Política

Las alcaldías quedan blindadas con pactos y mayorías absolutas y muy pocas en duda

Las votaciones llegan este sábado con atención a las plazas que quitará Bildu al PNV pese a ganar los comicios y tensión en Bastida
El alcalde de Bilbao y candidato a la reelección, Juan Mari Aburto, con Itxaso Atutxa y Andoni Ortuzar

Una abrumadora mayoría de municipios de la comunidad autónoma vasca va a contar en los próximos cuatro años con alcaldes y alcaldesas a prueba de crisis y terremotos políticos, por las mayorías absolutas que obtuvieron sus partidos en las elecciones municipales y forales del 28 de mayo, o bien por los acuerdos suscritos con otras formaciones. Este sábado tendrán lugar los plenos de constitución de los 251 ayuntamientos (sin contar todavía a Usansolo), una sesión en la que serán elegidos los responsables que ocuparán las alcaldías y a la que se llega, como ya es tradición, con algunos focos de alta tensión y conatos de ruptura de la disciplina de voto, pero en términos generales con prácticamente todo decidido. 

La expectación parece centrarse en las alcaldías que EH Bildu le va a arrebatar al PNV allí donde los jeltzales fueron los más votados, sobre todo, en Bizkaia; y en la votación en Bastida, donde la Ejecutiva alavesa del PNV renunció a presentar a su candidato por la pérdida de apoyos en las elecciones, pero después apareció un comunicado del grupo municipal que amagaba con romper la disciplina de voto y disputar la plaza al PP, aunque se atribuyó a un hackeo de la web. Otro punto candente será Durango, donde el PP dará sus votos al PNV para desalojar a EH Bildu, la lista más votada. Podría suceder que se repitieran escenas de tensión como las que vivió Elorrio en el año 2011, con un pleno de idénticas características y que comparte algún protagonista: en 2011 en Elorrio, se produjeron abucheos contra el popular Carlos García, y el propio García, ahora en Durango, será quien dé el voto a Mireia Elkoroiribe. Eso sí, han pasado más de diez años y la estrategia de la izquierda abertzale ahora es otra. En este pleno, estará presente también el asesor de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.

En torno a un 75% de las alcaldías de la comunidad va a ser liderado por un partido que por sí solo tiene mayoría absoluta, aunque en este cómputo entran muchas plazas de pequeño tamaño y escasa población. En números aproximados, EH Bildu lideraría este capítulo con unas 90, por 60 del PNV y una treintena de las agrupaciones independientes o locales. Los socialistas tienen 3 mayorías absolutas (una de ellas, en Portugalete, uno de los municipios más poblados), y el PP otra, en Mañueta, una pequeña localidad de unos 300 habitantes.

En cuanto a las tres capitales, en Bilbao y Donostia el pacto PNV-PSE garantizará la mayoría absoluta a Juan Mari Aburto y Eneko Goia en la gestión del día a día. En Gasteiz no reúnen esa cifra, lo que les añade más dificultades para el día a día pero también para la votación de alcaldes de este sábado, porque EH Bildu fue la lista más votada y, para desbancar a Rocío Vitero, por tanto, se necesita una mayoría absoluta. La socialista Maider Etxebarria recibirá los votos que el PP le ha prometido dar gratis, y el mismo apoyo va a recibir el PNV en Durango.

La incógnita de Bildu

En cualquier caso, en términos generales y sobre todo en Bizkaia, la lectura que se hace desde el PNV es que el cómputo global podría acabar arrojando más casos de ayuntamientos ganados por los jeltzales y arrebatados por EH Bildu que a la inversa. Este viernes ya se daba por perdido Urduliz, por la alianza Bildu-Podemos, y la situación tampoco parecía fácil en Bermeo, donde se apuntaba a una alianza entre Bildu y Guzan, aunque todo seguía abierto según fuentes jeltzales. En Mundaka también se temían una mayoría alternativa de Bildu y, en Zalla, la izquierda abertzale podría terminar dando su respaldo a Zalla Bai para tumbar al PNV. A la inversa, no está claro lo que sucederá en Gernika-Lumo, donde EH Bildu ganó las elecciones, pero empató en escaños con el alcalde Gorroño y el PNV tiene en su mano dar o no dar una sorpresa. En Abadiño, Bildu se ha asegurado el mando pactando con los independientes.

En los cuarteles generales del PNV, la fuerza más votada en las elecciones, la jornada se espera con una mezcla de sensaciones. Por un lado, con la tranquilidad que le concede que esta vez el acuerdo con el PSE parece que se va a cumplir sin sobresaltos, incluso en municipios donde la enemistad alcanza el terreno de lo personal, como en las alcaldías socialistas de Irun y Eibar, donde no se ha conocido ningún conato jeltzale de disputarles la makila. Al mismo tiempo, los socialistas votarán en blanco en los municipios de Gipuzkoa donde el PNV fue el más votado, y harán un gesto extra, el voto a favor, donde los jeltzales necesitan un empujón para desbancar a EH Bildu porque la coalición lidera la plaza, lo que sucede en Legazpi.

En cualquier caso, Gipuzkoa parece que va a arrojar una mayoría clara de ayuntamientos liderados por la izquierda abertzale, en varios casos con el refuerzo de Elkarrekin Podemos, con quien ha cerrado acuerdos de gobernabilidad más allá de la jornada de votación pura y dura. Esta alianza se consolida, al igual que lo hace la suma PNV-PSE. En el caso de Bildu y Podemos, han alcanzado acuerdos en municipios como Errenteria, Andoain y Pasaia. EH Bildu también se ha apoyado en los independientes de Omnia, para gobernar en Laudio, en Araba, y ha decidido respaldar a Abotsanitz en Hondarribia, en Gipuzkoa, lo que pondrá fin a cuatro décadas de gobierno jeltzale.

No obstante, esta regla del acuerdo entre Bildu, Podemos y los independientes ha tenido excepciones: en Aiara, gobernará el PNV ante la falta de acuerdo entre Bildu y los independientes para desalojarlo; y en Deba, la plataforma vinculada a Podemos se ha saltado el criterio del partido y ha pactado con el PNV para desplazar a Bildu, que había ganado las elecciones. En Azkoitia, la plataforma local se votará a sí misma, lo que en principio dejaría la makila al PNV, salvo que Bildu diera una pirueta y apoyara a los independientes.

Tensión

Nadie se atreve a hacer apuestas en los municipios alaveses de Bastida y Guardia, donde ganó el PP. En el primero, tras la dimisión del cabeza de lista jeltzale Eduardo Barinaga, no está nada clara la posición del grupo municipal entre denuncias de hackeos de cuentas y mensajes confusos. En Guardia, también se hará público el último momento. Por su parte, el PP podría apoyar al PNV para desbancar a Bildu en Oion, Kuartango y Zigoitia.

17/06/2023