El balance de la siniestralidad laboral en el Estado español dejó 358 fallecidos durante la primera mitad del año. Los datos provisionales del Ministerio de Trabajo muestran un descenso del 1,4% respecto al mismo semestre del ejercicio anterior, lo que equivale a cinco víctimas menos.
De este total, 290 trabajadores perdieron la vida durante su jornada, mientras que los accidentes mortales en los trayectos de ida o vuelta se estancaron en 68 decesos.Infartos y sector servicios, a la cabeza de las estadísticas
Las patologías no traumáticas, como los infartos y los derrames cerebrales, lideraron las causas mortales con 119 casos. Por detrás se situaron los golpes por caídas (51) y los aplastamientos o amputaciones (49).
Por sectores productivos, el ámbito de los servicios fue el único que empeoró sus balances, acumulando 139 muertes (un repunte interanual del 3,7%). En la cara opuesta se situó la industria, que logró reducir su mortalidad un 20,8% (38 fallecidos), mientras que la construcción con 85 decesos y la agricultura con 28 calcaron los tristes registros del año pasado.
Preocupación por los autónomos y aumento de las bajas
Uno de los puntos más críticos es el fuerte incremento de la siniestralidad letal entre los trabajadores por cuenta propia. Mientras que las víctimas asalariadas cayeron un 3,6% (bajando a 322 fallecidos), los autónomos que perdieron la vida repuntaron un alarmante 24,1%, hasta sumar 36 víctimas mortales (32 de ellos en su centro de trabajo).
A nivel general, los accidentes con baja médica crecieron un 1,8% y superaron la barrera de los 303.800 casos. Este aumento generalizado estuvo fuertemente marcado por el alza del 4,4% en los percances en el trayecto al trabajo. Por el contrario, los siniestros graves en horario laboral experimentaron un descenso del 5,6%.
UGT exige acción política inmediata
El sindicato UGT ha tachado de "inaceptable" que centenares de trabajadores sigan falleciendo cada año sin que las empresas ni las administraciones actúen con la contundencia necesaria. Por ello, han exigido al arco parlamentario la aprobación urgente de la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
El sindicato urge a dar luz verde definitiva al anteproyecto consensuado por el Gobierno, UGT y CCOO. El objetivo de este texto es actualizar la normativa para hacer frente a los riesgos psicosociales y a los nuevos desafíos climáticos y digitales.
Además, inciden en la importancia de crear la figura del "agente territorial", un perfil clave para ayudar a implantar una cultura preventiva eficaz en aquellas pequeñas y medianas empresas de menos de diez empleados, donde la seguridad laboral sigue siendo la mayor asignatura pendiente.