Vida y estilo

La mayoría de los perros tienen ojos marrones y los humanos son el motivo

Los lobos tienen el iris de un color más amarillo que les hace parecer más intimidantes mientras que los de los canes se han oscurecido para parecer más amistosos
Los cachorros tienen los ojos más claros que los adultos. / Freepik

Hay una cosa de los perros (Canis domesticus) que llama la atención a los observadores, la mayoría tiene los ojos de tonalidades marrones. Este color es el mayoritario entre estos animales domésticos, de los que se dice son los primeros en convivir con los humanos. Teniendo en cuenta que existen alrededor de 350 razas distintas catalogadas, a las que hay que añadir los innumerables mestizajes, y que la variabilidad morfológica es muy grande, llama la atención que un rasgo, el color marrón de los ojos esté tan generalizado, sea mayoritario.

Es más, su pariente silvestre más cercano, el lobo (Canis lupus), del cual se dice que desciende, cuenta con unos ojos de tonalidad amarilla, más fría e intimidantes. ¿A qué se debe este cambio?

Una mujer abraza a su bulldog francés de ojos marrones Freepik

El estudio japonés

Esta cuestión ha sido investigada por un grupo de científicos de la Universidad de Ciencias de Teikyo, en Japón, liderada por el científico del Comportamiento Akitsugu Konno. Según sus conclusiones, publicada recientemente en la revista Royal Society Open Science, el color de los ojos de los perros ha evolucionado al marrón para resulta más amistoso y menos amenazante para los humanos con los que convive desde al menos 15.000 años.

Este estudio ha descubierto que las personas perciben a los perros de ojos marrones como más cariñosos y menos intimidantes. Además también se asocia con los cachorros, por lo que podría motivar a los humanos a procurarles cuidados y protección. Esta última observación resulta un tanto chocante teniendo en cuenta que los ojos de los cachorros suelen ser más claros que los de los adultos y se van oscureciendo a medida que crecen.

Para este estudio, los científicos emplearon fotografías de la cara de perros de 33 razas distintas, desde las consideradas más domésticas hasta las más lobunas, las editaron modificando el tono de los ojos aclarando y oscureciéndolos y las mostraron a 142 voluntarios. A estos se les pidió que clasificaran cada perro como amable, agresivo, maduro, inteligente… La mayoría de los participantes afirmó que los ojos oscuros eran más amistosos.

De esta forma se mostró también que los ojos oscuros se asocian a una mayor dependencia e inseguridad, por lo que se asocia con la necesidad de recibir protección, mientras que los ojos claros trasmiten la sensación de mayor seguridad e independencia.

¿Evolución o selección?

El color de los ojos de los perros está determinado por un pigmento llamado eumelanina. La cantidad de este pigmento determina la tonalidad del iris de los perros. Cuando la luz blanca que entra en el ojo, las longitudes de onda de cada uno de los colores reacciona de forma distinta con este pigmento, unas son absorbidas y otras rebotan. Estás últimas son la que producen el color de ojos que percibimos. Cuanta menos eumelanina produce un individuo, más claros serán sus ojos.

La evolución de las especies es un proceso natural muy largo que supone en realidad la adaptación de cada especie para sobrevivir a un entorno en función de sus características genéticas, favoreciendo en cada momento aquellas más aptas y que se trasmitirán a los descendientes, desapareciendo las menos aptas. Aceptando que los perros pudieran llevar, como mucho, 50.000 años siendo domesticados, aunque se calcula que son 15.000, no es tiempo suficiente para hablar de evolución. Por este motivo puede que sea más acertado hablar de selección. Una selección más humana que natural.

Los lobos actuales y aquellos de los que surgió la rama que lleva hasta los actuales perros, tienen los ojos claros, amarillos o azules, en los que el iris y la pupila se distinguen sin problemas y cuya mirada fija resulta amenazante. Es lógico pensar que los primeros humanos que llevaron cánidos a sus poblados se sintieran incómodos bajo la mirada clara de estos primeros perros.

Por ello no es de extrañar que prefirieran tener a su lado ojos menos amenazantes y se sintieran más seguros con ojos más oscuros. Conscientemente o no se empezó una selección eligiendo quedarse con los estos últimos.

Los científicos también han apuntado otro factor que quizá tenga un componente inconsciente por parte de los humanos: la posibilidad de que los ojos oscuros, marrones recuerden más a los ojos de los humanos, que también son mayoritariamente marrones, por lo que les resultan más familiares.

Una duda en el aire

En torno a la mano humana como desencadenante de la selección de ojos marrones se plantea una cuestión también interesante. ¿Cuando empezó a preferirse este color marrón? ¿Fue al comienzo de la convivencia o fue hace unos pocos cientos de años, cuando comenzaron a establecerse los estándares entre los criadores de cada raza?

Un dato significativo a este respecto es que muchos de los estándares establecen mayoritariamente los colores oscuros para la mayoría de las razas. Hay algunas de ellas, como los huskies, los border collies, en los que los ojos claros son más habituales pero se consideran que son raza que genéticamente se han mantenido más aisladas o su selección humana ha ido en dirección contraria.

18/03/2024