Bizkaia

Lope Alberdi, el desconocido organero de Urdaibai

Euskal Herria Museoa destapa su rostro inédito y desvela, tras una exhaustiva investigación, la apasionante vida del artesano que transformó el paisaje acústico de Urdaibai
Exposición 'Silbidos de Urdaibai'

"De una manera simbólica le ponemos rostro y devolvemos la visibilidad a una figura fundamental en el desarrollo de la evolución del órgano“, destaca Itziar Larrinaga, comisaria de la exposición ‘Silbidos de Urdaibai’, del Euskal Herria Museoa, enmarcada en el ciclo ‘Urdaibaiko Organoak’. La muestra rinde homenaje en Gernika-Lumo al artesano de Gautegiz Arteaga y podrá visitarse hasta el 10 de enero de 2027.

La figura de Lope Cipriano Alberdi Recalde ha permanecido en el olvido hasta que una exhaustiva investigación ha revelado su decisiva contribución a la evolución del órgano. Nacido el 25 de septiembre de 1868 en la casa-caserío Gisastitxu, en Gautegiz Arteaga, fue el sexto de nueve hermanos. El pequeño Lope creció en la taberna-fonda que regentaba su familia al pie del camino hacia el castillo de Arteaga, un entorno rural y marítimo donde despertó una inteligencia despierta y una curiosidad insaciable por la mecánica.

Nadie presagiaba que aquel niño que ayudaba entre viajeros y tropas carlistas se convertiría en una de las figuras más fascinantes y prolíficas de la organería entre finales del siglo XIX y principios del XX. Su destino cambió radicalmente en 1885, cuando el célebre maestro Aquilino Amezua se alojó en la fonda familiar para instalar el órgano de Gautegiz Arteaga. Asombrado por la habilidad del joven Lope —quien acudía al coro en sus ratos libres a trabajar en el instrumento “sin que nadie se lo insinuara”—, Amezua lo incorporó como operario y lo llevó consigo a Barcelona.

Presentación de la exposición en Euskal Herria Museoa E. Salterain

En la metrópoli catalana, Alberdi absorbió los secretos del oficio a velocidad meteórica. Participó en la construcción del monumental órgano de la Exposición Universal de Barcelona (1888) —el instrumento eléctrico más grande del mundo en su época— y en 1890 dirigió el montaje del órgano de Santo Domingo de Manila, en Filipinas.

Con los años, Alberdi pasó a ser la mano indispensable de la firma. Asumió la dirección del taller barcelonés y ejecutó obras clave en Durango (1894), Montserrat (1896) o Bogotá (1897). Sin embargo, en 1897 Lope Alberdi rompió con su maestro para independizarse, y se estableció en el Paseo de Gracia bajo la firma Lope Alberdi y C.ª, Sucesores de Amezua, el taller del vizcaino florecería entonces hasta convertirse en uno de los más prolíficos de la Península. De sus manos salieron más de dos centenares de órganos con destino a las catedrales de Santiago de Compostela, Girona o La Seu d’Urgell, así como a numerosos templos de Hispanoamérica.

Casado con la durangarra Dolores Agirrezabal, Lope convirtió la formación musical de sus siete hijos en un brillante argumento publicitario: sus catálogos vendían órganos avalados por composiciones de su hijo Antonio, pieza clave también en la organería de la saga.

Hoy, Urdaibai custodia la mayor densidad de sus instrumentos conservados, convirtiendo la comarca en un excepcional “museo vivo” que rinde tributo al genial artesano de Gautegiz Arteaga.

Reconstrucción de la figura de Lope Alberdi

Reconstruir la vida y la obra de Lope Alberdi ha supuesto un reto titánico para los historiadores. Tal y como recordó en la presentación de la muestra el también comisario Benantzi Bilbao, “tras la muerte del patriarca, su familia tomó la lamentable decisión de deshacerse y quemar la práctica totalidad del archivo personal y la documentación histórica del taller durante su traslado a Bilbao, al considerar erróneamente que aquellos viejos papeles y planos carecían de valor".

Sergio del Campo y Amagoia Lopez de Larruzea han llevado a cabo la investigación. E. Salterain

Esta drástica pérdida privó a la historiografía de una fuente directa inapreciable. Sin embargo, el esfuerzo tenaz de los investigadores Sergio del Campo y Amagoia Lopez de Larruzea, con la colaboración de los comisarios de la muestra, ha logrado rescatar pequeñas huellas dispersas en archivos públicos, libros de cuentas, correspondencia parroquial y prensa de la época. Gracias a este minucioso trabajo de orfebrería documental, se ha podido reconstruir la red profesional, artística y comercial de un artesano irrepetible.

Busturialdea, "museo vivo" del órgano

Más allá de los papeles quemados, el verdadero monumento a Lope Alberdi sigue en pie y resonando cada semana en las naves de los templos, concretamente, la comarca de Busturialdea-Urdaibai concentra la mayor densidad de órganos conservados de la firma Alberdi. Templos como los de Bermeo, Mundaka, Elantxobe o Gernika-Lumo conforman un auténtico “museo vivo” de su trayectoria, al albergar ejemplares que testimonian toda la evolución técnica de la organería: desde la transmisión mecánica tradicional hasta los avanzados sistemas neumáticos y eléctricos.

Como destaca Bilbao, la preservación de este patrimonio representa un acto de justicia histórica “en el mundo apenas quedan tres o cuatro órganos que alberguen un piano en su interior, y en Busturialdea teníamos dos, aunque perdimos el de San Bartolomé”. Larrinaga añade, además, también que “conservar estos órganos es mucho más que proteger madera y tubos de metal; es preservar proyectos colectivos, puesto que los órganos fueron sufragados por los propios vecinos de Urdaibai mediante suscripciones populares para vertebrar la vida social, cultural y espiritual de nuestros pueblos”.

Para complementar esta exposición, se ha creado un programa y una agenda de actividades. Dicha agenda está ligada a las distintas localidades con las que tuvo relación Lope Alberdi, y comenzó ya el 12 de julio, con la colocación de una placa en la iglesia de Gautegiz Arteaga para recuperar su memoria.

De manera que, hasta el cierre de la exposición, en enero del próximo año, habrá diferentes actividades que van desde visitas para conocer de cerca los órganos de la comarca, conciertos y la publicación de un libro que recogerá la historia de aquel niño de Gautegiz Arteaga que soñó con la música de las esferas y terminó regalando al mundo algunos de los instrumentos más sublimes jamás construidos.

25/07/2026