Bizkaia

Las 100 piezas de Iker Badiola para descifrar el puzle del cáncer

Tras recibir la 'Zilarrezko Antxoa' en su Ondarroa natal, el director de la Cátedra de Cultura Científica de la EHU repasa una trayectoria volcada en la investigación oncológica y la divulgación
El biólogo ondarrutarra Iker Badiola Etxaburu dirige actualmente la Cátedra de Cultura Científica de la EHU.
El biólogo ondarrutarra Iker Badiola Etxaburu dirige actualmente la Cátedra de Cultura Científica de la EHU. / Iñigo Sierra | Cátedra de Cultura Científica de la EHU.

Actualizado hace 5 minutos

Siempre se dice que es difícil ser profeta en tu tierra”, reconoce Iker Badiola Etxaburu (Ondarroa, 1978), todavía con la emoción reciente del Zilarrezko Antxoa recibido el pasado sábado durante el tradicional Antxoa Eguna desde el balcón de la Kofradia Zaharra. Acostumbrado a laboratorios, congresos y aulas universitarias, el investigador admite que pocas cosas le han impactado tanto como verse rodeado de vecinos, familiares y amigos de infancia en pleno corazón de su pueblo. “Fue un día muy especial”, resume quien entiende este reconocimiento como “la culminación” del cariño y del apoyo que asegura haber sentido siempre desde Ondarroa hacia la investigación contra el cáncer.

Aunque reside en Bergara desde hace casi dos décadas, sigue manteniendo un fuerte vínculo con el municipio. Parte de su familia continúa viviendo allí y sus hijos pasan largas temporadas cada verano en el pueblo. Siempre que puede regresa a casa y, especialmente, a la playa de Arrigorri, a la que reconoce tener “un cariño especial”.

Doctor en Ciencias Biológicas por la EHU y actual director de la Cátedra de Cultura Científica de la universidad vasca, Badiola ha desarrollado buena parte de su trayectoria en el campo de la oncología, con especial atención al estudio de la metástasis. A lo largo de su carrera ha realizado estancias en universidades como las de Copenhague y Toronto, publicado artículos y libros científicos y participado en la creación de empresas biotecnológicas como INNOPROT y Nanokide. En 2019 recibió además el premio Ernesto Viéitez de la Real Academia Galega de Ciencias por el desarrollo de una terapia contra la metástasis hepática.

Badiola durante el discurso ofrecido el pasado sábado tras recibir el Zilarrezko Antxoa en Ondarroa.

Badiola durante el discurso ofrecido el pasado sábado tras recibir el Zilarrezko Antxoa en Ondarroa. Ayuntamiento de Ondarroa

Sin embargo, mucho antes de laboratorios, publicaciones científicas o reconocimientos internacionales, lo que había era curiosidad. Mucha curiosidad. Su interés por la ciencia apareció pronto y, de forma bastante inesperada, muy ligado al cine. Mientras otros niños crecían fascinados por deportistas o músicos, él encontraba inspiración en películas relacionadas con la medicina y la investigación. Recuerda especialmente títulos como Despertares, Los últimos días del edén o El aceite de Lorenzo, historias atravesadas por la búsqueda de curas y respuestas médicas. “Siempre he tenido esa vocación de encontrar lo desconocido”, explica el investigador, que inicialmente intentó estudiar Medicina antes de acabar descubriendo en Biología “la verdadera vocación” de su vida.

El punto de inflexión

La oncología llegó algo más tarde, casi de forma inesperada. Durante una estancia en Dinamarca gracias a una beca Leonardo, comenzó a buscar opciones para desarrollar su tesis doctoral y terminó encontrándose con una línea de investigación dirigida por la doctora Elvira Olaso en la Facultad de Medicina de la EHU. Aquello, centrado en el microambiente tumoral y la metástasis hepática, le atrajo “como un imán”. “Cuando vi cáncer y metástasis puse el foco ahí y dejé de mirar el resto”, recuerda.

Badiola explica que los avances en diagnóstico han permitido detectar muchos tumores en fases cada vez más tempranas

Hoy sigue investigando precisamente sobre uno de los grandes desafíos de la medicina actual. Badiola explica que los avances en diagnóstico han permitido detectar muchos tumores en fases cada vez más tempranas, aumentando considerablemente las posibilidades de curación. El gran problema aparece cuando las células cancerígenas consiguen expandirse por el organismo. La metástasis, explica, sigue siendo “el gran miedo” de cualquier paciente y también el principal reto científico. El objetivo ahora pasa por entender por qué esas células resultan tan difíciles de eliminar y desarrollar terapias capaces de atacarlas de forma específica.

Aunque su trabajo se desarrolla principalmente en el ámbito de la “investigación básica” y no en hospitales, el contacto con pacientes y asociaciones vinculadas al cáncer le ha permitido poner rostro a una realidad que, admite, a veces puede volverse demasiado abstracta dentro del laboratorio. Badiola explica que encuentros organizados junto a asociaciones provinciales contra el cáncer ayudan a que “las células y moléculas tengan ojos y caras”, recordando constantemente que detrás de cada investigación existe también un problema humano y social.

Explicar lo complejo

A medida que avanzaba en su carrera investigadora, el científico vizcaíno empezó también a interesarse por otra cuestión: cómo trasladar todo ese conocimiento fuera de laboratorios y congresos. Esa inquietud terminó despertando en él otra faceta paralela: la divulgación científica. Y, de nuevo, Ondarroa aparece también en ese recorrido. El investigador recuerda cómo una conferencia organizada por la asociación Zientziaren Giltzak le permitió conocer a Juan Ignacio Pérez Iglesias, entonces director de la Cátedra de Cultura Científica de la EHU y actual consejero de Ciencia, Universidades e Innovación del Gobierno Vasco. A partir de ahí comenzó a participar en charlas dirigidas a estudiantes y público general, descubriendo que divulgar era mucho más complejo de lo que había imaginado inicialmente.

El investigador ondarrutarra, durante una conferencia en Arrasate centrada en cáncer.

El investigador ondarrutarra, durante una conferencia en Arrasate centrada en cáncer. Mondraberri

“Divulgar ciencia es como coger un puzle de mil piezas, deshacerlo, quedarte solo con cien y conseguir que quien vea esas cien piezas sea capaz de entender igualmente la imagen completa”, explica Badiola, quien reconoce que acercar conceptos científicos al gran público obliga a “simplificar” sin vaciar el mensaje de contenido.

Ese fue precisamente el espíritu con el que escribió El cangrejo de Troya (2020), un libro divulgativo centrado en explicar qué ocurre realmente dentro del organismo cuando aparece el cáncer. El objetivo, explica, era responder preguntas que muchas veces quedan fuera de la conversación cotidiana sobre la enfermedad: “¿Cómo mata la quimioterapia la célula tumoral? ¿Por qué la metástasis es tan letal? ¿Qué ocurre realmente dentro del organismo?”. Aquel trabajo terminó derivando incluso en un curso de verano de la EHU celebrado en el Palacio Miramar en 2022 bajo un título bastante revelador: Todo lo que quisiste saber sobre el cáncer y nunca supiste a quién preguntar.

Prudencia científica

Aun así, pese a convivir diariamente con investigaciones, ensayos y avances científicos, evita caer en triunfalismos. Reconoce que cada vez existen más casos en los que el cáncer puede curarse, especialmente cuando se detecta en fases tempranas, aunque insiste también en la importancia de no generar falsas esperanzas. “Hay muchísimos casos de éxito, pero tampoco podemos obviar que existen otros que siguen sin tener remedio”, advierte.

Iker Badiola Etxaburu, a la izquierda, tras recibir en 2019 el premio Ernesto Viéitez de la Real Academia Galega de Ciencias.

Iker Badiola Etxaburu, a la izquierda, tras recibir en 2019 el premio Ernesto Viéitez de la Real Academia Galega de Ciencias. EHU

Mirando al futuro, asegura que sus ambiciones siguen siendo sencillas. Recuerda todavía una frase que escuchó durante una conferencia cuando era estudiante universitario: luchar por “un mundo mejor” del que uno se encontró. Esa idea, asegura, sigue guiando su manera de entender tanto la investigación como la docencia y la divulgación.

Por eso, cuando se le pregunta qué le diría hoy a cualquier joven interesado en la ciencia, la respuesta vuelve a alejarse de los grandes discursos. “Todo aquello que se hace con pasión acaba teniendo frutos”, sostiene Badiola, convencido de que, pese a la creciente competencia en ámbitos relacionados con la biomedicina, el desarrollo científico y biotecnológico vivido en Euskadi ha abierto nuevas posibilidades para quienes quieren dedicarse a la investigación.

2026-05-24T09:25:37+02:00
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