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Hay músicas que no envejecen porque no pertenecen al tiempo, sino a la calle. Suenan cuando el pueblo aún bosteza y cuando ya se ha rendido a la fiesta. En Arrasate, cada comienzo de verano esa escena cobra vida en la gaita, que lleva décadas marcando su propia voz. Rebota entre calles y plazas, acompaña a gigantes, diana, encierros…, sosteniendo el pulso festivo.
Cuando este próximo martes estallen los sanjuanes, habrá rostros conocidos que volverán a ocupar su lugar. Algunos llevan casi media vida haciéndolo. Otros apenas comienzan a escribir su historia. Entre unos y otros se encuentra la esencia de una pieza inseparable de las fiestas: los gaiteros.
Los hermanos Esteban y Enrike Dolara son los grandes veteranos del grupo. En diciembre cumplirán nada menos que 47 años desde su primera actuación. Una cifra que impresiona, pero que para ellos se resume en una pasión que comenzó casi por casualidad.
Todo empezó cuando Esteban acudió a las fiestas de Lizarra. Allí conoció a los gaiteros de Iruña y descubrió un mundo que le atrapó de inmediato. A su regreso a Arrasate hizo lo que suelen hacer los hermanos mayores cuando encuentran algo que les entusiasma: arrastró a Enrike a la aventura. “Lo primero que consiguió fue enredarme a mí”, recuerda el aludido entre risas.
Aquella afición terminó convirtiéndose en compromiso. Primero llegaron los viajes quincenales a tierras navarras para aprender a tocar el instrumento y después las actuaciones. La primera tuvo lugar en Santamasak, junto al atxabaltarra José Ángel Lazkano. Desde entonces, el camino no ha dejado de avanzar. A la pareja de hermanos se unió, cerca de diez años más tarde, Edu Abarrategi, completando así el grupo más experimentado de gaiteros, un elemento clave de las celebraciones festivas arrasatearras.
Pablo Ugarte y Olatz Zuazubiskar (segundo y tercera) serán algunas de las nuevas caras estos sanjuanes.
Mucho más que música
La gaita les ha llevado a recorrer diferentes puntos de Euskal Herria, pero también a viajar. Han tocado en Burgos, Catalunya, Ibiza, Lanzarote o Italia. Cuando se le pregunta qué tiene este instrumento para haberle dedicado casi cinco décadas, Enrike no duda. “Tiene mucha versatilidad. Nos permite estar con los dantzaris, con las comparsas y otras agrupaciones y, a su vez, nos ha dado la oportunidad de hacer muchísimos amigos”.
Porque la historia de los gaiteros no se limita a la música. Su participación ha estado ligada a algunos de los proyectos culturales más importantes de la localidad. De hecho, fueron los impulsores del nacimiento de la comparsa de gigantes. Hoy resulta difícil imaginar los festejos sin esos colosos recorriendo las calles al son de la gaita y el tamboril.
Enrike con su alumna Marta, que a golpe de tambor afronta con entusiasmo las inminentes fiestas.
La emoción de Errementari Dantza
Entre esos momentos especiales que ha ido acumulando a lo largo de los años, hay uno que destaca por encima del resto. “Errementari Dantza en el Portalón”. Y explica por qué: “Es muy potente. Cuando se baila y se toca en este punto se produce una pequeña sacudida emocional”, asegura Enrike. Una intensidad que marca el pistoletazo de salida de unas jornadas especialmente maratonianas: dianas al amanecer, encierros, el soporte musical a los gigantes en sus kalejiras y el tándem con la banda de Arrasate Musikal dibujan una agenda ajetreada para cuatro días.
De un alumno a diecinueve
Si la trayectoria de estos veteranos es digna de reconocimiento, quizá lo más alentador sea comprobar que el relevo ya está en marcha. Enrike lleva años impartiendo clases de gaita en Arrasate Musikal. Cuando comenzó tenía un único alumno; en la actualidad son 19. Una evolución que refleja el interés por un instrumento profundamente ligado a la cultura popular y también a la capacidad de los propios protagonistas para transmitir su pasión. “Motiva saber que podrán salir a la calle, tomar parte en las fiestas y vivir todo desde dentro”, señala Enrike.
Ese trabajo silencioso, forjado entre clases y ensayos, empieza a dar frutos visibles. Una nueva hornada de jóvenes se estrenará en distintos actos festivos de los sanjuanes, compartiendo escenario con los de mayor experiencia. Entre ellos figuran Olatz Zuazubiskar, los hermanos Pablo y Marta Ugarte y Agustín Zugasti, además de otras incorporaciones que en los últimos años se han ido sumando a la actividad del colectivo.
"Con ilusión y ganas"
Marta llegó desde la percusión. “Estoy encantada. Para mí unirme a los gaiteros es un honor”, asegura en un gesto de complicidad con su profesor. Tras alguna salida, como la del pasado 6 de junio para calentar motores, la prueba de fuego llegará en los próximos días. Marta no esconde la emoción: “Tengo mucha ilusión y ganas”, admite.
Celebración a ritmo de gaita el pasado 6 de junio, que reunió también a dantzaris y la comparsa de gigantes.
A partir del día 23, las calles se llenarán de gente y la gaita volverá a abrirse paso entre el bullicio. De un lado, la experiencia de quienes saben bien cómo sostener el ritmo de las fiestas; del otro, el entusiasmo de quienes comienzan a coquetear con este mundo. Pero todos y todas bajo el paraguas de Arrasateko gaiteroak.