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Adelina Carro, María Pérez, Cele Hernández, Mertxe Panadero, Maite Sáinz, Dorita Sáinz, Maricarmen Sáinz, Seve Ubieta, Loli Bringas, Nieves Bringas, Lourdes Ayala, Esther Ayala, Manolo Herrero, Begoña Herrero, Marian Ulanga, Ana Mari Uranga, Mari Ulanga, Marta Ruiz, Ana Villa, Cristina Fuentes, Mariángeles Matabuena, Cristina Setién, Mari Glori García, Clemen Sáinz, Pili Campo, Mariángeles San Vicente, Sofía San Vicente, Greco Micolta, María Jesús González, Marijose González, María Jesús González, Belén, Lourdes Ruiz y las hermanas Yeste.
En distintas etapas, todas, trabajadoras de la antigua fábrica Boinas La Encartada, activa entre 1892 y 1992 y que se puede visitar como museo desde 2007. Allí “ha pasado lo mejor de nuestras vidas”, han compartido emocionadas sobre el escenario del Klaret Antzokia al recibir el premio de la quinta edición del Día de las Mujeres de Enkarterri, que ha acogido hoy Balmaseda junto con la fiesta de la vendimia de Bizkaiko Txakolina. En el jardín del palacio Horcasitas la presidenta del Consejo Regulador de la Denominación de Origen, Isabel Viñas, ha certificado que la cosecha es "excepcional".
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“Entré a los 15 años y salí con 22 para casarme, luego tuve tres hijos”, ha rememorado Seve Ubieta, que desempeñaba su puesto “en el almacén, confeccionando forros y boinas y planchando”. Entre ellas “nos llevábamos bien, reinaba el compañerismo”. De hecho, basta con leer la lista para reparar en la cantidad de apellidos que coinciden, delatando lo frecuente de que varias integrantes de una misma familia terminaran compartiendo espacio laboral.
“Mi padre ya trabajaba allí”, ha contado Sofía San Vicente, que permaneció en La Encartada “ocho años, hasta mi salida en 1981” en una época en la que el matrimonio dejaba de ser impedimento para que las mujeres pudieran conservar sus empleos al cambiar de estado civil.
Cuando “también empezaban a fallar los talleres de muebles”, como ha explicado Clemen Sáinz, empleada entre 1972 y 1989, los motores económicos que habían movido a la villa emitieron preocupantes síntomas de agotamiento. La agonía alcanzó Boinas La Encartada, en cuya etapa final “quedábamos “sobre una veintena de personas”, según ha rememorado Pili Campo, una de las trabajadoras que permanecieron hasta el cierre de 1992. Sin olvidar aquellos momentos, que la fábrica se haya transformado en un museo referente del patrimonio industrial a nivel europeo “es una manera de poder seguir viéndolo abierto”.
Lidiar con "la diabla"
La programación del Día de las Mujeres de Enkarterri incluyó una visita a La Encartada y su maquinaria que vuelve a entrar en funcionamiento de la mano del programa Berritu y del ciclo de demostraciones especiales que se llevará a cabo en noviembre. “A mí una vez me pilló el dedo”, una de la que no hay más que escuchar el apoyo: “la diabla”, ha desvelado al terminar una gala conducida por Nagore Orella y con la actuación musical de Zuriñe Inzunza, Nora López e Izaskun Payas.
Además, durante la jornada la artista Ainhoa Resano ha expuesto cómo se gestó y desarrolló su proyecto Ellas. Desde el álbum vital de una vecina suya en el barrio bilbaino de San Francisco hasta numerosos municipios en los que han rescatado instantáneas y vivencias de mujeres junto con mesas redondas o partidas de cartas en las que forjar amistades y conversar.
La intervención recaló en 2024 en La Guata, el centro cultural para la creación artística radicado en el núcleo zallarra de Aranguren donde antaño funcionaba una fábrica. “Me reuní con mujeres de la comarca y preparamos una instalación y una fotografía grande de mujeres obreras” que preside la fachada. “En esta zona había cuatro casas, luego vino cantidad de gente porque se necesitaba en las fábricas. Llegaron de Málaga, Santander...” relataba una de las antiguas empleadas en un audio en el que repitieron la misma frase de las trabajadoras de La Encartada: “los mejores años de nuestra vida los hemos pasado aquí”.
En el vestíbulo del Klaret Antzokia estaban las fotografías de gran formato tomadas por Gaizka Portillo a mujeres del ámbito rural de Enkarterri que protagonizaron una exposición de la asociación de desarrollo rural Enkarterrialde en Metro Bilbao. Una de ellas es la ganadera Virginia Elguea. A diario el despertador suena “entre las 5.30 y las 6.00 horas”, ya que cuida de 250 ovejas carranzanas entre San Esteban y Lanzas Agudas. “Hay que ordeñar alimentar...” y ahora se encuentran en plena temporada de partos. Además, encabezará la lista del PNV en Karrantza en las elecciones municipales con la máxima de no escatimar esfuerzo y “saber lo que quieres” para compaginarlo todo”, ha señalado después del acto homenaje que ha supuesto una lección de igualdad y reivindicativa por parte de las empleadas de La Encartada.
Una de ellas, Pili Campo, ha trasladado un firme mensaje: “hemos trabajado mucho para ganar los derechos que nos corresponden” en la esfera laboral, subrayó, y no debemos retroceder el más mínimo paso ni dejar de pelear por ellos.