“Ya veremos, solo es una clasificación”, pronunció Lando Norris después de poner fin al monopolio de Mercedes, que había encadenado diez poles consecutivas, todas las posibles este año. Oscar Piastri también quiso rebajar el impacto de las mejoras introducidas por McLaren en el Gran Premio de Hungría. “No son una revolución”, certificó.
Lo cierto es que algo parece haber cambiado en la Fórmula 1. En las seis primeras citas del curso, Mercedes contó las carreras por victorias, con cinco de Kimi Antonelli y una de George Russell. Desde entonces, en las últimas cinco pruebas disputadas, Ferrari ha logrado entrometerse en lo más alto del podio en dos ocasiones, con Lewis Hamilton y Charles Leclerc, y McLaren en una, con Lando Norris, que alcanza las vacaciones con su primer triunfo como vigente campeón.
Se puede afirmar que por primera vez esta temporada, en Hungría, los Mercedes se presentaron a una cita sin ritmo para luchar por la victoria. Ese papel lo ocuparon los McLaren y también los Ferrari, que gozaban de velocidad en Hungaroring pero se vieron penalizados por errores estratégicos, especialmente Lewis Hamilton, que finalizó quinto debido a una sanción de cinco segundos por exceder los límites de velocidad en el pit lane. El inglés tuvo el segundo puesto a tiro, pero Max Verstappen obró una especie de milagro para finalizar segundo con un monoplaza poco competitivo.
Antonelli amplía su ventaja en el Mundial
El líder del Mundial, Kimi Antonelli, completó el podio con otra actuación impecable que le permitió escalar desde la séptima pintura hasta el tercer peldaño del cajón. Su ventaja en el campeonato sigue creciendo: estaba a 45 puntos de Hamilton y 50 de George Russell y ahora figura a 50 y 59, respectivamente.
No fue una jornada sencilla para Norris. En los primeros metros perdió la ventaja concedida por la pole. Piastri se puso al frente. Detrás, Leclerc cedió ante Hamilton. La acción más llamativa fue de Russell, a quien se le saltó el anticalado y descendió desde el sexto puesto hasta el vigésimo primero. Desde allí emprendió una remontada para finalizar séptimo. Sus aspiraciones de campeón se difuminan cada domingo.
Las primeras vueltas fueron emocionantes y tranquilas a la vez. No hubo adelantamientos en las posiciones delanteras, pero los siete primeros coches rodaban en un pañuelo de cinco segundos una vez completadas las cinco primeras vueltas. No había el más mínimo margen para el error en un Hungaroring que apenas concede oportunidades de adelantamiento.
Verstappen rodaba tercero, siendo un tapón para Hamilton, que gozaba de un ritmo superior. Mientras, los McLaren no lograban cobrar ventaja al frente de la carrera. Así se alcanzó la fase de los primeros cambios de neumáticos. Algunos buscaron realizar undercuts, pero poco o nada se alteró el orden. Hamilton llegó a rebasar a Verstappen adelantando su parada, pero el neerlandés devolvió la jugada con un magistral adelantamiento en pista, mientras el inglés se dormía en los laureles.
Los McLaren, en cabeza del Gran Premio de Hungría.
McLaren aparta a Piastri
Norris se fue echando encima de Piastri, ofreciendo aliento en el cogote. El australiano comenzó a entorpecer a su compañero. McLaren, que no quería ver amenazada la victoria, mandó parar a Piastri por segunda vez. Norris encontró pista libre y extendió sus alas. El inglés consiguió materializar un overcut en la vuelta 40, cuando regresó a la pista después de su segunda visita al pasillo de boxes.
“He empujado como un demonio. Mi ritmo era el mayor que he tenido hasta la fecha”, describió Norris, que forzó hasta adquirir 14 segundos de ventaja sobre Verstappen, ya segundo beneficiado por el abandono de Piastri por un problema en la caja de cambios. “Eres el coche más rápido, no tienes que demostrarnos nada”, reportaron a Norris desde su radio. El inglés quería proyectar que era mucho más veloz que Piastri cuando pidió un cambio de posiciones a McLaren, cuando Piastri actuaba entonces de líder.
Un Piastri que, por cierto, impactó con un imprudente Carlos Sainz cuando el madrileño ejercía como piloto doblado. Un contacto que pudo influir en el abandono del desafortunado Piastri, que no pudo sellar un doblete para McLaren.
Un escenario distinto para la segunda mitad del año
Ahora, justo cuando se alcanza el parón veraniego antes de retomar la competición el fin de semana del 23 de agosto, el escenario es bien diferente del que se presentó en el amanecer de la temporada. “Quiero creer que podemos dar continuidad a este resultado, teniendo en cuenta lo bien que me he sentido. Sabíamos que podíamos ganar carreras”, celebró un esperanzado Norris.
Ya no es ninguna conjetura. A Mercedes le ha crecido la competencia. La revolución de McLaren y la tendencia al alza de Ferrari, que solo pudo sumar esta vez una cuarta plaza con Leclerc y la quinta de Hamilton, invitan a pensar en un emocionante segundo tramo del año. Si bien, Antonelli vive feliz con su liderato. No en vano, como aseguró, “para nada me esperaba estar aquí a estas alturas de la temporada”. Aunque es consciente de que la competencia acecha. Ahí están los resultados recientes. “Habrá que seguir empujando, porque la segunda parte será dura”, alertó el italiano, que sigue creciendo a pasos agigantados.
Aston Martin resucita
Aston Martin asistió a otra resurrección. Lance Stroll fue decimotercero y Fernando Alonso, decimocuarto. Abandonaron el farolillo rojo. No puntuaron, como solo ha sido capaz Alonso en Mónaco, donde sumó el único punto de la escudería, pero sí fue la mejor actuación de la campaña en términos generales gracias a un paquete de mejoras con hasta dieciséis cambios respecto a la versión anterior del monoplaza, que también verá mejorada su unidad de potencia tras las vacaciones.