Actualizado hace 25 segundos
¿Y si Larry David hubiera sido el improbable protagonista de algunos momentos trascendentales de la historia de Estados Unidos? Esta es la premisa bajo la que se desarrolla la nueva serie del genial cómico neoyorquino tras dar por terminada la imprescindible ‘Curb Your Enthusiasm’ (‘Larry David’).
‘Vida, Larry David y la búsqueda de la infelicidad’ (HBO Max) es una antología de sketches distribuidos en siete episodios de media hora de duración en los que el actor, director y guionista se dedica a pisotear a su manera hechos históricos como el asesinato de Lincoln, el primer vuelo con motor de la historia o el caso Watergate.
El creador de Seinfeld se ha aliado con el expresidente Barack Obama y su esposa Michelle, que ejercen de productores ejecutivos, para trasladar su misantropía y su taxonomía del fastidio a la historia del país que acaba de cumplir 250 años de historia. Con la complicidad de su socio creativo, Jeff Shaffer, la serie sigue el mismo esquema de ‘Curb Your Enthusiasm’: la improvisación sobre un esqueleto narrativo básico. Shaffer y David plantean la estructura de la escena y los actores se dedican a reaccionar a las ocurrencias de Larry, no hay diálogos escritos. Así se suceden los sketches, donde el cómico da rienda suelta a sus obsesiones clásicas, la mayoría de ellas triviales pero que ponen patas arriba la historia de Estados Unidos. David, el personaje, es un bocachancla neurótico y metepatas que cuestiona normas básicas. A su favor, que no soporta las injusticias y una regla de oro que muchos deberían tener en cuenta: trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. Y además es un tipo que respeta la madera, como no podía ser menos.
Entre las situaciones más desternillantes y a la vez más satírica que plantea ‘Vida, Larry David…’ destaca el momento del discurso de George Washington -interpretado por un irreconocible Rob Reiner, quien sería asesinado junto a su mujer pocas semanas después- en el que renuncia a un tercer mandato, confiando en que el sistema seguirá funcionando con otro presidente. Ahí es cuando entra en acción un colono contrariado -Larry David, quien sino- planteando hipotéticos escenarios, como qué pasaría si en el futuro llegara a la presidencia "un capullo narcisista o un sociópata" que decide simplemente no seguir la sagrada Constitución estadounidense. Larry cierra su intervención alertando de un escenario donde este presidente ficticio se niega a aceptar los resultados de unas elecciones libres, fomenta una insurrección en lugar de admitir su derrota y utiliza el cargo para enriquecer a su familia. Un certero dardo a Donald Trump que sin duda habrá levantado ampollas en su administración.