Vida y estilo

La coliflor que sobró de la comida se convierte en buñuelos con queso

Unos ramilletes cocidos, huevo y harina bastan para preparar estos bocados dorados por fuera y tiernos por dentro
Buñuelos de coliflor y queso con una cobertura dorada de pan rallado. / Magnific

Cociste una coliflor, serviste la comida y quedaron unos cuantos ramilletes en el recipiente. No alcanzan para repetir el plato para todos, pero sí para preparar algo distinto. Con un poco de queso rallado, huevo y harina, esa verdura que espera en la nevera puede convertirse en unos buñuelos para compartir como aperitivo o acompañar con una ensalada en la cena.

La clave está en escurrirla bien antes de empezar, para que la masa mantenga la forma sin tener que añadir demasiada harina.

Ingredientes para cuatro personas, como aperitivo

  • 400 g de coliflor cocida y bien escurrida.
  • 2 huevos.
  • 115 g de harina de trigo.
  • 40 g de queso rallado.
  • Pimienta negra.
  • Sal, si hace falta.
  • Aceite de oliva para freír.

Preparación

1. Escurre y seca la coliflor.

Coloca los ramilletes en un colador y presiónalos suavemente para retirar el agua que puedan conservar. Después, sécalos con papel de cocina. Si partes de coliflor recién cocida, deja que se enfríe antes de incorporar los huevos.

2. Aplástala con un tenedor.

Pasa la verdura a un bol y cháfala hasta obtener trocitos pequeños. No hace falta usar la batidora: dejar algo de textura permite encontrar la coliflor en cada bocado.

3. Prepara la masa.

Añade los huevos batidos, el queso rallado y la pimienta. Incorpora la harina y mezcla hasta que todo quede integrado. Ajusta la sal teniendo en cuenta que tanto la verdura como el queso pueden aportarla. Debes obtener una masa espesa. Déjala reposar en la nevera unos 30 minutos para que gane consistencia y, después, forma pequeñas porciones con ayuda de dos cucharas. Pásalas suavemente por un poco de pan rallado antes de freírlas: esta capa exterior ayudará a mantener la forma y aportará un acabado crujiente.

4. Cocina primero una pequeña porción.

Calienta una capa generosa de aceite en una sartén y añade una cucharadita de masa. Debe burbujear suavemente al entrar en contacto con el aceite. Si se oscurece enseguida, baja el fuego; si se extiende y pierde la forma, comprueba la consistencia antes de continuar.

5. Fríe por tandas.

Deposita pequeñas porciones con ayuda de dos cucharas, dejando espacio entre ellas. Procura que tengan un tamaño parecido y no sean demasiado gruesas, para que el interior se cocine antes de que se dore el exterior. Dales la vuelta con cuidado y calcula unos dos o tres minutos por cada lado, hasta que estén doradas y cuajadas por dentro.

6. Escurre y sirve.

Retira los buñuelos sobre papel absorbente y llévalos a la mesa recién hechos. Puedes acompañarlos con una salsa de yogur natural, unas gotas de limón y pimienta.

Ingredientes de aprovechamiento para una idea de aperitivo o cena. Elaboración propia.

El truco: quitar agua antes de añadir harina

Si la mezcla queda demasiado suelta, añadir harina sin medida puede acabar dando unos buñuelos densos y con poco sabor a verdura. Por eso conviene dedicar un momento al escurrido inicial. Si aun así necesitan más consistencia, incorpora una cucharada rasa de harina, mezcla y vuelve a probar antes de seguir añadiendo. La receta también permite aprovechar ese pequeño trozo de queso curado que cuesta cortar en lonchas: rallado se integra fácilmente en la masa. Así, dos restos que por separado parecían insuficientes terminan compartiendo plato.

06/11/2026