La Policía de Israel descartó la acusación del Likud, el partido liderado por Benjamín Netanyahu, contra partidos árabes israelíes por "robar las elecciones", informaron este jueves los medios Times of Israel y Ynet. Además, Netanyahu denuncia un supuesto intento de injerencia extranjera en los comicios y exige investigación urgente.
"No hay pruebas que lo respalden. La jornada electoral transcurrió con muy pocos incidentes que afectaran a la integridad del proceso, incluso en comparación con elecciones anteriores", declaró una fuente policial sobre el "robo de eleciones".
La respuesta se produjo después que ayer el Likud pidiera a la Policía y al Shin Bet (el servicio de inteligencia interior) que investigaran posibles irregularidades en los colegios electorales de las comunidades árabes (integradas mayoritariamente por palestinos ciudadanos de Israel), a cuyos partidos acusó de "robar las elecciones" después de que la participación se disparase en esas localidades.
"No existen pruebas"
"Cabe destacar que no existen pruebas, ni derivadas de investigaciones ni de labores de inteligencia, que respalden tales afirmaciones", añadió la fuente al respecto. Ayer, un funcionario de la Comisión Electoral Central (CEC) israelí también desestimó las denuncias de fraude.
Por su parte, el Likud afirmó ayer haber presentado "cientos de testimonios y pruebas" ante los servicios de seguridad y la CEC en relación a supuestas irregularidades, entre las que menciona "miles de sobres" que, según su versión, contenían "dinero en efectivo junto con papeletas del partido Raam" (formación árabe que obtendría 8 escaños según los últimos datos del conteo).
"Amenazas y violencia"
Además, el partido de Netanyahu denunció incidentes de "amenazas y violencia" contra el personal de los centros de votación, así como casos de varios votantes entrando juntos a las cabinas de votación, casos de personas que votaron bajo identidades falsas, discrepancias entre el número de sobres y el número de votantes y el uso de software ilícito para la movilización de electores.
Según el escrutinio del 91 % de los votos realizado por la CEC y los cálculos de los principales medios nacionales, el bloque liderado por Netanyahu se sitúa en 53 diputados. La coalición opositora israelí encabezada por Gadi Eisenkot se coloca con 48 diputados.
De esta manera, ambos bloques siguen sin alcanzar la mayoría para gobernar (61 escaños) y dependerían de coaliciones entre ellos o de un gobierno opositor con los partidos árabes, que suman 19 escaños en el mejor resultado de la historia de estas formaciones.
Denuncia de intento de injerencia extranjera
El partido Likud también ha denunciado una presunta trama de injerencia extranjera en el proceso electoral israelí, en un caso al que se refiere como 'Ra'amgate', y ha reclamado una investigación inmediata por parte de los servicios de seguridad y la Policía.
En un mensaje publicado en redes sociales, la formación ha calificado el supuesto escándalo como "un terremoto" y ha aseverado que las elecciones fueron manipuladas. El partido de Netanyahu se ha apoyado a unas declaraciones del juez Noam Solberg sobre la supuesta participación de actores extranjeros, que habrían intervenido en el proceso y sobornado a votantes para favorecer a partidos árabes.
El grupo liderado por Netanyahu ha presentado asimismo estos hechos como "un atentado contra la democracia" y ha advertido de que el objetivo de la presunta intervención sería facilitar el control extranjero de la Knéset (el Parlamento israelí), impulsar la "islamización de Israel" y provocar la caída del Gobierno de derechas "para llevar a una retirada y derrota del IDF en todos los frentes y principalmente en Irán".
Ra'am (Liga Árabe Unida) y la Lista Conjunta
En esta línea, el Likud ha apuntado que ningún partido sionista debería cooperar con Ra'am (Liga Árabe Unida) ni con la Lista Conjunta, al tiempo que ha rechazado que se pueda cambiar al presidente de la Knéset mediante votos supuestamente comprados con dinero en efectivo para constituir un Ejecutivo que considera perjudicial para el país.
Por último, la formación ha reclamado que el Shin Bet y la Policía utilicen "todos los medios disponibles" para esclarecer los hechos y determinar las posibles responsabilidades.
Esta denuncia llega después de que el propio Likud acusara este miércoles a los partidos árabes de "robar" las elecciones a pesar de ser la fuerza más votada del del país, pidiendo a la Policía y el servicio interior de Inteligencia abrir una investigación oficial.