La Alianza de las Regiones para la Automoción (Automotive Regions Alliance, ARA) acordó hoy en una reunión celebrada en el AIC de Amorebieta la firma de la ‘Declaración de Bilbao’, un texto que reivindica que las regiones desempeñen un “papel protagonista” en la política industrial europea, el compromiso con el ‘Made in Europe’ y el “contenido local” en el sector de automoción dentro de un escenario en el que se combinen la neutralidad tecnológica para reducir emisiones y la necesaria competitividad de las empresas.
El panorama de la automoción está dominado ahora por la dirección que está marcando la electrificación, un terreno en el que Estados Unidos y China llevan la iniciativa y en el que Europa, indicó el consejero de Industria, Mikel Jauregi, no quiere perder la posición de “liderazgo” que ha ocupado durante décadas. Las grandes marcas europeas están asistiendo a un retroceso dramático en sus ventas y resultados en los últimos años, una tendencia a la que se quiere poner conclusión evitando caer atrapados en la poderosa pinza que forman Washington y Pekín, que a su vez son también importantes socios comerciales en otras áreas.
Sin embargo, mientras se habla de conceptos como descarbonización y sostenibilidad medioambiental -algo en lo que los esfuerzos europeos son líderes-, lo cierto es que la premura por hacer viable de nuevo la actividad productiva hace que no se pueda prescindir, al menos a corto y medio plazo, de la fabricación de vehículos de combustión. Por otra parte, se espera que desembarquen en Europa proyectos de fabricación de eléctricos de empresas chinas, pero los países -entre ellos, España- buscan que su trabajo en el continente no se limite al mero ensamblaje de los coches, como sospechan cada vez más agentes del sector.
“ La industria de la automoción representa un sector crítico para Euskadi, del que dependen 40.000 puestos de trabajo ”
MIKEL JAUREGI - Consejero de Industria
“Sabemos que los fabricantes chinos van a fabricar automóviles en Europa, pero lo tienen que hacer con componentes fabricados localmente. Y, en nuestro caso, coches chinos con piezas vascas”, dijo Jauregi en la reunión de ayer, desarrollada en las instalaciones del Automotive Intelligence Center de Amorebieta. Posteriormente, ante los medios, el consejero defendió en varias ocasiones la necesidad de una “igualdad de condiciones” en la competencia entre empresas europeas y chinas, que en este último caso cuentan con unos subsidios estatales de tal calibre que hacen casi imposible ese equilibrio de mercado. Para la economía vasca es esencial disponer de un sector del automóvil -y su correspondiente cadena de valor- fuerte, puesto que de ambos dependen hasta 40.000 empleos en la CAV. Tal y como destacó en la jornada Inés Anitua, directora de AIC, la automoción vasca ha progresado gracias a la innovación tecnológica y la diversificación exportadora, pero se adentra ahora en una senda marcada por los desafíos, entre ellos una transición energética que debe ser, explicó, “viable y realista”.
En este sentido, el consejero, en línea con el texto de la Declaración, reivindicó la “necesidad de la neutralidad tecnológica para reducir emisiones”, para integrarla además en una estrategia que “combine el coche eléctrico con híbridos y coches que consumen combustibles renovables”. En la cita también participó la presidenta de Navarra, María Chivite, en calidad de vicepresidenta del Comité Europeo de las Regiones y participante en el grupo de trabajo sobre el futuro de la automoción. Jauregi indicó que las principales regiones europeas de automoción -entre las que figuran Baviera (Alemania), Lombardía (Italia), Rhône-Alpes (Francia) o la polaca Mazovia- “se comprometen por partida doble”, puesto que “somos la base industrial europea y creemos en una Europa abierta”. De hecho, el consejero y los representantes de las 41 regiones que integran la ARA se esforzaron en recalcar el mensaje de que su línea de actuación, resumida en la Declaración, “no es proteccionista”.
“Damos la bienvenida a la implantación de fabricantes de automoción extranjeros en Europa, pero aplicando las mismas reglas de juego: contenido local y neutralidad tecnológica. La Declaración de Bilbao reivindica que las regiones desempeñen un papel protagonista en la política industrial europea; el compromiso con el ‘Made in Europe’ y el contenido local en el sector de automoción; y, finalmente, la neutralidad tecnológica para reducir emisiones. Es una apuesta por un sector de automoción más europeo y más sostenible”, añadió. La Alianza quiere tener su voz propia ante la futura Ley de Aceleración Industrial, cuya versión final negociarán el Consejo de la UE y la Eurocámara a partir de una propuesta de la Comisión Europea. Bruselas aspira a reindustrializar el continente y reducir dependencias en sectores estratégicos como baterías o materias primas críticas. La Alianza considera la futura ley como un “instrumento clave” para reforzar las cadenas de valor europeas, reducir dependencias estratégicas y apoyar la competitividad de los ecosistemas automovilísticos en toda la Unióncos”, con la vista puesta también en el mantenimiento del empleo tras los despidos en Francia y Alemania.