En su última píldora matemáticas, nuestra profesora de cabecera Laura Sánchez nos proponía un juego: ¿Cuánto dinero ahorraríamos si empezábamos con un céntimo y después ahorrábamos cada día el doble? Es decir: 2 céntimos, después 4, después 8 y así todo el mes. A final de mes tendríamos 10.737.418 euros. Esto sucede porque entramos en el terreno de las progresiones geométricas.
El reto de Laura es un ejemplo de lo que se llama crecimiento exponencial, algo que comienza suave y después explota a una velocidad imposible de controlar. Hay muchísimos ejemplos en la naturaleza y también en nuestra huella digital. Aveces pensamos que un like, un comentario o compartir un contenido es una acción aislada, un simple céntimo de nuestra atención que no tiene el mayor peso, pero es exactamente así como funcionan los algoritmos de las redes. Detectan ese pequeño impulso, ese pequeño 'like' y lo duplican, lo expanden, lo aceleran hasta convertirlo en una marea masiva que convierte una noticia en algo viral.
Para que sigamos entrenando el ojo ante estas potencias que tanto engañan a nuestra intuición, Laura nos lanza otro reto para la semana que viene: Imagina que tienes un folio normal Din A4. Si tuvieras la fuerza y la flexibilidad para doblarlo por la mitad 42 veces seguidas -algo que matemáticamente no es posible-, ¿qué grosor crees que alcanzaría ese montón de papel? ¿Se queda en el tamaño del libro grueso, llega a la altura de un edificio de 10 plantas o nos permite salir de la atmósfera y rozar la luna? Recuerda, las matemáticas no son solo para lo que sirven, sino todo lo que no existiría sin ellas, como la capacidad de comprender que detrás de lo cotidiano se esconde una estructura asombrosa esperando a ser descubierta.