Zugarramurdi es un pequeño pueblo navarro cuya historia ha quedado ligada al trágico Auto de Fe de Logroño de 1610. Este proceso inquisitorial se produjo por una oleada de pánico colectivo, supersticiones y por la obsesión de las autoridades eclesiásticas por eliminar cultos paganos. Las acusaciones de brujería terminaron condenando a decenas de vecinos por el estigma que generaban los akelarres. Tras esta historia también hay un pueblo con una gran tradición ganadera y que convive entre casonas de madera y escudos de piedra.
Cuevas de Zugarramurdi
El mayor reclamo turístico de la zona es la Cueva de Zugarramurdi, un túnel formado por el paso del arroyo Olabidea, también conocido como Infernuko Erreka. Para entender la historia del lugar, es imprescindible visitar el Museo de las Brujas, un centro de interpretación que rinde homenaje a las mujeres y al modo de vida rural del siglo XVII.
No te vayas sin...
Comprar en sus comercios artesanales un eguzkilore de madera o productos autóctonos como la mermelada artesanal, una botella del tradicional pacharán navarro producido con endrinas silvestres o una cuña del queso de oveja típico elaborado en los caseríos de la zona.
Además, sus calles de piedra, con iglesias como la de la Asunción invitan a pasear por unas vías donde todavía cuelgan de las puertas los típicos eguzkilores para espantar a los malos espíritus.
PARA NO PERDERSE
Qué ver en los alrededores
Ubicada a solo tres kilómetros, Urdax destaca por su impresionante Monasterio de San Salvador, su molino de agua y el complejo de las Cuevas de Urdazubi, famosas por sus formaciones de estalactitas y estalagmitas formadas por el río subterráneo Urtxuma.
Otro punto cercano es el imperdible Valle del Baztan. Este valle tiene lugares como Elizondo, que con sus imponentes palacios a orillas del río Bidasoa, o el Parque Natural de Señorío de Bertiz nos permite entrar de lleno en un lugar que nos atrapa por su belleza natural.
En la zona, ya en Iparralde, se encuentra Sara, un pueblo famoso por su arquitectura tradicional de casas blancas y rojas, su histórica iglesia de San Martín y el mítico tren de La Rhune. En sus afueras se encuentran las Cuevas de Sara, un espacio formado por enormes galerías que ofrecen un recorrido ideal para amantes de la prehistoria y la geología.