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La Haya ratifica la cadena perpetua a Ratko Mladic

Ratko Mladic en la sesión del Tribunal Internacional de La Haya
Ratko Mladic en la sesión del Tribunal Internacional de La Haya

El Tribunal Internacional de La Haya ha ratificado la condena a cadena perpetua para el exlíder militar serbobosnio Ratko Mladic por el genocidio de Srebrenica, en el que murieron unos 8.000 musulmanes, y por otros crímenes de guerra y de lesa humanidad.

El veredicto tumba una por una las alegaciones de la defensa, que había pedido la absolución de Mladic o, en su defecto, una reducción de la condena o la repetición del juicio. Según la defensa, en la condena de Mladic figuraban una serie de sucesos durante la guerra de Bosnia, como bombardeos e incidentes con francotiradores, que no deberían vincularse con el papel de Mladic como jefe militar.

Sin embargo, en el veredicto se concluya que los abogados del exlíder serbobosnio "no pudieron demostrar ningún error en la evaluación" de la sala que lo condenó en primera instancia, en noviembre de 2017, según señaló la jueza de apelaciones Prisca Matimba Nyambe.

Limpieza étnica

Conocido como 'el carnicero de los Balcanes', a Mladic se le considera el tercer arquitecto de la limpieza étnica en el conflicto que dividió Bosna según las líneas de fracturas comunitarias.

Desde Belgrado, el presidente Slobodan Milosevic, fallecido en la cárcel a los 64 años en 2006, inflamaba los Balcanes con sus discursos sobre la Gran Serbia, mientras hablaba con la comunidad internacional. En Pale, capital de facto de los serbobosnios, el psiquiatra Radovan Karadzic, de 72 años, condenado en 2016 a 40 años de detención, vomitaba su propaganda fanática. Mladic era su brazo armado.

Huérfano de un padre partisano que murió a manos de los croatas ustachas pronazis, supo desde muy temprano que quería ser soldado y con 22 años se convirtió en uno de los oficiales más jóvenes del ejército yugoslavo. Al comenzar la guerra, tras haber combatido contra los croatas, se le trasladó a Sarajevo, donde dirigió el sitio de casi cuatro años que devastó la ciudad.

Más de 10.000 habitantes, entre ellos 1.500 niños, murieron allí víctimas de los francotiradores y de la artillería que disparaba desde las colinas controladas por las tropas de Mladic alrededor de la localidad. No obstante, muchos serbobosnios minimizan o incluso niegan los abusos cometidos.

Sus partidarios siguen presentándolo como un soldado campesino enamorado de su tierra, respetuoso de los códigos de honor de la guerra, cuyos únicos objetivos eran una Yugoslavia unida y la protección de su pueblo contra aquellos a los que llamaba los turcos, los bosnios musulmanes.

Tras los acuerdos de Dayton, que pusieron fin a la guerra, Mladic permaneció en Bosnia, a salvo en su refugio de Han Pijesak, una base medio enterrada en un bosque de pinos del este del país. Luego se instaló en Belgrado, protegido por el ejército. Con la caída del régimen de Milosevic en 2000, entró en la clandestinidad. El 26 de mayo de 2011, la policía lo detuvo en casa de un primo suyo, en el pueblo de Lazarevo.

09/06/2021
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