El Gobierno Vasco arrancará el próximo jueves 27 el nuevo curso político, en el que deberá preocuparse de problemas propios, como la carestía de la vivienda, los conflictos y las listas de espera en Osakidetza o el cierre de las transferencias pendientes, y ajenos, ya que va a sobrevolar el clima preelectoral.
El ejecutivo vasco reunirá como es tradicional el primer Consejo de Gobierno en el Palacio Miramar de Donostia, y en septiembre el Parlamento Vasco celebrará el pleno de política general. Pero incluso antes habrá que afrontar problemas urgentes como la crisis de los menores de Ceuta.
Vivienda
La carestía de la vivienda, una crisis nacional, no solo vasca. En Euskadi se va a seguir con la declaración de zonas tensionadas para limitar el precio del alquiler, con una veintena de municipios ya declarados y otra decena en trámite. Además, este otoño el Gobierno Vasco tiene que aprobar un fondo social de vivienda con 2.000 millones para construir 10.000 viviendas, pero la falta de oferta hace prever que sigan subiendo los precios de los pisos.
Listas de espera
Volver a bajar las listas de espera sanitarias, tras haber llegado Osakidetza a un acuerdo con los médicos solo para Euskadi. Lo bueno es que seguramente el País Vasco se librará de las próximas huelgas de médicos ya anunciadas, pero lo malo es que el resto de colectivos sanitarios vascos ya han avisado de un otoño caliente para también conseguir mejoras.
Mientras, en octubre y noviembre se celebrarán las próximas pruebas de las OPE de Osakidetza, a las que se presentan más de cien mil personas.
Autogobierno
Pedro Sánchez se comprometió con el PNV a completar el Estatuto antes del final del 2025, pero las negociaciones están encalladas, sobre todo en lo que se refiere a la gestión de materias de la Seguridad Social -no de las pensiones- y los puertos de Bilbao y Pasaia. En septiembre, nuevos intentos. Si fructifican, habrá foto Sánchez-Pradales.
Paralelamente, los partidos vascos siguen negociando discretamente un posible pacto para un nuevo estatus.
Economía vasca
Euskadi sigue con un crecimiento económico del 1,9 % y se prevé que continúe el año que viene, al 1,7 %. Además, está garantizada la aprobación de los presupuestos vascos, lo que otorga estabilidad, aunque no los presupuestos de las Diputaciones de Álava y Gipuzkoa o del Ayuntamiento de Gasteiz, que habrá que negociar. Septiembre: transferencias, reforma fiscal, Tubos Reunidos...
Reforma fiscal
Las instituciones vascas van a tener que ocuparse de manera inmediata de pactar la reforma fiscal que propuso Bizkaia en junio, con propuestas como las rebajas fiscales para atraer a profesionales, por seguros privados y hasta por gimnasios. El plan pilló a contrapié al PSE y a las otras dos Diputaciones, y ahora hay que negociar para pactarlo y extenderlo a todo Euskadi.
Empresas vascas
Las empresas: este mes de septiembre se conocerán las ofertas, si las hay, por Tubos Reunidos, una firma que va a vivir meses convulsos. Otro ojo estará puesto en la propuesta vasca para comprar la navarra Azkoyen, liderada por Jainaga con la participación del Gobierno vasco.
Seguridad
La seguridad ciudadana, la Ertzaintza, las FSE y la actitud de los radicales están de nuevo en el candelero, y más en época preelectoral. Mientras, se seguirán convocando OPEs para completar la plantilla de la policía vasca, la próxima seguramente a inicios de año.
Leyes pendientes
El Gobierno vasco tiene pendientes de aprobar unas cuantas leyes, pero la estrella de la que se va a hablar es la que crea una "autopista regulatoria", que reduce a un máximo de seis meses los plazos de los trámites administrativos en proyectos estratégicos.
PGE
Aunque en Euskadi hay estabilidad, la situación en Madrid va a marcar la política vasca, empezando por la presentación -se supone que antes del 30 de septiembre- de los presupuestos generales del Estado y las negociaciones que habrá con PNV y Bildu.
Otros temas madrileños que implicarán a los partidos vascos serán el macrodecreto de vivienda pactado entre PSOE y Sumar o las citadas transferencias pendientes. Y sobrevolando todo, la posible convocatoria de elecciones generales.
Elecciones
Si las generales son previsibles, las elecciones locales y forales son una certeza, serán en mayo. Eso significa tensiones entre partidos y que en otoño habrá que cerrar la elección de candidatos, con las consiguientes sorpresas.