Mundial

La sociedad del gol que intimida al Mundial

Mbappé y Dembélé han firmado trece de los dieciséis tantos de Francia y, a la espera del cierre de los cuartos de final, superan la producción ofensiva de 45 de las otras 47 selecciones participantes
Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé se abrazan tras avanzar a las semifinales del Mundial. / EFE

Con independencia de lo que acontezca de ahora en adelante, Francia ya ha presentado en esta Copa del Mundo una pareja legendaria, una dupla que será recordada a lo largo de los tiempos venideros. Sárosi-Zsengellér, Kocsis-Puskás, Ademir-Chico, Pelé-Vavá, Fontaine-Kopa, Haller-Beckenbauer, Lato-Szarmach-Maradona-Valdano, Ronaldo-Rivaldo… son algunos de los dúos más emblemáticos a nivel goleador de la historia de los Mundiales. A ellos habría que sumar la pareja conformada por Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, quienes han convertido el ataque de los bleus en el más demoledor del torneo. Entre ambos han marcado trece de los dieciséis goles de su selección, un registro superior al de 45 de las otras 47 selecciones participantes. Con el cierre de los cuartos de final pendiente, solo Bélgica y Argentina han firmado más tantos que estos dos atacantes juntos.

Las cifras resultan impresionantes. Tras seis encuentros disputados, Mbappé ha firmado ocho dianas, mientras Dembélé es autor de cinco. El primero lidera la tabla de goleadores junto a Leo Messi y el segundo aparece en el quinto lugar. Solo Erling Haaland y Harry Kane se entrometen entre los dos jugadores franceses mientras tienen pendientes sus duelos de cuartos de final.

La estadística es sin duda relevante, porque semejante ritmo goleador otorga al grupo de Didier Deschamps un cartel intimidatorio. En este sentido, el seleccionador galo puede atribuirse el mérito de haber logrado encajar piezas en un sistema con cuatro jugadores puramente ofensivos.

Pero el momento en el que se han producido los goles no es nada desdeñable. Francia ha recurrido a sus estrellas a medida que el torneo ha ido elevando la exigencia. Frente a Paraguay, en octavos de final, apareció Mbappé para resolver desde el punto de penalti un encuentro incómodo. En cuartos, contra Marruecos, cuando Bono acababa de detenerle un lanzamiento desde los once metros y el partido amenazaba con complicarse, bastaron seis minutos para que tanto Mbappé como Dembélé deshicieran la igualdad en el marcador. Uno abrió la lata; el otro la cerró. A esta ecuación cabría añadir a Michael Olise, el máximo asistente del torneo con cinco pases de gol.

Los récords al alcance del dúo Mbappé-Dembélé

Si los números asustan, el discurso también lo hace, porque nace desde la ambición. “Podemos ser aún más eficaces delante de la portería y recibir menos goles”, proclamó el propio Dembélé, decidido a aumentar las prestaciones. Lo curioso es que las estadísticas a nivel de eficacia sitúan a la selección francesa por encima de lo previsible. Es decir, sus goles esperados son de 12,73 hasta la fecha, y sin embargo ha materializado 16, más que ningún otro equipo. La eficacia, por lo tanto, resulta evidente. Pero se ansía más. Francia tiene por delante dos partidos más con independencia de hasta dónde llegue en el campeonato. En esos dos encuentros, que serán la semifinal y la final o el partido por el tercer y cuarto puesto, la dupla Mbappé-Dembélé estará en disposición de firmar una gesta inédita en la historia de los Mundiales: lograr que dos jugadores de la misma selección alcancen los seis goles cada uno.

Asimismo, este dinámico dúo, indescifrable para los rivales por su versatilidad, también tiene por delante otro magnífico reto, que es convertirse en la dupla más goleadora de una misma edición de la competición. Solo las parejas formadas por Kocsis y Puskás, con 15 goles en 1954, y por Fontaine y Kopa, con 16 goles en 1958, consiguieron ser más prolíficos que ellos.

No obstante, estas cifras que sitúan a Francia en cabeza a nivel de producción ofensiva, remates generados y ocasiones claras fabricadas no nacen del individualismo. El caudal de ocasiones responde a un plan colectivo y no únicamente a la inspiración particular. Y así lo quiso dejar claro Deschamps cuando se refirió al portador del brazalete, sobre quien otrora se sembraron dudas acerca de su capacidad de liderazgo. “Muchos creen que Kylian es una especie de dictador que solo piensa en sí mismo, pero como capitán es ejemplar. Lo demuestra cada día y, sobre todo, sobre el campo”, defendió el seleccionador galo tras doblegar a Marruecos.

Los jugadores franceses celebran el gol de Ousmane Dembélé contra Marruecos. Europa Press

Ante todo, un equipo

En esa misma línea se pronunció Mbappé, que acapara protagonismo pero resta importancia a las individualidades. “Por supuesto que tenemos muchos jugadores talentosos, pero, ante todo, somos un equipo. Somos un grupo unido que avanza en la misma dirección. Y esa dirección es la de la victoria”, pronunció. Se refería a un combinado con una profundidad envidiable en el sector atacante. Olise, Désiré Doué, Bradley Barcola, Rayan Cherki o Marcus Thuram ofrecen variantes distintas sin alterar la identidad ofensiva. Deschamps dispone de recursos para modificar el esquema táctico sin perder amenaza, algo que muy pocas selecciones, o ninguna, pueden permitirse.

Además, la compenetración entre las principales piezas de la línea de vanguardia está siendo crucial en el Mundial. Hasta la fecha, los egos parecen ajenos a este grupo plagado de talento. Todos trabajan por el bien común de la victoria. Un ejemplo de la conexión entre Mbappé y Dembélé se pudo observar en la eliminatoria ante Marruecos. Dembélé reconoció después del partido que el movimiento que precedió a su gol nació de una conversación con Mbappé unos minutos antes. Una imagen que resume el grado de entendimiento alcanzado por la pareja. Y es que cabe añadir que el jugador del Real Madrid es además el cuarto máximo asistente del torneo, con tres pases de gol, y el del Paris Saint-Germain el undécimo, con dos.

La más goleadora contra la menos goleada

Ahora esta maquinaria goleadora deberá ponerse a prueba contra España, en unas semifinales que Francia alcanza por tercera vez consecutiva. La selección con mayor potencial ofensivo se enfrentará al combinado que presenta la mejor defensa del campeonato a tenor de los goles encajados, solo uno y en los cuartos de final ante Bélgica. Si bien, Francia no es solo ataque, como muestra el hecho de que en sus dos últimos compromisos no recibió un solo disparo entre los tres palos y solo ha recibido dos tantos en todo el torneo, ambos en la fase de grupos. “Siempre sólidos. Espero que siga así. Defiende todo el mundo, no solo los defensas. Otra portería a cero, así que es una alegría”, declaró William Saliba tras derrotar a Marruecos.

Por de pronto, el grupo de Deschamps parece decidido a rebajar la euforia apelando a la prudencia. “Yo he sido campeón del mundo, también subcampeón. Esta selección no es ni campeona ni subcampeona”, proclamó Mbappé en referencia al relevo generacional, ya que muchos de los integrantes de este plantel no vivieron los éxitos pasados. “Así que ahora mismo no es la más fuerte. Es la que tiene más potencial, con la que resulta más fácil proyectarse hacia el futuro porque tiene muchas cualidades. Te permite soñar, por supuesto, pero no es la más fuerte”, advirtió el máximo goleador francés en los Mundiales, con veinte tantos, y en la historia de su selección, con 64. Pero a nadie se le escapa que la factoría de goles que representan Mbappé y Dembélé es la más intimidatoria del Mundial.

11/07/2026