que evidente falta de mantenimiento del espacio de huertos urbanos ubicado cerca de la zona recreativa de La Presa. Hace tres años, cuando el padre jubilado de Iñigo obtuvo por sorteo la concesión de una de las huertas, “ya detectamos algunas muestras de dejadez” como baldosas sueltas, zonas donde la hierba crece sin control y no se desbroza, poco material de uso común y “gran parte en mal estado, oxidado o roto”, falta de adaptadores para conectar las mangueras de riego a los grifos…En definitiva, “una falta general de cuidado y mantenimiento”, insiste.

Nada de eso resto ganas e ilusión a Iñigo y su familia cuando, a finales de 2023, comenzaron a preparar y cultivar el terreno asignado para obtener verduras y frutos para el autoconsumo siguiendo, tal y como establecen las bases, criterios ecológicos y respetuosos con el medio ambiente. Sin embargo, pronto llegó la primera señal de alarma. “En primavera de 2024, en nuestra primera recolección, nos dimos cuenta de que nos estaban desapareciendo frutos”, recuerda. Poco después, "detectamos que había zonas del vallado perimetral en mal estado y por donde se podía acceder perfectamente". El sentido común les hizo pensar entonces que "gente estaba entrando desde fuera para robar en los huertos".

Rabia e impotencia

Desde entonces, esos episodios de hurtos se están dando "de manera puntual, pero sostenida en el tiempo", asegura y, también desde entonces, han sido recurrentes los contactos y las quejas al Ayuntamiento como propietario del recinto. "Hemos hecho propuestas para mejorar la vigilancia y la seguridad" y, entre otras cosas, también se ha pedido la instalación de taquillas con llave dentro de la caseta que hay en el recinto. "Al principio, muestran predisposición, pero pasa el tiempo y a lo largo de estos tres años no ha hecho absolutamente nada. Nunca ha respondido a nuestra necesidades y demandas", denuncia.

Los robos por el vallado deficiente son periódicos Gaizka Portillo

El vaso de la paciencia de Iñigo y su familia se ha desbordado esta semana. "Llevábamos unos días muy pendientes de unos calabacines que veíamos que estaban creciendo muy bien" y cuando acudieron el miércoles a la finca "se los habían llevado" y en otras parcelas también echaron en falta fresas, frutos... "Es desesperante meter horas, esfuerzo e ilusión en cuidar la tierra y cultivar tus verduras, para que luego venga cualquiera y se lo lleve todo", afirma con una mezcla de desolación y resignación.

Recinto sin accesibilidad

A todo ello hay que añadir una situación que a Iñigo le provoca mucha "rabia, impotencia e indignación". El Ayuntamiento de Etxebarri tiene parcelas reservadas a jubilados, desempleados, víctimas de violencia de género, personas en situación de vulnerabilidad y también con diversidad funcional, aunque "el recinto carece de accesibilidad". De hecho, en el último sorteo resultó adjudicataria una persona en silla de ruedas "que intentó, durante unos meses, acudir y hacer uso del terreno, pero le fue imposible y ha tenido que renunciar a ella porque el espacio no está adaptado. No hay rampas ni accesibilidad real. Y es muy triste".

17/07/2026