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Los principales objetivos medioambientales fijados por la Unión Europea para 2030 y 2050 no solo buscan mitigar la emergencia climática, sino también impulsar una estrategia de crecimiento económico que contribuya al fortalecimiento de la industria a través de la sostenibilidad, la innovación y la competitividad.
En esta misma línea, y bajo los ejes estratégicos de ‘Más Industria, Mejor Industria y Menos Emisiones’, el ‘Plan de Industria - Euskadi 2030’ del Gobierno Vasco plantea 20 proyectos transformadores que sentarán las bases para la creación de empleos de alta calidad para futuras generaciones.
15.900 millones de financiación
El plan, que prevé una inversión pública de 3.900 millones de euros hasta 2028, busca traccionar 12.000 millones en inversión privada, movilizando un total de 15.900 millones de euros de financiación público-privada para transformar el tejido industrial vasco y contribuir a la reindustrialización europea.
Así, descarbonizar la economía y lograr la reducción y eliminación de los gases de efecto invernadero es un reto económico y tecnológico global que requiere de la colaboración de todos los actores implicados, desde instituciones, empresas y la sociedad en su conjunto. En este recorrido, el núcleo de la transición - por los retos que afrontan - lo conforman sectores como el refino de petróleo y la siderurgia, industrias con un impacto ambiental relevante.
El ‘trilema energético’ de Petronor
En la CAV, empresas pertenecientes a estos mismos sectores están liderando tecnologías y soluciones orientadas al objetivo común de alcanzar la neutralidad climática en 2050. En este escenario, la meta de Petronor es avanzar hacia una transición que aborde el denominado ‘trilema energético’; progresar en la reducción de emisiones y mantener un suministro de energía seguro y accesible. En este proceso, la economía circular será una de las principales palancas de cambio de la energética.
“Nuestra estrategia de descarbonización se estructura en cinco ámbitos prioritarios; la mejorade la eficiencia operativa y la gestión de portafolio, el desarrollo de generación eléctrica renovable, el impulso a combustibles renovables líquidos y gaseosos, la oferta de soluciones multienergía adaptadas a las necesidades de los clientes, y el desarrollo de sumideros de carbono”, explican fuentes de Petronor.
Más de 500 millones en proyectos
Para ello, cuentan con una cartera de 27 proyectos que movilizarán más de 500 millones de euros. Una inversión que, en 2025 amentó un 48% respecto a 2024, y que se destinó al mantenimiento, medioambiente y seguridad, infraestructuras y reposición, digitalización, descarbonización, hidrógeno y combustibles sintéticos.
Asimismo, y dentro de sus iniciativas clave de descarbonización, la refinería destaca la planta de combustibles sintéticos - que contará con una inversión de 140 millones - y el electrolizador de 10 MW ubicado en el Puerto de Bilbao (40 millones), que permitirá producir alrededor de 1.500 toneladas anuales de hidrógeno renovable.
A esto se suma la planta de mineralización, con una inversión de 20 millones de euros, cuyo objetivo principal es convertir emisiones de CO₂ en materiales para la construcción mediante procesos de economía circular.
“ La descarbonización de Euskadi supone un reto tecnológico y económico que requiere de la colaboración de empresas e instituciones ”
Tres electrolizadores
“Contamos con varios proyectos transformadores entre los que destacan nuestros tres electrolizadores” explica la energética. El primero, de 2,5 MW, con una inversión de 8,9 millones de euros, es el encargado de abastecer los proyectos de movilidad del Corredor Vasco del Hidrógeno a través de un hidroducto que conecta la refinería con el Parque Tecnológico de Abanto-Zierbena en Bizkaia.
El segundo, de 10 MW, ubicado en el Puerto de Bilbao, permitirá producir alrededor de 1.500 toneladas anuales de hidrógeno renovable que abastecerán los nuevos proyectos de descarbonización de la compañía.
La planta de Petronor que transforma CO₂ y residuos en material de construcción
Por último, el electrolizador de 100 MW, actualmente en fase de construcción, con una inversión cercana a los 300 millones de euros, permitirá producir hidrógeno renovable a escala industrial.
Para el cumplimiento de estas metas, añaden, “es fundamental que las empresas continuemos desarrollando tecnologías eficientes e innovadoras que nos ayuden a promover las energías renovables y a avanzar en la sustitución de los combustibles fósiles por otros de bajo CO₂ combustibles de bajas emisiones de carbono”.
Hidrógeno verde
En este escenario, la apuesta por el hidrógeno renovable y los combustibles sintéticos sostenibles serán esenciales para lograr el objetivo de cero emisiones netas en 2050.
Para ello, serán necesarios electrolizadores más eficientes, más baratos y producidos a gran escala, además del apoyo institucional para superar las actuales barreras de coste y acelerar la adopción de este sector energético, concluyen desde la petrolera.
Innovación e I+D:
- Tecnalia trabaja con empresas en la mejora de la eficiencia energética, la electrificación del calor, el uso de hidrógeno renovable y el desarrollo de tecnologías de captura y aprovechamiento del CO₂.
- El centro investiga con Befesa el efecto del hidrógeno en procesos relacionados con el aluminio y colabora con CIE en tecnologías para descarbonizar la fundición y la forja.
- Además, lidera el ‘Basque Industrial Hub for Circularity’, que reúne a diez empresas y entidades vascas para identificar oportunidades de simbiosis industrial y demostrar tecnologías en entornos reales.
Una siderurgia más descarbonizada
La industria siderúrgica es otro de los sectores clave donde la descarbonización tendrá un impacto significativo. En este sentido, la estrategia de Sidenor para avanzar hacia una siderurgia cada vez más descarbonizada se basa en cinco líneas de actuación.
Estas comprenden la mejora de la eficiencia energética a través de la digitalización, monitorización y optimización de los procesos industriales, el uso de energía eléctrica 100% renovable, y la sustitución progresiva de combustibles y materias primas fósiles mediante biomasa, hidrógeno renovable y/o biometano.
El resto de líneas abarca la electrificación de procesos para reducir la dependencia de combustibles fósiles y la incorporación de criterios de compra sostenible y ecodiseño en toda su cadena de suministro para la reducción de la huella de carbono.
“ La descarbonización debe entenderse como una oportunidad para fortalecer la industria y generar valor añadido ”
Electrificación de equipos
En concreto, en 2026 la empresa vasca ha invertido 13 millones de euros en la electrificación de equipos y procesos industriales, sustituyendo las calderas por bombas mecánicas y reduciendo el consumo de gas natural en 35GWh/año.
También ha implantado un sistema de monitorización energética en tiempo real, cuadros de mando energéticos y modelos digitales para identificar oportunidades de ahorro y optimizar el desempeño de las instalaciones.
A su vez, han desarrollado nuevos módulos de cálculo y ecodiseño dentro de sus herramientas de huella ambiental de producto - Sideco2 -, y han realizado pruebas con hidrógeno (calentamiento de cucharas) y oxicombustión (horno de calentamiento).
Además, entre los proyectos tecnológicos clave de la siderúrgica vasca para alcanzar los objetivos climáticos de 2030 y 2050, destacan varias iniciativas de I+D e innovación industrial orientados a acelerar la descarbonización del sector.
A este respecto, los programas IS2H4C y H-Acero2 están enfocados en la incorporación del hidrógeno renovable como alternativa al gas natural en determinados procesos industriales. Por su parte, GreenHeatEAF y Crosscut están dirigidos a la sustitución de materiales fósiles por biomasa y combustibles alternativos.
Electricidad descarbonizada competitiva
“La prioridad debe ser disponer de electricidad descarbonizada a un precio competitivo. En España, reducir el coste de la electricidad para la industria es la medida con mayor impacto para acelerar la transición energética, al permitir impulsar la electrificación de numerosos procesos industriales que hoy siguen penalizados frente a alternativas basadas en gas natural, con un precio muy inferior al MWh eléctrico”, afirman fuentes de Sidenor.
“La descarbonización no debe entenderse únicamente como un reto ambiental, sino como una oportunidad para fortalecer la industria y generar valor añadido", continúan. Para ello, resultará necesario el desarrollo de nuevos vectores energéticos como el hidrógeno renovable y el biometano, especialmente en aquellos procesos donde la electrificación no es viable.