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Multitudinaria es la palabra que mejor define lo que se vivió el domingo en Zelatun durante el encuentro que puso el punto final al ciclo de romerías que tiene lugar a lo largo del mes de septiembre en este incomparable paraje de Errezil, situado a los pies del monte Ernio.
Nutrida presencia de jóvenes
Otro elemento destacado fue la gran cantidad de jóvenes que se sumaron a la celebración.
Su presencia ha sido habitual en ediciones anteriores, pero en esta ocasión ha sorprendido por su número a los montañeros que acuden cada año a cumplir con la tradición de subir hasta la cruz de Ernio cuando llega el mes de septiembre.
Cambio hábitos tras la pandemia
Goretti Aldalur ha vivido ese hecho desde la cocina de la borda Antonio y lo vincula a los cambios de hábitos de la juventud y a un repunte de las romerías como lugar de encuentro.
“Ahora es más normal que los jóvenes se retiren más temprano las noches de los sábados. Muchos descubrieron la montaña durante la pandemia y la costumbre de aprovechar la mañana del domingo parece haberse consolidado. Si a eso le sumas que parece que las romerías se han puesto de moda, nos encontramos con días como los que estamos viviendo en Zelatun”.
Cita en la cruz y con los aros de metal
Desde primeras horas de la mañana llamaban la atención las hileras de jóvenes que iban llegando hasta Zelatun desde cualquiera de las muchas rutas que dan acceso a este enclave.
A ellos se sumaban montañeros más experimentados, atraídos por una mañana de sol que invitaba a calzarse las botas y disfrutar de la montaña.
Una vez en Zelatun, tocaba encarar, dando forma a una colorida marcha parecía no tener fin.
La cumbre ya se veía abarrotada de gente que hacía cola para colocarse junto a la cruz y sacarse una fotografía que sirviera de testimonio de que había completado la ascensión.
Unos metros más abajo, la borda junto a la que acostumbran a estar los aros de metal que los montañeros se pasan por el cuerpo en busca de bendiciones para su salud era otro punto en el que se apelotonaba la gente, a la espera de su turno.
El apoyo del buen tiempo
Una vez abajo,no faltaron las colas para hacerse con una cerveza, una sidra, un vino o un refresco en las bordas Agirretxe y Antonio.
El aluvión de gente que se dio cita en Zelatun obligó a trabajar a destajo a las personas encargadas de atender las barras.
Desde San Juan Txiki, el último sábado de agosto, hasta el domingo de la última romería de septiembre, eso hecho ha sido una constante.
“No sé si alguna vez se han sucedido tantos fines de semana con buen tiempo. Eso ha animado a la gente a venir a Ernio, en especial el pasado fin de semana y este último, con dos domingos en los que la afluencia ha sido masiva”, comenta Goretti.
A ritmo de trikitixa
La música no faltó en la romería de Zelatun. Las hermanas Elizagoien fueron las encargadas de caldear el ya de por sí animado ambiente.
A ritmo de trikitixa y con el público a favor, pusieron a bailar a ciento y cientos de personas, inundando de alegría la campa hasta bien avanzada la tarde, momento en el que a los más animosos les tocó desandar lo andado e iniciar