Actualizado hace 8 minutos
La fatiga al volante es uno de esos factores de riesgo que, por mucho que parezca de sentido común, sigue provocando miles de accidentes cada año en nuestras carreteras. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto de nuevo el foco sobre un enemigo silencioso: el cansancio y la somnolencia que afectan a conductores de todas las edades, y lo ha hecho con una campaña informativa que busca que se reconozcan las señales de alarma antes de que sea tarde.
100 muertes al año
La institución que dirige Pere Navarro recuerda que uno de cada cuatro siniestros con víctimas está relacionado con la fatiga o la somnolencia al volante. Este dato, que se traduce en más de 100 muertes al año en carreteras españolas, evidencia que conducir cansado puede ser tan peligroso como hacerlo bajo los efectos del alcohol o de las drogas. La fatiga reduce la atención, alarga los tiempos de reacción y merma capacidades cognitivas clave para reaccionar ante un imprevisto. Es decir, se tarda más en percibir las señales y en frenar o dar un volantazo si es necesario.
Según detalla la DGT, las encuestas realizadas a conductores españoles son preocupantes: uno de cada cuatro admite haber conducido alguna vez con sueño o cansancio extremo, y más de un tercio de los jóvenes reconoce haberse quedado dormido unos instantes mientras conducía.
Señales claras para parar a tiempo
Reconocer los síntomas del cansancio al volante puede marcar la diferencia entre una conducción segura y una tragedia. Entre los signos a los que hay que prestar atención están:
- Microsueños: intervalos de apenas segundos en los que el conductor desconecta, suficientes para recorrer decenas de metros sin control del volante.
- Parpadeo excesivo y ojos pesados: indican somnolencia y dificultan la detección de señales y obstáculos.
- Falta de coordinación y cambios en la respiración, que afectan al control del vehículo.
- Dificultad para mantener la concentración, distracción fácil y lentitud en las respuestas ante situaciones de tráfico.
- Otros síntomas menos evidentes, como sequedad bucal, dolor o rigidez muscular e incluso irritabilidad o ansiedad, también pueden indicar que el cuerpo ya está exigiendo un descanso que no se le ha concedido.
Un hombre bosteza mientras conduce.
Cómo evitarlo
Para la DGT, la fórmula es clara: descansar antes de emprender un viaje largo y planificar paradas periódicas cada dos horas o cada 200 kilómetros pueden suponer la salvación de una vida (o más). Beber agua, estirar las piernas o echar una breve siesta de 20 a 30 minutos en un área de servicio es siempre mejor que aguantar unos minutos más al volante.
La DGT también aconseja evitar las horas de mayor somnolencia, como la madrugada o justo después de comer, en la medida de lo posible, y desaconseja técnicas como abrir las ventanillas o subir la música como sustituto del descanso real, ya que no eliminan la fatiga. En un país donde millones de desplazamientos se hacen cada día por carretera, la llamada de la DGT es directa: atender a tiempo las señales de cansancio es tomar en serio la vida en la carretera. Recordarlo puede salvar no sólo tu viaje, sino también el de los demás.
Sobremesa y madrugada
El cansancio y la fatiga pueden aparecer en cualquier momento, según lo que hayamos dormido y cuándo, si hemos tenido una comilona, si hemos realizado una actividad deportiva o un trabajo intenso... Pero en general los periodos en los que el cuerpo experimenta una caída natural de la alerta son entre las 4 y las 6 de la madrugada y entre las 14 y las 16 horas, concentrando parte significativa de los accidentes mortales en carreteras secundarias.