Actualizado hace 9 minutos
En la Copa del Mundo más extensa y nutrida de la historia el margen para las sorpresas quedó agotado en las rondas anteriores. Algunas selecciones fueron capaces de agitar el orden, de derribar a serios aspirantes a gobernar el fútbol internacional. Por momentos alimentaron la ilusión de poder convertirse en intrusos, en los insospechados. Marruecos volvió a demostrar que su crecimiento no es casual, sino que se sostiene después de Catar 2022; Noruega, con récord particular por su avance, confirmó que pertenece a la nueva aristocracia del fútbol europeo, y Suiza no estuvo demasiado lejos de tumbar a la campeona. Pero a medida que el torneo ha avanzado hasta un territorio en el que una gesta individual vale una final, el orden jerárquico reinante ha terminado por imponerse. El Mundial está en manos de selecciones que se han acostumbrado a convivir con el peso de la responsabilidad, de campeonas.
Francia, España, Inglaterra y Argentina conforman un grupo de semifinalistas que explican gran parte de la historia antigua y reciente del fútbol. Entre estas cuatro selecciones acumulan siete Copas del Mundo, decenas de finales continentales y generaciones que han marcado épocas. Argentina es además vigente campeona y también reina en América, y España es la campeona de Europa.
Argentina ostenta tres títulos (1978, 1986 y 2022), Francia presenta dos (1998 y 2018) y tanto España (2010) como Inglaterra (1966) poseen uno. Se da la paradoja de que las tres selecciones más laureadas no están entre ellas: Brasil, con cinco, y Alemania e Italia, con cuatro. Sin embargo, estas no son unas semifinales cualquiera. De algún modo, es el reencuentro del Mundial con su propia historia, la de los campeones. Hacía treinta y seis años que las cuatro plazas de unas semifinales no eran ocupadas exclusivamente por selecciones campeonas del mundo.
Cuatro campeonas en semifinales en México 1970 e Italia 1990
Desde Italia 1990 no coincidían cuatro equipos que conocían el valor de levantar el que bien puede considerarse como el trofeo más relevante del deporte, al menos en cuanto a audiencias y seguimiento se refiere. Este dato demuestra que la Copa del Mundo es terreno dado a quebrar las lógicas y esos pronósticos que se rigen por el peso de la memoria. De hecho, solo Italia 1990 y México 1970 habían congregado a cuatro selecciones campeonas en la antesala de la final.
En Catar 2022, Marruecos irrumpió en esta ronda para contradecir al pasado y convertirse en el primer representante africano en llegar a unas semifinales. En Rusia 2018 las revelaciones fueron Bélgica y Croacia, desafiantes de la tradición. En Brasil 2014 resurgió Países Bajos. En Sudáfrica 2010, España se coló camino de su primer título junto a Países Bajos. En Alemania 2006 la anécdota fue Portugal. En Corea y Japón 2002, los anfitriones de Corea del Sur hicieron saltar la banca junto a Turquía. En Francia 1998, Países Bajos y Croacia llegaron a la lucha por un billete para la final. Y en Estados Unidos 1994, la sorpresa corrió a manos de Suecia y Bulgaria.
Así, hasta retrotraerse a Italia 1990, cuando Argentina, Italia, Alemania e Inglaterra protagonizaron las segundas semifinales de la historia con cuatro campeonas. La Alemania Federal de Lothar Matthäus terminó alzando el trofeo frente a la Argentina de Diego Maradona. Ya en México 1970, el honor fue para Brasil, Uruguay, Italia y Alemania. Allí se volvió a consagrar la legendaria selección brasileña de Pelé, quien conquistó su tercer Mundial, y se fraguó el inolvidable duelo entre italianos y alemanes apodado como El partido del siglo, que se saldó con triunfo para la Azzurra por 4-3 con cinco goles en la prórroga, algo inédito entonces y jamás repetido.
Esta exclusividad vuelve a abrir sus puertas en el escenario de Estados Unidos, México y Canadá, con cuatro selecciones que no necesitan presentación. La singularidad de estas semifinales no termina ahí. Por primera vez coinciden en esta ronda las cuatro primeras selecciones del ranking mundial de la FIFA. Francia, líder de la clasificación antes del comienzo del campeonato; España, segunda; Argentina, tercera; e Inglaterra, cuarta, han confirmado sobre el césped una condición que muchas veces queda desmentida en los grandes torneos.
Leo Messi permanece como líder de una Argentina que busca su segunda Copa del Mundo consecutiva.
Cómo se responde a la presión
La jerarquía, en esta ocasión, ha resistido a la incertidumbre de las eliminatorias, donde se examina el vértigo por la responsabilidad de cumplir con las expectativas. El torneo ha separado a los aspirantes de quienes llevan décadas escribiendo las páginas más célebres de la historia de este deporte. Como dice el técnico argentino, Lionel Scaloni, “cuando llegas a estas instancias ya no importa cómo empezaste el torneo, importa cómo respondes a la presión”, lo que coincide con Didier Deschamps: “En una semifinal no hay favoritos; solo equipos preparados para soportar la presión”. “Las semifinales son para disfrutarlas, pero también para demostrar por qué has llegado hasta aquí”, se manifiesta Luis de la Fuente. Y así resume el contexto Thomas Tuchel: “Si quieres ser campeón del mundo tienes que vencer a los mejores”.
Y como si el destino hubiera querido añadir más expectación y tensión al escenario, el sorteo ha reunido dos rivalidades enquistadas, con identidad propia. Francia y España volverán a discutir quién gobierna Europa. Inglaterra y Argentina reabrirán una de las páginas más intensas que ha escrito una Copa del Mundo. En este caso, la memoria viaja a México 1986, a la Mano de Dios, al Gol del Siglo, ambas obras firmadas por Maradona, y a un contexto marcado por la entonces reciente guerra de las Malvinas. Por lo tanto, no está en juego únicamente una clasificación para la final.
Carrera por el Balón de Oro
Además del derecho a jugar por el título también se disputa un nuevo capítulo de historias que comenzaron mucho antes de que nacieran la mayoría de los protagonistas que saltarán al terreno de juego. Aunque esos mismos son los que vestirán camisetas campeonas y tratarán de defender el honor de portar estrellas en sus escudos. En el plano individual, en esta semifinales también están en juego el Balón de Oro y la Bota de Oro de un torneo que puede catalogarse de figuras, ya que los grandes nombres, en términos generales, han venido respondiendo a sus dimensiones. Leo Messi y Kylian Mbappé encabezan el listado de goleadores, con ocho tantos, y a la zaga aparecen Harry Kane y Jude Bellingham, con seis. Todos ellos son firmes candidatos a ser proclamados como mejor jugador del Mundial.
El Mundial recuerda que el fútbol no deja de producir historias inesperadas. Pero esta vez, cuando el calendario alcanza las semifinales, la historia ha reclamado su lugar. No quedan invitados sorpresa; solo permanecen quienes ya han transitado el camino hasta la cima. Francia, España, Inglaterra y Argentina compiten por prolongar una herencia sin evitar la pregunta de si se trata de las mejores semifinales de la historia de la Copa del Mundo.