Vida y estilo

La EEA cumple 25 años sin saber qué futuro le espera

La obsolescencia de sus sistemas y las tensiones políticas parecen señalar su final para 2030, pero aún no saben cómo hacerlo
Así se ve la Tierra desde la Estación Espacial Internacional
Así se ve la Tierra desde la Estación Espacial Internacional

El 20 de noviembre de 1998 despegó el cohete ruso Proton desde Kazajastán para poner en órbita el módulo de control Zarya. Dos semanas después se le acoplaba un módulo Unity, enviado por EEUU en el transbordador Endevour. Fueron los dos primeros ladrillos de la Estación Espacial Internacional (EEA). Nacía el mayor proyecto de cooperación internacional de todos los tiempos.

Dos años después, en julio de 2000 se acoplaba el módulo Zvezda permitía la presencia humana permanente. El astronauta de la NASA Bill Shepher y los cosmonautas de Roscosmos Yuri Gidzanko y Sergei Krikalev fueron los primeros.

LA EEI orbita a 420 km sobre la Tierra.

LA EEI orbita a 420 km sobre la Tierra. NASA

25 años después

Cinco agencias espaciales participan activamente. Además de la NASA (EEUU) y Roscosmos (Rusia), también la Agencia Espacial Europea (ESA), la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) y la Agencia Espacial Canadiense (Canadarm).

También ha crecido la EEI. Mide 110 m x100 m x 30 m. con un peso que pasa de las 400 toneladas. La zona habitable para siete personas se encuentra en la estructura central. Además hay tres laboratorios y ocho módulos de acoplamiento para naves de transporte. 16 paneles solares gigantes dan energía al complejo que incluye mecanismos para la exploración espacial y los motores de control.

Investigación espacial, aplicación terrestre

Muchos de los más de 3.000 experimentos realizados tienen que ver con llegar a la Luna o Marte, pero son aplicables a la Tierra. Estos son algunos.

Purificación del agua: La EEA recicla el 93% de su agua, orina incluida. Sus filtros y purificadores pueden llevarse donde el agua sea escasa o contaminada.

Contra la osteoporosis: Los ejercicios para combatir la atrofia muscular y la perdida de masa ósea por la ingravidez sirven a enfermos de osteoporosis.

Agricultura: Colonizar la Luna implica producir alimentos. En la EEA han cultivado con la mínima cantidad de agua y sustrato lechugas, rabanitos y plantas.

Ritmos circadianos: Vigilar el ritmo sueño-vigilia de los astronautas incluye controlar su temperatura. El preciso termómetro desarrollado se comercializó en la Tierra después.

Sistema inmunitario: El sistema de extracción y análisis de mínimas cantidades de sangre para analizar el sistema inmune se aplica a recién nacidos en situación de riesgo.

Ahora, vista desde la Tierra, es la segunda luminaria en el cielo nocturno después de la Luna y por encima del planeta Venus. Se distingue a simple vista al final del atardecer y al comienzo del amanecer, cuando el Sol incide directamente lo suficiente para distinguirse sobre el cielo oscuro.

La interfaz de la app para localizar la EEI.

La interfaz de la app para localizar la EEI.

Spot the Station, la app de la NASA para localizar la EEI en el cielo

La NASA cuenta con una aplicación tanto para el teléfono móvil como para el ordenador, Spot the Station, que permite localizar la Estación Espacial Internacional en el cielo en tiempo real. La EEI es el segundo astro más brillante en el cielo después de la Luna y por delante de Venus. Los tres reflejan la luz del Sol. Además de seguir la trayectoria en el firmamento del laboratorio-satélite durante las 16 vueltas que da a la Tierra en 24 horas, también avisa del momento en que sobrevuela por encima de la posición del observador. Además ofrece noticias y permite compartir contenido multimedia de los avistamientos en tiempo real. La app está disponible para Android e iOS.

Su final

La NASA calcula una vida útil de la EEI hasta 2028, aunque podría extenderse hasta 2030. Los rusos no lo tienen tan claro y ya anunciaron en 2020 que podrían retirarse en 2025. Consideran que la operatividad de sistemas y materiales ya se ha superado. El desgaste del material empieza a ser muy evidente. Una fuga de amoníaco refrigerante en octubre de este año, un fallo del software en 2021 o varias fugas de aire en 2020 lo atestiguarían. En un primer momento se le calculó una vida de 15 años, hasta 2015, y va camino de doblarlos.

A esto se une también la tensión geopolítica en la Tierra, con Rusia enfrentada al resto de socios por la invasión de Ucrania en 2021.

Se espera que estaciones comerciales privadas la sustituyan en colaboración con las agencias espaciales, pero hay muchas dudas sobre su viabilidad. El StarLab que proyectan Airbus Defense and Space y Voyager Space junto a la europea ESA para 2028, el Orbital Reef de Blue Origin y Sierra Space para 2027 o el de Axiom con la NASA para 2026 son los más avanzados, pero no se sabe si llegarán a tiempo.

En cualquier caso, el gran desafío es qué hacer con la estructura una vez acabe su servicio. El plan inicial es, por su tamaño, hacerla caer de forma controlada sobre la parte más deshabitada del océano Pacífico y hundirla. Pero para ello son necesarias naves extra que ayuden a los motores propulsores de la EEI. Pero todavía no se ha calculado cuántas hacen falta ni quién las va a fabricar.

Otra opción propuesta es llevarla más arriba de los 420 km a los que ahora flota dando 16 vueltas diarias a la Tierra y dejarla en una órbita estacionaria como un monumento de lo que fue, el mayor ejemplo de cooperación internacional por el desarrollo de la Humanidad.

2023-12-10T15:54:04+01:00
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