Actualizado hace 5 minutos
El Batzoki de Hondarribia acoge este sábado por la tarde un evento solidario a partir de las 19:00 en el que se van a intercalar la música, la charla y la solidaridad, con Jakes Txapartegi e Iñaki Gezala al piano y Aleksandra Gladysheva como cantante. El evento va a servir para recaudar fondos para la ONG Familia de Hetauda y la Fundación Si Asha, que trabajan en Nepal para garantizar el acceso a la educación y a una vida digna de niños y niñas con discapacidad intelectual. La charla va a ser el elemento sobre el que va a girar el evento, cuyo objetivo es hacer entender la música como herramienta de inclusión.
"He llegado a ver niños dentro de jaulas mientras sus familias se iban a trabajar"
Aina Barca, fundadora de Familia de Hetauda, estará también presente en este evento organizado entre ella, Iñaki Guezala y Aleksandra Gladysheva, que previamente se celebró en Barcelona y que en esta ocasión llega a Bidasoaldea para dar a conocer la labor que realiza esta ONG: “En Nepal existe la creencia de que un niño que tiene una discapacidad es por castigo divino. Nadie veía que estos niños tuvieran que ir a la escuela porque pensaban que no tenían mente. He llegado a ver niños dentro de jaulas todo el día o atados al cabezal de la cama mientras sus familias van a trabajar. Hace 14 años decidí que no podía haber esto y empecé a construir escuelas de educación especial en Nepal”, afirma Aina, que antes de cada verano organiza una recaudación de fondos. En esta ocasión, la ilusión es recaudar lo suficiente como para construir un aula entera de música y poder seguir realizando labores de musicoterapia.
Durante el evento se podrán realizar donaciones para Familia de Hetauda, localidad nepalí donde se fundó la primera escuela de este modelo, y para la Fundación Si Asha, registrada tanto en España como en Nepal, y que se encarga de trasladar este modelo a todas las provincias del país, un modelo en el que la música juega un papel fundamental como parte del desarrollo educativo y terapéutico de los usuarios. Sin embargo, lograr crear la primera escuela no fue sencillo, aunque poco a poco parece que está cambiando el paradigma en las localidades donde se ha implantado el modelo: “al principio fue muy difícil, no te voy a engañar. A mí me han intentado echar del país y meter a la cárcel. Tardamos tres años en registrar la escuela porque el gobierno no lo veía necesario. Y realmente fue muy complicado al principio. Pero poco a poco se han ido viendo los resultados y se ha ido viendo el trabajo que hacemos. Hay un pequeño cambio de mentalidad, pero aún queda mucho por hacer” ha comentado Aina.
FILA CERO Y ENTRADA A VOLUNTAD
Además, se ha habilitado una Fila 0 para que todo aquel que no pueda asistir tenga la oportunidad de apoyar económicamente a ambas entidades. No hay un precio de entrada fijado, va a ser a voluntad de cada uno de los asistentes.