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La tensión regresó este domingo a Portadown, en Irlanda del Norte, después de que el Tribunal Superior de Belfast autorizara un controvertido desfile de la protestante y probritánica Orden de Orange por Garvaghy Road, una zona de mayoría católica-nacionalista, aunque la marcha permanece bloqueada por manifestantes y todavía no ha podido comenzar.
Miles de personas se concentraron desde primera hora en los accesos a Garvaghy Road para impedir el paso del desfile, entre las que se encontraban la presidenta del nacionalista Sinn Féin, Mary Lou McDonald, y su vicepresidenta, Michelle O'Neill, ministra principal del Gobierno norirlandés de poder compartido con los unionistas probritánicos.
La autorización del desfile llegó después de una noche de intensa actividad judicial, en la que el juez del Tribunal Superior Michael Humphreys rechazó de madrugada el recurso presentado por los residentes contra la decisión de la Comisión de Desfiles de Irlanda del Norte de permitir la marcha, el cual fue aceptado por otra instancia judicial. El magistrado arguyó que la Comisión fue creada para resolver disputas relacionadas con los desfiles y que los tribunales deben respetar sus decisiones.
Despierta el fantasma de los 90
El conflicto en Drumcree y Garvahy Road se remonta a los años noventa del pasado siglo, cuando esta marcha provocó durante varios años graves disturbios entre las comunidades unionista y nacionalista en Portadown.
Tras la firma del acuerdo de paz del Viernes Santo (1998), que puso fin al conflicto en la región, la Orden de Orange no había podido completar su recorrido por Garvaghy Road por decisión de la cita comisión.
McDonald expresó este domingo su apoyo a los residentes, mientras el Partido Democrático Unionista (DUP), socio del Sinn Féin en el Ejecutivo, defendió que los orangistas tienen "la ley de su lado" y criticó la presencia de dirigentes nacionalistas en la protesta. El ministro británico para Irlanda del Norte, Chris Bryant, expresó su "gran preocupación" y pidió evitar un regreso a las divisiones del pasado, mientras que el jefe del Gobierno de Londres, el laborista Andy Burnham, llamó igualmente a la "calma a todas las partes".
Varias personas cortan la marcha de la unionista Orden de Orange por la calle Garvaghy, Irlanda del Norte.
Llamadas al diálogo
Mientras tanto, el secretario de Estado británico para Irlanda del Norte, que ha instado a ambas partes a "redoblar los esfuerzos para llegar a un acuerdo", ha declarado --tras conversar con O'Neill y reunirse con representantes del DUP, el Partido de la Alianza, el Partido Unionista del Úlster (UUP) y el Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP)-- que "hay varias ideas sobre la mesa" para avanzar, pero que "todavía no tenemos una solución".
Horas antes, el primer ministro Andy Burnham pidió "calma a todas las partes", señalando que se han logrado "grandes avances en Irlanda del Norte y no queremos que la situación retroceda".
La tensión vuelve a Irlanda del Norte con la celebración de una marcha protestante por un barrio católico.
Por su parte, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, ha hecho un llamamiento a la calma, aunque ha calificado de "incomprensible y errónea" la decisión inicial de la Comisión de Desfiles de autorizar la marcha.
También el jefe del PSNI, Jon Boutcher, se ha manifestado, defendiendo que el operativo policial "contribuyó a garantizar que no hubiera violencia ni disturbios" pese a unas últimas 24 horas "muy difíciles" para su personal. Asimismo, ha añadido que el cuerpo policial, "independientemente de lo que haya ocurrido o de qué grupo lo haya protagonizado", ha estado "recopilando pruebas". "Ya nos ocuparemos de ello en el momento oportuno", ha declarado, expresando su deseo de que todos encuentren "una salida digna a la situación actual", aunque añadió que es necesario mantener un "diálogo a más largo plazo".