La puerta queda abierta para que otros locales de ocio nocturno con un aforo más humilde -menos de 700 plazas- sean también requeridos por la Dirección de la Ertzaintza para adoptar aquellas medidas que sean consideradas esenciales para garantizar la seguridad de la clientela en el interior y en la medida de lo posible, en el exterior. Una cosa tienen clara en el Gobierno vasco: no se puede meter en el mismo saco a todos los locales de ocio nocturno porque no todos tienen el mismo perfil ni de clientela ni de uso.
Las conversaciones mantenidas periódicamente con los representantes del sector han servido para ajustar un nuevo marco reglamentario en el que moverse. El incremento del uso de armas blancas y objetos peligrosos detectado en los últimos tiempos “es una preocupación compartida por las instituciones públicas, pero también es una prioridad para los propios locales de ocio nocturno”, han aportado fuentes consultadas del Departamento de Seguridad.
Por eso mismo se ha optado por analizar los locales de ocio nocturno de manera individualizada y no generalizar para que no haya que lamentar medidas que puedan ser contraproducentes para los establecimientos en los que el ocio nocturno se desarrolla sin ningún tipo de problema o incidente, que son la mayoría, coincidieron en señalar ambas partes.
Así las cosas, ha dicho Josu Erkoreka, se actuará “caso por caso” y se hará siguiendo motivaciones objetivas: el número de diligencias policiales instruidas por la comisión de ilícitos penales o infracciones administrativas, tanto de la Ertzaintza como de las policías locales. “Estamos ya analizando la seguridad de cada local de ocio y sus entornos de manera que podamos dar una respuesta concreta y acotada a la magnitud del problema en cada lugar”, ha resumido el consejero de Seguridad.
“Lo que tenemos claro es que los locales que cuentan con seguridad profesional registran un menor número de incidentes. Los servicios de seguridad privada están regulados por ley y tienen una serie de atribuciones en materia de seguridad que no tiene ningún otro colectivo aparte de las policías. Es un paso más en cuanto a las garantías de seguridad de un establecimiento”, ha insistido. El requerimiento de estos profesionales en locales de ocio nocturno es una de las iniciativas puestas sobre la mesa. La obligatoriedad de instalar detectores de metales en los accesos no ha sido descartada, aunque se prefiere esta otra; de momento.
El Departamento de Seguridad ha optado finalmente por esa vía para decidir qué establecimientos con aforos menores de 700 personas tendrán que contratar seguridad privada por considerarla “más correcta, precisa y ajustada” que optar por modificar el reglamento y rebajar el número de aforo de manera generalizada para requerir vigilantes, lo que podría afectar a otros locales de distinta naturaleza y que no acreditan situaciones de riesgo.
“Independientemente del aforo o licencia del local, lo estamos haciendo en virtud de las cifras delincuenciales y situaciones que puedan contribuir a generar o perpetuar la sensación de inseguridad en torno a cada local de ocio nocturno”, ha declarado el consejero. Erkoreka ha recordado que el Reglamento de Establecimientos de Actividades Recreativas y Espectáculos Públicos habilita en uno de sus artículos (66, apartado 2) a la Dirección de la Ertzaintza a adoptar “resoluciones individualizadas en atención a las circunstancias de seguridad que rodean a cada establecimiento”, de forma que “se puedan establecer obligaciones específicas singularizadas para contar con seguridad privada”.
Por ello, desde el Departamento de Seguridad han considerado “más correcto, preciso, ajustado y que responde más efectivamente al desafío que estamos afrontando en relación con la presencia de armas blancas en algunos entornos vinculados al ocio, hacer uso de esta posibilidad, que no modificar el reglamento bajando el umbral” de aforo, ha zanjado.