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El otoño que comienza en un par de semanas puede ser uno de los más tensos de los últimos años en materia de inflación. El último dato del IPC, con un incremento del 4,3% interanual en agosto, pueden establecer una peligrosa tendencia en los próximos meses si continúan por encima del 3%. España tiene la cuarta inflación más alta de la zona euro: 1,6 puntos por encima de Alemania, 1,8 por encima de Francia y 1,3 por encima de Italia. Los economistas consideran que una inflación por encima del 2% no está bajo control, lo que podría animar al BCE a dictar un nuevo aumento de los tipos de interés en su reunión del próximo jueves.
Los economistas alertan sobre la evolución que puede trazar la energía en los próximos meses. La generación de electricidad se ha hecho más cara en los últimos meses debido a que las centrales de ciclo combinado consumen gran cantidad de gas, un recurso natural que se ha encarecido por la guerra de Irán. Algo que también están ocurriendo con el petróleo y que tiene su traslación en los altos precios de los carburantes. Además, los expertos aseguran que Europa está llegando este año tarde al llenado de los tanques de gas requeridos para abordar el invierno, lo que va a disparar las prisas para hacer acopio en los mercados energéticos de un recurso cuyo principal productor, la región de Oriente Medio, está inmersa en una tensión permanente a causa de los conflictos bélicos.
Así las cosas, se prevé que las familias vascas afronten en los próximos meses una subida general de los precios en todos los ámbitos. En los últimos años, antes incluso de la pandemia, la estructura del gasto familiar ya recogía que alrededor del 50% del mismo iba destinado a un triángulo básico: vivienda, energía y cesta de la compra de alimentación. Sin embargo, los importes respectivos de cada partida se han ido incrementando conforme pasaban los años, y con especial fuerza desde que acabó la pandemia de coronavirus y comenzó la guerra de Ucrania, dos procesos casi sucesivos.
En el año 2019 el gasto medio por hogar en la CAV alcanzó los 34.423 euros, según la Encuesta de Gasto Familiar de Eustat, con un desembolso de 4.704 euros en alimentación y de 11.716 euros en el apartado que comprende los gastos de vivienda (incluyendo hipoteca, si la hubiera), agua, electricidad y gas. En 2022, cuando se cerró el capítulo de la pandemia pero comenzó el de la fuerte inflación derivada de la invasión rusa, el gasto medio por hogar había crecido hasta los 35.455 euros, con 5.499 euros dedicados a la alimentación y 12.411 en lo concerniente a vivienda y energía. El año pasado, el gasto media por hogar creció casi un 7% respecto al año anterior, con un voumen de 38.835 euros por familia. De este total, casi 6.000 euros fueron para la cesta de la compra, mientras que 13.500 lo fueron para vivienda y consumos energéticos.
Los hogares con una sola persona acusan más la subida de precios
El volumen de hogares formados por solo una persona siguen creciendo año tras año en Euskadi, consecuencia de la evolución demográfica de la sociedad y de los nuevos hábitos y tendencias. Pero cada abonan más lo que los economistas denominan la ‘prima de soledad’, por el que los desembolsos cotidianos les producen un menor rendimiento que a una familia.
De hecho, según los datos de Eustat, los hogares con un miembro realizaron un gasto medio por persona de 25.938 euros en 2025, un 55,9% por encima del gasto medio por persona de la CAV, que fue de 16.642 euros. En comparación con el año previo, estos hogares incrementaron su gasto por persona en 2.054 euros anuales de media.
Por su parte, los hogares con dos miembros, con un gasto medio por persona de 20.534 euros, se situaron asimismo un 23,4% por encima de la media e incrementaron su gasto por persona en 1.304 euros anuales de media. En contraposición, a medida que aumenta el número de miembros residentes en el hogar, el gasto medio por persona disminuye. Así, los hogares con tres miembros (14.517 euros) y los de cuatro y más miembros (11.747 euros), se situaron ambos por debajo del gasto medio por persona, en un 12,8% y en un 29,4%, respectivamente.
Un estudio del centro de estudios económicos EsadeEcPol recoge que para los hogares unipersonales menores de 65 años con ingresos bajos , el coste de la vivienda se acerca o supera el 60% de sus ingresos en Alemania, Francia, España, Italia, Portugal y Países Bajos, “muy por encima del umbral del 40% a partir del cual Eurostat considera que existe sobrecarga”. “La escasez de oferta de vivienda agrava la penalización para los hogares de rentas bajas, en la medida en que obliga a muchos hogares unipersonales a costear viviendas cada vez más caras. Estos hogares no solo pagan más por persona; en muchos casos pagan por espacio que no necesitan, porque la oferta de viviendas pequeñas y asequibles es insuficiente”, dice el informe, que advierte de que esta tendencia es incluso más clara en el Estado, donde “una parte importante de estos hogares vive en viviendas sobredimensionadas”.
Se trata de incrementos que los distintos descuentos fiscales aplicados en los últimos años, como la rebaja del IVA a los alimentos básicos o las medidas tributarias en materia de electricidad, han permitido parchear pero no resolver. Muchos de esas medidas fiscales ya no están en funcionamiento, a lo que hay que añadir que la sequía estival ha perjudicado seriamente al sector agroganadero. Es previsible que eso suponga unos alimentos con precios más caros en los próximos meses.
La cesta de la compra es el apartado en el que se percibe con más claridad cotidiana la subida de los precios. En su informe anual sobre consumo en supermercados, la OCU señaló a Euskadi como la tercera comunidad del Estado en la que resula más caro hacer la compra, solo por detrás de Baleares y Catalunya. “El estudio de precios de supermercados demuestra que aún perduran los efectos de la crisis de la subida de precios de los últimos años. Aunque las subidas se han ralentizado, muchos precios no han bajado y se mantienen excepcionalmente altos”, aduce la OCU.
Es decir, que los incrementos que parecían temporales por el efecto de situaciones coyunturales externas, al final han terminado por convertirse en estructurales. La subida de los precios de los fertilizantes, el incremento de los carburantes, los fenómenos climáticos adversos y los nuevos hábitos de consumo -con menos preparación en el hogar y más precocinados- han contribuido a elevar la factura.
La última edición del Informe Anual del Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura coincide asimismo en señalar que la CAV es la tercera comunidad más cara para hacer la compra. De esta forma, el gasto per cápita de un ciudadano vasco alcanzó, de media, los 2093,3 el pasado año, muy por encima de la media estatal, que fue de 1874,8 euros. No obstante, ese desembolso no le permitió al consumidor vasco un mayor aprovisionamiento. Su consumo fue de 558,7 kilos de comida, inferior a los 577.3 de media en España. Muy lejos también de los 682,7 kilos de media de un ciudadano balear. Esto se debe a que la compra en la CAV es menos competitiva, ya que el precio de venta al consumidor es más caro que en otras comunidades.
El segundo grupo con mayor incremento de gasto medio por hogar, según la encuesta de Eustat fue el de salud (18,4%), con un gasto medio por hogar de 1.521 euros anuales, seguido del gasto en enseñanza (15,2%), donde el gasto medio por hogar se situó en 654 euros a lo largo del año. Por otra parte, la encuesta recoge también que el año pasado creció un 12,4% el gasto en bebidas alcohólicas y tabaco y un 29% en transportes. Asimismo, el gasto total realizado por los hogares vascos en hoteles, cafés y restaurantes alcanzó los 4.255 millones de euros, con un crecimiento del 7% respecto a 2024. Por Territorios Históricos, las familias alavesas realizaron el 14,7% del total del gasto en consumo de la CAV en 2025, Gipuzkoa supuso el 32,5% del gasto y Bizkaia aglutino el restante 52,8%.