Actualizado hace 4 minutos
Cada verano se repite la misma escena en hoteles y complejos turísticos de toda Europa. Antes incluso de que salga el sol, decenas de huéspedes bajan a la piscina para reservar las mejores tumbonas con toallas, mochilas, chanclas o cualquier otro objeto que sirva para marcar territorio. Es la conocida como "guerra de las tumbonas", una práctica tan extendida como polémica.
Esta vez, el escenario ha sido un hotel de Tenerife y la protagonista una turista británica que decidió tomarse la justicia por su mano. Su odisea, grabada en vídeo y compartida en TikTok, acumula miles de visualizaciones y ha abierto un encendido debate sobre quién tiene realmente la razón.
La turista que dijo basta
Rachael Rogers estaba cansada de ver cómo las mejores hamacas de la piscina permanecían vacías durante horas mientras aparecían cubiertas por toallas colocadas a primera hora de la mañana.
Según explica en el vídeo, eran siempre los mismos huéspedes quienes acudían temprano para reservar las tumbonas de primera línea junto a la piscina y desaparecer después sin utilizarlas.
Lejos de resignarse, decidió actuar. Armada únicamente con determinación, comenzó a retirar las toallas de varias hamacas que permanecían vacías y las dejó cuidadosamente a un lado, liberando así espacio para otros clientes que sí querían utilizar la piscina.
"Les voy a dar una pequeña sorpresa cuando vuelvan", comenta en la grabación mientras retira una a una las toallas.
En las imágenes se la puede ver quitando las toallas de varias tumbonas vacías y dejándolas en el suelo.
Una 'venganza' viral
Las imágenes no tardaron en hacerse virales y generaron miles de comentarios en redes sociales.
Mientras algunos usuarios aplauden la iniciativa y consideran que hizo lo que debería hacer el propio hotel, otros creen que se excedió y que no le correspondía intervenir en una situación que debía resolver el establecimiento.
Lo cierto es que la mayoría de hoteles turísticos prohíben expresamente reservar tumbonas durante largos periodos sin utilizarlas. Sin embargo, la práctica sigue siendo habitual cada verano y se ha convertido en una de las principales fuentes de conflicto entre huéspedes.
La tensión ha llegado a tal punto que en algunos lugares las autoridades han tenido que intervenir. En la localidad mallorquina de Calvià, por ejemplo, se produjo una pelea multitudinaria en una playa después de una discusión entre turistas y otros usuarios de la zona. Más habitual son las escenas de enfrentamientos verbales por las hamacas y sombrillas. En destinos como Canarias se han viralizado imágenes de turistas corriendo al abrirse las puertas de las piscinas para conseguir las mejores tumbonas, una situación que algunos hoteles han definido como imposible de gestionar sin controlar los espacios.
La 'guerra de las tumbonas' llega a los tribunales
Aunque pueda parecer una simple discusión vacacional, la batalla por las hamacas ha llegado incluso a la Justicia.
Hace apenas unos meses, un turista alemán consiguió una indemnización de 900 euros tras denunciar las dificultades que sufrió para conseguir una tumbona durante unas vacaciones familiares en la isla griega de Kos, después de contratar un paquete turístico valorado en más de 7.000 euros.
Según el turista, cada mañana debía recorrer durante 20 minutos la piscina buscando una hamaca libre mientras numerosas tumbonas permanecían ocupadas únicamente por toallas.
Un turista alemán consiguió 900€ de compensación tras denunciar lo difícil que le resultó conseguir una durante sus vacaciones familiares en la isla griega de Kos.
Según su relato, ni siquiera levantándose a las seis de la mañana conseguía encontrar sitio para toda la familia, hasta el punto de que sus hijos terminaron pasando gran parte de las vacaciones tumbados en el suelo.
El tribunal de Hannover terminó dando parcialmente la razón al turista. Los jueces consideraron que la experiencia vacacional contratada no se había prestado en las condiciones esperadas y concluyeron que debía existir una gestión razonable del espacio disponible para los huéspedes.
Aunque reconocieron que el operador turístico no podía garantizar una tumbona para cada cliente en todo momento, sí entendieron que la situación había perjudicado de forma evidente el disfrute de las vacaciones.
La decisión ha sido interpretada por muchos viajeros como un precedente importante en una batalla que cada verano vuelve a repetirse en hoteles de decenas de destinos turísticos.