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La familia de la niña que murió por una peritonitis amplía su querella

Consideran que los responsables del Hospital Clínico de Valencia no cumplieron con el protocolo para atender a la menor
Familiares de la niña fallecida en Valencia

El abogado de la familia de Emma Martínez Gascón, la niña que falleció por una peritonitis, ha ampliado la querella contra los posibles responsables sanitarios del Hospital Clínico de Valencia, ya que según el informe del SAMU, éstos no se prepararon para atender a la menor cuando ingresó de urgencias tal y como marca el protocolo.

La querella fue presentada el pasado 20 de febrero y relataba unos hechos calificados de "homicidio por imprudencia grave" por la falta de atención médica a su hija en el centro de salud de Viver (Castellón) y el Hospital de Sagunto (Valencia) donde no se cumplieron las prácticas indicadas, ni se le prescribieron ni practicaron pruebas.

La familia y el representante legal de la misma estaban pendientes de recibir un informe del equipo médico de la ambulancia del Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU) que trasladó a la menor desde Viver hasta el Clínico tras sufrir una parada cardiorrespiratoria y lograr estabilizarla.

El equipo del SAMU, según el informe, habría alertado presuntamente al servicio de urgencias del Clínico de la situación de la menor que trasladaban, ante lo cual se debían haber preparado para su llegada, según el protocolo establecido. Algo que, según este informe, no se hizo.

Por ello se ha presentado un escrito en el Juzgado de Instrucción número 18 de Valencia para ampliar la querella y hacerla extensible al personal del Hospital Clínico que pudiera haber cometido la presunta negligencia médica.

La menor, una "niña sana" de 12 años, falleció a causa de una perforación intestinal o peritonitis, tras más de una semana presentando síntomas de apendicitis, y pese a haber acudido en tres ocasiones a los servicios de urgencias.

En el relato de los hechos se explica que fue el sábado 28 de enero cuando Emma comenzó a sentir dolor abdominal por la tarde, que persistía y se incrementaba al día siguiente acompañado de náuseas y vómitos.

Acudió en dos ocasiones a Urgencias del centro de salud de Viver, y en ninguna de las dos se le realizaron las pruebas pertinentes. Esas actitudes podrían ser constitutivas de un presunto delito de homicidio por imprudencia profesional, según la querella.

Puesto que el dolor, las náuseas, vómitos y la casi absoluta falta de ingesta persistió y se incrementó y la niña se encontraba cada vez peor y más débil, el sábado 4 de febrero, el padre, que hasta entonces estaba de viaje laboral, llevó a la niña al servicio de Urgencias del Hospital de Sagunto, en Valencia.

De nuevo se produjo allí una "clara infracción de la práctica profesional médica" y no se realizaron las pruebas para confirmar o descartar la apendicitis. Se descartó una patología urgente y se le dio el alta.

Al día siguiente, el domingo 5 de febrero, la menor se desvaneció en casa sobre las 21 horas. Sus padres la llevaron a urgencias en Viver, donde entró en parada cardiorrespiratoria, e iniciaron las maniobras de reanimación. Los facultativos del SAMU consiguieron estabilizar a la menor y trasladarla al Hospital Clínico de Valencia, donde ingresó intubada.

El equipo del Clínico realizó una prueba que constató de inmediato la existencia de una perforación intestinal, signo de peritonitis, e isquemia con "shock multiorgánico". Entró en quirófano de urgencia y mientras se reanimaba "sin tregua" a la menor se la intervenía quirúrgicamente. pero el fallo multiorgánico con insuficiencia renal y hepática graves, así como acidosis metabólica, provocó la muerte de la menor dos horas más tarde.

Los hechos relatados, según la querella, son constitutivos de un delito de homicidio por imprudencia grave profesional, al no haber aplicado a la paciente las prácticas indicadas ni prescribir ni practicar pruebas complementarias que hubiesen dado la oportunidad de haber practicad una "sencilla" intervención quirúrgica.

04/03/2023