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Navarra

La firma de moda nacida de la fusión Pamplona-Milán

Martina Mendiburu Aletti abandonó la capital navarra a los 21 años para perseguir su sueño de convertirse en diseñadora y crear su propia marca
Martina Mendiburu Aletti, de 27 años, ha creado su propia firma, que ha bautizado como Martina Maletti, fusión de sus apellidos.
Martina Mendiburu Aletti, de 27 años, ha creado su propia firma, que ha bautizado como Martina Maletti, fusión de sus apellidos.

Pamplonesa por parte de padre y milanesa por parte de madre, Martina Mendiburu Aletti fusionó sus apellidos y orígenes para crear Martina Maletti, su propia firma de ropa. Sexta de ocho hermanos, se describe como “la contradicción en persona”. Aunque actualmente reside en Madrid por su trabajo y debido a que su familia se mudo allí, creció y vivió en Pamplona hasta los 21 años, cuando dejó la capital navarra para irse a Milán a formarse para más adelante sacar adelante este proyecto.

Explica que la moda siempre ha sido “algo intrínseco” en ella y que gracias a sus experiencias vitales ha tenido “la oportunidad de desarrollar esa pasión” y de afinar su sensibilidad. Admite que no todo ha sido fácil: “Hoy en día todo el mundo escapa del sufrimiento, sin embargo, en mi caso, es lo que más agradezco de mi vida, el haber sufrido, porque el sufrimiento bien encaminado te vuelve más humano, más sensible, te hace conectar con la naturaleza y con lo que de verdad importa, te libera de prejuicios y te permite amar, conocer y respetar”. Cuenta que todo lo que ha vivido se ve reflejado en su pasión por la moda, que utilizaba como herramienta para expresarse, entenderse y conocerse. “Volver a los inicios, a lo que realmente importa, es esencial para desarrollar un buen gusto y una buena sensibilidad por la moda”, explica.

No han sido únicamente las circunstancias, pues esa pasión también la lleva en la sangre. La casa de moda Sartoria Ventura, fundada en 1815 en Milán por Domenico Ventura, perteneció a su familia. Tras el fallecimiento de Domenico, su bisabuelo Vittorio Alberto, en aquel entonces presidente de la Unión Italiana de Alta Costura, se hizo con la propiedad de dicha casa y “la llevó a su crecimiento y expansión”, abriendo diversas sucursales como, por ejemplo, la de Plaza de España en Roma, se convirtió en Proveedor Real de la Familia Real de los Saboya. Llegó, incluso, a hacer vestidos a un gran número de clientela aristócrata de la época. Diseñó, entre otros, el vestido de novia de la Reina María José de Bélgica, sobrina de la emperatriz Sissi.

A la diseñadora no le gusta “hablar del todo de moda”, pues, como ella dice, “aunque todos en cierta medida seamos víctimas de ella, la moda tiene que ver con la forma en la que la gente se viste durante una determinada época, dentro de la moda existen tendencias” y son estas las que odia seguir. Por eso prefiere hablar de estilo, porque el estilo,“trasciende lo momentáneo. Es el modo en el que una persona interpreta la moda haciendo que se diferencie del resto”. Aclara que “también está relacionado con los valores que tienes, el estilo de vida, la personalidad”. Afirma que “hace falta ser un poco revolucionario para tener estilo”. Considera que la gente que lo tiene, es gente que “ha hecho el enorme trabajo de preguntarse quiénes son, por qué están aquí y qué quieren aportar a este mundo”. Pues cree firmemente que “el estilo huye de los borreguismos, de las masas y de lo socialmente correcto. Tenerlo es sinónimo de ser libre”.

Siendo esto algo tan natural para Martina, desde pequeña soñó con crear su propia marca de ropa y siempre ha considerado que “aunque hay que mantenerse joven de espíritu y luchar por tus sueños, suele ser más sencillo hacerlo cuando no tienes muchas responsabilidades”. Por eso, con 27 años, después de haber estudiado Gestión Internacional en la Universidad de Navarra y Diseño de Moda en la Escuela de Moda Instituto Marangoni, realizar un gran número de cursos de moda en Central Saint Martins en Londres y trabajar en diferentes puestos en marcas mundialmente conocidas como Burberry o Bottega Veneta, sintió que “había llegado el momento”. Cree que “nunca había aprendido tanto sobre la vida y sobre el trabajo como durante el proceso de preparación y de lanzamiento de la firma”. Así entendió “el valor de las cosas, del esfuerzo que hay detrás de todo y de que si no lo haces tú, nadie lo va a hacer por ti”.

En una industria dominada por el fast fashion, las prendas de Martina Maletti se producen bajo demanda en un taller de Madrid. Asegura que son tres los principales factores que hacen distintiva su marca: “Lo primero de todo, solo trabajo con telas de calidad. La tela es la base primordial de cada prenda, una buena tela siempre diferenciará una prenda de otra. Lo segundo, creo prendas atemporales pero con toques distinguidos, están diseñadas para que tengan una larga vida y te acompañen siempre y también a futuras generaciones”. Y tercero, pero no menos importante, afirma que “Martina Maletti no es solo una marca de ropa, es una comunidad”. Una comunidad que “apuesta por el consumo responsable, las prendas de calidad y la individualidad”.

Los pies en el suelo

Desde su experiencia, considera que lo que se necesita para sacar adelante un proyecto así es “perseverancia, paciencia, actitud, humildad y esfuerzo”. Por eso, si tuviese que darle un consejo a alguien que se estuviese planteando dar el mismo paso que ella, le recomendaría que, “si de verdad es lo que quiere y apasiona, lo haga, o por lo menos, que lo intente. Pero sobre todo, que nunca deje de aprender, no hay nada mejor que ser curioso, y que siempre se mantenga humilde y con los pies en el suelo”.

2022-07-28T14:59:02+02:00
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