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Gipuzkoa

Los niños de Legazpi nacen con un carné de la Real bajo el brazo

En la localidad de Urola Garaia hay una gran afición y en muchas familias son socios los abuelos, los padres y los hijos
López, Ibarreta, Alkorta, Santos y Romero, en el bar Laubide.
López, Ibarreta, Alkorta, Santos y Romero, en el bar Laubide. / Asier Zaldua

Actualizado hace 6 minutos

Legazpi es una de las localidades de Gipuzkoa donde más afición a la Real hay. El porcentaje de socios por habitante es muy alto y, antes de que la Real cambiara el sistema de adquisición de billetes, cada jornada salían nada más y nada menos que seis autobuses rumbo a Anoeta. Además, en Legazpi ha habido tres peñas realistas y, al contrario que en otras localidades, ningún otro equipo cuenta con un grupo organizado de seguidores. Ser de Legazpi es ser de la Real. Tras una tertulia con varios miembros de la peña Gautxori Txuriurdinak, se puede decir que los niños de Legazpi nacen con un carné de la Real bajo el brazo. Además de con un pan, para preparar el bocadillo que se comerán en el descanso del partido de la Real.

En Legazpi ha habido tres peñas realistas: una en honor al entrenador John Benjamin Toshack (Peña Gales), otra en honor al jugador turco Tayfun Korkut (Peña Hegialde Tayfun) y Gautxori Txuriurdinak. Esta última peña se fundó en 2011. A la inauguración acudieron, entre otros, Markel Bergara, Alberto de la Bella y la futbolista legazpiarra Idoia Agirre. Desde entonces, han viajado mucho con la Real: Manchester, Lyon, Ponferrada, Leganés, Sevilla, Vallecas… Además, todos los años organizan una excursión a una sidrería con la peña Musti Taldea de Urretxu y Zumarraga.

La sede de la peña es el bar Laubide del barrio Hegialde y allí nos hemos reunido con Arantxa Ibarreta, Axun Alkorta, Luisa López, Maitane Romero y Mikel Santos (hijo de López y pareja de Romero).

Ibarreta lleva 20 años de socia (dos hijos y dos nietas son también socios), Alkorta 15 (sus dos hijos fueron socios, pero lo tuvieron que dejar porque les era incompatible con el trabajo), López 25 (dos hijos, su nieto y su nuera también son socios), Santos 30 en dos etapas y Romero fue socia, lo dejó y ha vuelto. Lo ha conseguido gracias a que una socia de la peña Gautxori Txuriurdinak se dio de baja porque sufría mucho y le cedió su sitio.

Santos se hizo socio siendo un niño. “Me hice socio cuando se construyó Anoeta. El primer partido al que fui fue el Euskadi-Bolivia. Me llevaron mis primos. Después me hicieron socio. Tenía 7 años. Iba con mis dos primos. Uno de ellos, Alberto Zabala, es el presidente de la peña Gautxori Txuriurdinak y vendrá a Sevilla con nosotros”, explica.

Santos ha transmitido su pasión a su madre y a su hijo Hegoi, de 10 años. “A mi hijo le hice socio en cuanto nació. Le quería llevar a Sevilla, pero no irá porque su madre tiene miedo de que pase algo”. Romero y Alkorta también irán a la final de Sevilla. Alkorta seguirá el partido en la fan zone, pues ha cedido su entrada a un sobrino. “Le cederé y pagaré la entrada a mi sobrino Amador Granados, como regalo de cumpleaños. Yo veré el partido en la pantalla gigante, con su mujer. El padre de Amador, José Mari Granados, fue socio durante muchos años”, comenta. López también ha cedido la entrada que le correspondía. Concretamente, a un amigo de su nieta.

Santos y Romero se alojarán en casa de un tío de esta. “Mi tío, Pablo Romero, es de Legazpi. Se enamoró de una sevillana en Londres y fue a Sevilla a vivir. Es de la Real desde niño y tiene acciones del club. Me dijo que nos dejaba dormir en su casa si le conseguíamos una entrada para la final de Copa, en bromas, y se la hemos conseguido. Se la vamos a regalar”, comenta Romero.

Ha habido una gran polémica con el tema de la cesión de las entradas por parte de los socios a familiares o amigos, pero era imposible satisfacer a todos. Es injusto que haya socios que se queden sin entrada, pero también hubiera sido injusto que los socios de más edad no pudieran ceder sus entradas a sus seres más queridos. En el caso de Ibarreta, dos hijos y dos nietas son socios y ella ha cedido la entrada que le correspondía a un amigo de una de las nietas.

Como se puede ver, la Real es una gran familia formada por familias. Y todas las familias tienen bonitas historias relacionadas con su afición por la Real. Alkorta recuerda que, antes de hacerse socia, acudía al bar Laubide a ver todos los partidos de la Real. “Mi marido estuvo enfermo en la cama, pero sabía lo que me gustaba la Real y me decía que viniera a ver los partidos”. Después se hizo socia. Eso sí, no ha dejado de ir al Laubide: acude a ver todos los partidos que la Real juega fuera de casa. En el Laubide, el Txuri-Urdin suele sonar a todo trapo, por supuesto.

López le acompañaba, hasta que su hijo contrató los servicios de una plataforma que ofrece los partidos de Liga.

Antes de que Alkorta e Ibarreta se hicieran socias, López les dejaba el carné cuando en su familia había alguno libre. Ibarreta se hizo socia cuando se separó. “Yo quería ser socia, desde siempre, y en cuanto me separé, me hice socia”, recuerda. Los niños de Legazpi nacen un pan bajo un brazo y un carné de la Real Sociedad bajo el otro… y los separados de Legazpi rehacen su vida haciéndose socios de la Real.

2026-04-10T08:53:38+02:00
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