El dirigente israelí Avigdor Liberman ha abierto la puerta a negociar con los partidos ultraortodoxos para facilitar la formación de un nuevo Gobierno y evitar que Israel tenga que celebrar otras elecciones. El líder de Yisrael Beitenu ha confirmado su disposición a aceptar determinados compromisos sobre el reclutamiento militar, una de sus principales líneas políticas, aunque ha dejado claro que mantiene varias condiciones irrenunciables.
El movimiento se produce después de que Liberman anunciara su respaldo a Gadi Eisenkot, líder del partido opositor Yashar, como candidato para encabezar el próximo Ejecutivo y poner fin a la etapa de Benjamin Netanyahu.
"Los acuerdos no significan renunciar a los valores y principios, y las conversaciones no significan que se borren las líneas rojas", ha defendido Liberman este domingo. El dirigente ha insistido en que sigue apostando por establecer el servicio militar para todos los ciudadanos, aunque considera necesario estudiar fórmulas de compromiso ante el nuevo escenario político.
Su cambio de postura supone una importante apertura respecto a los partidos ultraortodoxos, tradicionalmente enfrentados a la incorporación obligatoria de los jóvenes haredíes a las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF).
Sus líneas rojas: fuera los partidos árabe-israelíes
Pese a su disposición a negociar con las formaciones ultraortodoxas, Liberman mantiene un rechazo tajante a que el futuro Gobierno dependa del apoyo de Ra'am y de la Lista Conjunta, dos fuerzas políticas árabe-israelíes.
"No daré mi mano para formar un Gobierno así", ha afirmado el dirigente, que considera que una coalición sustentada en esas formaciones podría comprometer la seguridad de Israel y facilitar el regreso de Netanyahu al poder.
Liberman ha cuestionado las posiciones de algunos representantes de estos partidos respecto a Hamás y al conflicto palestino-israelí. Se trata de acusaciones formuladas por el propio político para justificar su negativa a cualquier acuerdo parlamentario que dependa de estas fuerzas.
El líder de Yisrael Beitenu considera que el nuevo escenario obliga a tomar decisiones difíciles para acabar con la etapa de Netanyahu sin provocar otra convocatoria electoral.
En este sentido, ha establecido tres condiciones fundamentales: poner fin al actual ciclo político de Netanyahu, evitar nuevas elecciones y no formar un Ejecutivo que dependa de Ra'am o de la Lista Conjunta.
El servicio militar, principal obstáculo para el acuerdo
Uno de los asuntos más delicados de las negociaciones será la incorporación de los jóvenes ultraortodoxos al servicio militar obligatorio. Liberman ha defendido durante años que todos los ciudadanos deben contribuir a la defensa del país, frente a las exenciones de las que disfruta buena parte de la población haredí.
Sin embargo, ahora se muestra dispuesto a estudiar propuestas anteriores para acercar posiciones. En concreto, ha planteado utilizar como punto de partida una iniciativa legislativa que presentó en 2018, aunque considera necesario adaptarla a la situación de seguridad posterior a los ataques del 7 de octubre de 2023.
El dirigente también ha reivindicado su compromiso con la mejora de las condiciones de los reservistas y los militares profesionales. Ha recordado que durante su etapa como ministro de Finanzas impulsó un incremento del 50% en el sueldo de los soldados que realizan el servicio militar obligatorio.
"Mi compromiso con ampliar los beneficios y mejorar la situación de los reservistas y de los militares profesionales sigue intacto", ha asegurado.
"Ser primer ministro es una opción, no una obsesión"
Liberman también ha salido al paso de las críticas que apuntan a que sus movimientos políticos responden a una ambición personal de convertirse en primer ministro o a un intento de obstaculizar los planes de Eisenkot.
"Ser primer ministro es una opción, no una obsesión", ha reiterado, al defender que sus decisiones están guiadas por "el bien del Estado de Israel y el pueblo de Israel".
El dirigente ha negado estar utilizando maniobras políticas para perjudicar a otros líderes y ha asegurado que ha recibido distintas ofertas desde 2019 sin dejarse llevar por intereses personales.
Por último, ha arremetido contra los comentaristas, periodistas y perfiles automatizados que, según ha denunciado, le atribuyen intenciones "maliciosas" ocultas y alimente teorías conspirativas sobre sus actuaciones, criticando también los "prejuicios" y comentarios de carácter "racista" que acompañan algunas de estas acusaciones.