La Diputación Foral de Gipuzkoa ha iniciado las obras para construir un tramo peatonal segregado entre el barrio de Aozaratza y el embalse de Urkulu, en Aretxabaleta. Según informa el ente foral, la intervención busca mejorar "la seguridad y comodidad de los peatones" en uno de los principales espacios de ocio de la localidad y su entorno. Además, se mejorará la subida desde el cruce de Basabe y se repararán los hundimientos que afectan a la carretera de Areantza.
La actuación principal permitirá habilitar un camino peatonal independiente en un tramo de unos 220 metros de la carretera GI-3131, entre el cementerio de Aozaratza y el pantano. Actualmente, quienes acceden a pie desde la citada anteiglesia deben caminar por el borde de la calzada, una situación que se pretende corregir con la adecuación de un nuevo vial en la margen derecha de la carretera, en sentido al embalse.
Los trabajos cuentan con un presupuesto de 141.105 euros y un plazo de ejecución de seis semanas. Según señala la institución foral, este proyecto dará continuidad al itinerario peatonal ya existente, completando el trazado entre el aparcamiento del Palacio de Otalora y el pantano.
Un cruce más seguro en Basabe
También mejorará la seguridad de los peatones que acceden al embalse desde el casco urbano por la zona de Basabe. Según informa la Diputación, en noviembre se llevará a cabo eta intervención en el cruce de la GI-3131 para facilitar el paso de peatones.
En la actualidad, quienes quieren incorporarse al camino de subida a Urkulu desde Basabe deben cruzar la carretera después del puente sobre la variante. La actuación trasladará el punto de cruce a una ubicación más baja, con el objetivo de mejorar la visibilidad y aumentar la seguridad.
En Basabe, en la subida a Urkulu, se trasladará el punto de cruce a una ubicación más baja, con el objetivo de mejorar la visibilidad y aumentar la seguridad.
Reparación de los hundimientos en Areantza
Por otro lado, la institución foral está trabajando en la carretera del barrio de Areantza para corregir los hundimientos detectados en varios puntos. Tal y como explica, estos daños están relacionados con la erosión provocada por el agua que circula bajo la calzada, por lo que resulta necesario solucionar primero los problemas de drenaje antes de reconstruir el pavimento.
Las labores en marcha contemplan la renovación de cunetas y arquetas, así como la instalación de nuevos sistemas de drenaje de fondo a lo largo de unos 320 metros.
La previsión del ente foral es completar las actuaciones de canalización de las aguas durante este año y realizar posteriormente la reconstrucción del firme en primavera.